Desarrollo de las emociones en 3-6 años

Como decía en el anterior post

¿Para qué sirven las emociones?

Tienen varias funciones:

  • Actúan como impulso para realizar una tarea, intervienen en las decisiones que tomamos, por ejemplo, si le das una caja cerrada a un niño le causará sorpresa y curiosidad, la abrirá para saber qué hay dentro.
  • Nos indican si algo es relevante para nosotros o no, por ejemplo, si el niño está alegre al jugar con otro niño estará motivado y continuará haciéndolo.
  • Sirven para comunicar algo, muy beneficioso sobre todo cuando el niño aún no ha adquirido el lenguaje, por ejemplo cuando este llora porque tiene hambre.
  • Nos protegen ante los peligros, por ejemplo cuando un bebé se asoma por una escalera y recula porque siente miedo.

En el ciclo de 3 a 6 años las nuevas experiencias y contextos permiten a los niños progresar, tanto en la comprensión como en la regulación de la expresión de emociones, en la autorregulación emocional y en la capacidad de respuesta empática.

Dentro de la expresión emocional, el niño ya usa, comprende y utiliza las normas de regulación, progresivamente va aprendiendo a expresar sus emociones de forma adecuada y a ocultar sus sentimientos en determinadas situaciones.

El niño usa su propia experiencia para comprender las emociones de los demás y piensa que si él se siente de una manera concreta en una determinada situación, los demás se sentirán igual.

No es hasta los cinco años cuando son conscientes de que no es así, y que cada uno tiene sus propios sentimientos y miedos. También comienzan a sufrir los sentimientos contradictorios (quiere a su hermano pero está enfadado con él porque le ha roto su coche).

En relación a la capacidad empática, a partir de los tres años comienza a tener una mayor expansión afectiva sobre sí mismo y los demás y la aflicción del otro hace que el niño responda de una manera más empática.

La empatía implica tener buenas estrategias de regulación porque para poder ayudar al otro hay que ser sensibles a su estado emocional, pero sin que llegue a causar ansiedad en uno mismo”.

-Laura Ocaña-

En este ciclo, el niño está más capacitado para regular las emociones y tiene otras estrategias de regulación, como la distracción conductual o la búsqueda de apoyo social, bien de un adulto o de sus iguales.

A partir de los cinco años algunos niños son capaces de usar la regulación cognitiva, analizando la emoción que está sintiendo en ese preciso instante y buscando alternativas para controlarla, por ejemplo rebajando la ansiedad que siente pensando que todo pasará.

La relación con sus iguales le ayuda a regular las emociones, ya que la interacción necesita un control emocional superior, surgiendo conflictos entre las diferentes partes que tendrá que aprender a solventar a través de sus reacciones emocionales.

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