Discapacidad psíquica

La discapacidad psíquica (o psicosocial) es el resultado de una o más patologías donde los procesos cognitivos superiores están dañados. Hay que resaltar que tanto la inteligencia como el rendimiento intelectual no están afectados.

Los niños con estas características poseen una menor capacidad para intervenir en ciertas actividades o permanecer de forma correcta en diversas situaciones o entornos, ya que suelen sufrir alteraciones en la conducta adaptativa.

Esta se refiere a la conducta que garantiza al ser humano poder adaptarse a un determinado entorno o a circunstancias cambiantes o que no conoce, que escapan de su control.
Existen diferentes tipos de enfermedades mentales, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición, el DSM V, distingue los siguientes trastornos, entre otros:

  • Cognoscitivos.
  • Psicóticos.
  • Del estado de ánimo.
  • De ansiedad.
  • De la personalidad.
  • De la conducta alimentaria.
  • Del sueño.

La Organización Mundial de la Salud, llamada CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades, décima revisión), tiene una clasificación parecida basada en la etiología.

TRASTORNOS AGRUPADOS EN EL DSM V

El DSM V agrupa los trastornos de inicio de la siguiente forma:

  • Trastorno de las habilidades motoras.
  • Trastornos de la comunicación, como pueden ser: el trastorno del lenguaje expresivo, el trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo, el trastorno fonológico, el tartamudeo o el trastorno de la comunicación no especificado.
  • Trastornos del aprendizaje, como pueden ser: el trastorno de la lectura (Dislexia), el trastorno del cálculo (Discalculia), el trastorno de la expresión escrita (Disgrafía) o el trastorno del aprendizaje no especificado.
  • Retraso mental.
  • Trastornos generalizados del desarrollo, como pueden ser: el trastorno autista, el trastorno de Rett, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno de Asperger, o el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
  • Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador, como pueden ser: el trastorno por déficit de atención, con hiperactividad o sin ella, el trastorno disocial, el trastorno negativista desafiante, o el trastorno de comportamiento perturbador no especificado.
  • Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria, como pueden ser: el Trastorno de pica, el trastorno de rumiación o el trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez.
  • Trastorno de tics, como pueden ser: el trastorno de La Tourette, el trastorno de tics motores o vocales crónicos, el trastorno de tics transitorios, o el trastorno de tics no especificado.
  • Trastorno de la eliminación, como pueden ser: la encopresis y la enuresis.
  • Trastorno no especificado, como pueden ser: la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad (fobias, trastorno de ansiedad social, trastorno de angustia, agorafobia, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad inducido por diversas sustancias, trastorno de ansiedad por una enfermedad o trastorno de estrés postraumático).
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
  • Trastornos del estado de ánimo, como pueden ser; los trastornos bipolares o los depresivos.
  • Otros trastornos como por ejemplo: el trastorno de ansiedad por separación, el mutismo selectivo, el trastorno reactivo de la vinculación de la infancia o la niñez, el trastorno de movimientos estereotipados, o el trastorno por movimiento repetitivo aparentemente impulsivo, estereotipado y no funcional que produce desazón en el individuo.

La discapacidad intelectual se manifiesta con ciertas limitaciones al querer interactuar el niño con los demás y el entorno en general. Estas limitaciones son por parte del niño pero también existen barreras o dificultades que agregamos los demás.

Este tipo de discapacidad se puede originar antes de nacer el niño, durante el parto o a causa de una enfermedad en la infancia, siempre antes de los dieciocho años.

La discapacidad intelectual no es una enfermedad.

Según la American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD), la discapacidad intelectual “es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades adaptativas conceptuales, sociales, y prácticas”.

Hay cuatro factores relacionados con este tipo de discapacidad:

  • Trastornos genéticos, se transmiten directamente a través de los genes, como en el caso del síndrome de X frágil, la fenilcetonuria o el síndrome de Lesch-Nyhan.
  • Trastornos cromosómicos, se dan en el momento en el que se agrupan los cromosomas, como en el caso del síndrome de Down, el síndrome de Praeder-Willi y el síndrome de Angelman.
  • Causas biológicas y orgánicas, pueden aparecer antes (debido al consumo de drogas o medicamentos, o por enfermedades como la rubeola o el sarampión), durante (debido a infecciones o asfixia) o después del parto (traumatismo craneal o meningitis)
  • Causas ambientales, por déficit alimentario por parte de la madre, el consumo de drogas o alcohol o la falta de atención médica.

PROCESOS PSICOLÓGICOS

Como maestros, debemos estar pendientes de los signos y síntomas que puedan tener nuestros alumnos, y observar el impacto que puedan tener sobre los procesos psicológicos, ya que estos definirán el grado de autonomía del niño en el aula y su participación, y a partir de ahí, podremos realizar una adaptación curricular eficaz y coherente.

Algunos de los procesos psicológicos que se ven alterados o afectados, tanto en la discapacidad psíquica como en la intelectual, son los siguientes:

  • Percepción.
  • Atención.
  • Memoria.
  • Lenguaje.
  • Motivación.
  • Pensamiento.

Deberemos estar atentos en el aula por si vemos algún indicio y ante la duda, derivar al departamento correspondiente.

Algunas señales de alerta son:

  • El miedo y la angustia extrema.
  • El exceso de sueño o incluso el insomnio.
  • El retraimiento o aislamiento constante.
  • La hiperactividad.
  • La falta de motivación.
  • La aparición de la apatía y dejadez.
  • Los pensamientos fatales, como la muerte.
  • Los cambios de personalidad.
  • La disminución del rendimiento escolar sin causa aparente.
  • Los malestares psicosomáticos, como el dolor de cabeza, sin que haya razones médicas.
REFERENCIAS:
  • Junta de Andalucía (s.d.) Manual de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo derivadas de discapacidad intelectual. Cúbica Multimedia.
  • López, F. (2005). Problemas afectivos y de conducta en el aula. En Marchesi, A., Coll, C. y Palacios, J. Desarrollo psicológico y educación. Volumen 3. Trastornos del desarrollo y necesidades educativas especiales. Madrid: Alianza.
  • Marchena, R. (2005). Mejorar el ambiente en las aulas de secundaria: un enfoque práctico para responder a la diversidad desde el aula. Málaga: Editorial Aljibe.
  • Riviére, Á. Autismo. (2001). Orientaciones para la intervención educativa. Madrid. Editorial Trotta.
  • Verdugo Alonso, MA; Schalock, RL. (2013). Discapacidad e inclusión. Manual para la docencia.