Freud

Sigismund Schlomo Freud (1856-1939) nació en Freiberg (Moravia) en el seno de una familia judía, fue el mayor de seis hermanos. Dada la situación económica por la que pasaba el negocio familiar se mudaron a Viena en 1860, donde a la edad de 17 años ingresó en la Universidad para estudiar Medicina.

Ante el creciente antisemitismo que existía en la época, decidió cambiarse el nombre por el que actualmente se le conoce, Sigmund Freud.

En 1881 acabó la carrera de Medicina y dos años después comenzó a trabajar en el Hospital General de Viena junto al neurólogo alemán Theodor Meynert. En 1886 se casó con Martha Bernays y abrió su propia consulta con la ayuda de Joseph Breuer, donde pasó más de diez años tratando la neurosis a través de la hipnosis y el método catártico hasta que decidió cambiar sus técnicas por la asociación libre (base del psicoanálisis), la cual consistía en que el paciente exteriorizara todos sus sentimientos y pensamientos sin censura alguna.

Sus teorías al principio fueron incomprendidas por el público en general y eso le llevó a vivir en una especie de aislamiento social y profesional, pero con el tiempo surgió un grupo simpatizante al psicoanálisis que comenzó a divulgarlo, entre ellos se encontraban Carl Gustav Jung, Alfred Adler y Wilhelm Reich.

A lo largo de su vida publicó artículos, libros y ensayos, y en 1899 escribió la que sería considerada su obra más relevante, «La interpretación de los sueños», la cual se dice que le sirvió para finalizar su teoría del psicoanálisis. En 1905 publicó «Tres contribuciones a la teoría sexual».

En 1902 recibió su primer reconocimiento como autor del psicoanálisis, nombrándole Profesor Extraordinario en Viena, y en 1909 logró su reconocimiento internacional otorgándole el título Doctor Honoris Causa en la Universidad de Clark de Estados Unidos.

En 1923, Freud fue diagnosticado de cáncer de paladar, seguramente por su adicción a los puros, por lo que fue intervenido en más de 30 ocasiones y que le provocó incapacidad, sordera en el oído derecho y mucho sufrimiento, aunque continuó trabajando en sus investigaciones. Finalmente en 1939 le pidió a su médico Max Schur que acabara con su agonía y este le suministró tres inyecciones de morfina.

Freud es considerado el padre del psicoanálisis, y desde luego es una de las figuras más relevantes del siglo pasado.

TEORÍA DE LA PERSONALIDAD

Entre los autores que han sido influidos por su teoría, cabe destacar a René Spitz, que contribuye con sus estudios sobre la importancia de los lazos afectivos en el desarrollo infantil y John Bowlby en su teoría del apego.

Freud pensaba que tanto el comportamiento como la personalidad proceden de la incesante interacción de tres niveles de conciencia que cada persona tiene internamente: el preconsciente, el consciente y el inconsciente.

  • La mente preconsciente representa la memoria corriente, no solemos ser conscientes de la información que guarda pero sí somos capaces de recuperarla en el momento que sea necesario, incluye lo que está a punto de entrar en la consciencia.
  • La mente consciente nos permite razonar, pensar o hablar de manera coherente, nos une y nos relaciona con la realidad existente de una forma evidente para uno mismo.
  • La mente inconsciente contiene todo aquello que no es accesible a la consciencia y que, por tanto, no se puede controlar, como pueden ser los sentimientos, los pensamientos, los recuerdos o nuestros propios impulsos. Para Freud, el inconsciente es capaz de influir en nuestras conductas aunque no seamos conscientes de ello.

Comparó estos tres niveles mentales con un iceberg para poder explicar su teoría de una forma más sencilla:

  • La mente preconsciente es la parte del iceberg que se sumerge en el agua pero que es visible.
  • La mente consciente es la punta del iceberg, la que se ve por encima del agua.
  • La mente inconsciente es la que está oculta al fondo.

Freud cree que las emociones juegan un papel más determinante que la razón dentro de las conductas.

 

Freud

 

Se distinguen tres estructuras en la personalidad del ser humano:

  • El ello, aparece en el momento del nacimiento,es la parte más antigua de la personalidad, inconsciente y guiada por el placer, las motivaciones y los deseos, busca aliviar o reducir la tensión mediante la gratificación inminente de su necesidad.
  • El yo, representa la razón y el sentido común, se desarrolla durante el primer año de vida, es en parte consciente y en parte inconsciente, hace de intermediario entre el inconsciente y el superyó, se rige por la realidad y sus posibilidades en vez de por sus deseos.
  • El superyó, representa los valores que los padres y demás personas de su entorno le inculcan al niño (también los “debes” y “no debes”), es la moralidad del ser, se inicia a los cinco años y se forma por las normas de conducta y las prohibiciones, algunos aspectos son conscientes y otros inconscientes.

Para calmar las tensiones creadas entre el ello y el superyó, el yo tiene algunos mecanismos de defensa que le ayudan a elegir entre las opciones que proponen ambos, por ejemplo la racionalización, la negación o la proyección, entre otros.

Freud rompe con dos ideas establecidas en nuestro pensamiento: la inocencia sexual del niño y el papel concluyente de la conciencia y la razón en la conducta.

Freud tenía el convencimiento de que los motivos de nuestra conducta son inaccesibles a nuestra conciencia y no están sujetos a la razón humana.

Fue el primer psicólogo que habló del desarrollo afectivo-sexual en la infancia, la concebía como una etapa no exenta de conflictos causados por las fuertes pulsiones (sexuales y agresivas) con las que nace el niño.

Para llegar a tener una personalidad desarrollada y sana hay que superar las diferentes etapas del desarrollo psicosexual, los conflictos que vayan surgiendo en ellas serán decisivos para conformar una personalidad conflictiva o inmadura.

En el desarrollo psicosexual el placer se dirige de unas zonas a otras del cuerpo, de manera que cada etapa del desarrollo se localiza en una zona erógena determinada. Si las personas van pasando de una etapa a otra tendremos unos individuos “sanos” sino tendremos individuos con trastornos. Freud nos habla de tres posibles estados, según se resuelvan estas etapas: evolución, fijación o regresión.

En su teoría determina las etapas por las que pasa el niño hasta alcanzar la madurez psicosexual, los conflictos que caracterizan a cada una de ellas (y la lucha entre las tres instancias de la personalidad: ello, yo y superyó) y la importancia determinante de las experiencias tempranas para la estructuración de la personalidad adulta. Estas experiencias, según Freud, son vividas de forma inconsciente y dejan una huella, también inconsciente en el psiquismo humano.

Etapas del desarrollo psicosexual:

  • Fase oral (De 0 a 2 años), las pulsiones se estructuran bajo el predominio de la sensibilidad en la zona bucolabial, el niño descubre su entorno a través de la boca.
  • Fase anal (De 2 a 3 años), las pulsiones se estructuran bajo el predominio de la zona anal, el niño siente placer cuando le cambian y limpian después de haber defecado, por otro lado, el control de esfínter le produce bienestar y se esfuerza por conseguirlo.
  • Fase fálica (De 3 a 6 años), las pulsiones se estructuran bajo el predominio de la zona genital, aunque los niños aún no comprenden la existencia de dos tipos de genitales. Hay un creciente interés por esta zona y las sensaciones de placer pasan a un primer plano, surgiendo una valoración narcisista de los genitales y un temor a que el pene o el clítoris sufran algún daño. En esta fase aparece el complejo de Edipo o de Electra, consistentes en el amor sexual por el progenitor del sexo opuesto y el odio al del mismo sexo. La superación de estos conlleva a una sexualidad natural y normal en la edad adulta. Una vez finalizada y superada esta etapa, el niño adquiere la consciencia de sí mismo encajando en la categoría hombre o mujer, denominado comúnmente identidad de género.
  • Fase de latencia (De 6 a 12 años), aparece la identificación sexual y el niño entra en una etapa bastante tranquila, sin muchas pulsiones, su libido va a servir para formar mecanismos como el pudor o los hábitos sociales.
  • Fase genital (A lo largo de la adolescencia), el niño llega a la maduración sexual y la orientación hacia el objeto sexual, sustituyendo la satisfacción autoerótica por una relación interpersonal.
 
REFERENCIAS:
  • Cloninger, S. C. (2002). Teorías de la personalidad. Pearson Educación.
  • Freud, S. (1856). Teorías de la personalidad. URL disponible en línea: http://www. psicologia-online. com/ebooks/personalidad/freud. htm.
  • Freud, S. (1908). Sobre las teorías sexuales infantiles. Obras completas, 9, 183-201.
  • Fromm, E., &Torner, F. M. (1980). La misión de Sigmund Freud: su personalidad e influencia. Fondo de Cultura Económica.
  • Tubert, S. (2000). Sigmund Freud: fundamentos del psicoanálisis (Vol. 5). Edaf.