La teoría de las Inteligencias Múltiples

La Teoría de las Inteligencias Múltiples fue creada en 1983 por el psicólogo estadounidense Howard Gardner como contrapartida de lo que en ese momento existía, el paradigma de una única inteligencia.

Gardner define la inteligencia como la “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”.

Gardner planteó que los seres humanos desarrollan varios tipos de inteligencia, junto a sus colaboradores de la Universidad de Harvard observaron que la inteligencia académica no es un componente decisivo para conocer realmente la inteligencia de un individuo.

No todas las personas disponemos de todas las inteligencias, algunas que son extremadamente buenas en el ámbito musical pueden no serlo tanto en las relaciones sociales, por ejemplo. Cada una desarrolla un tipo de inteligencia distinta.

Gardner pensaba que la inteligencia como tal no existía sino que había varias inteligencias independientes.

Inteligencias múltiples: 8 tipos de inteligencia

Es de suma importancia que reconozcamos y alimentemos todas las inteligencias humanas y todas las combinaciones de inteligencias. Todos somos tan diferentes en parte porque todos poseemos combinaciones distintas de inteligencias. Si reconocemos este hecho, creo que al menos tendremos más posibilidades de enfrentarnos adecuadamente a los numerosos problemas que se nos plantean en esta vida.

Howard Gardner (1987).

Su investigación le llevó a identificar hasta siete tipos de inteligencia totalmente diferentes a la que sumó una octava tiempo después: la lingüística-verbal, la musical, la lógica-matemática, la espacial, la corporal-cinestésica, la intrapersonal, la interpersonal, y la naturalista. Además, puede ser que haya una novena inteligencia, la existencial/espiritual, pero aún está pendiente de demostrar.

Gardner planteó que la inteligencia trata de la capacidad de resolver problemas y crear productos en un entorno rico en contextos.

En su teoría de las inteligencias múltiples se destaca un conjunto de capacidades y habilidades que son desarrolladas por cada individuo en función de ciertos factores, como pueden ser los sociales, personales o biológicos, en definitiva, ocho maneras de aprender y de conocer y relacionarse con el mundo a través del lenguaje, del análisis lógico-matemático, de la representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo, de la comprensión de los demás o de nosotros mismos, o del contacto con el medio o el entorno que nos rodea.

Inteligencia lingüística-verbal

Es la capacidad de controlar el lenguaje y saber comunicarse eficazmente con los demás de diferentes formas, sea verbal, no verbal, escrita, etc.  Implica la habilidad de comprender el orden y el significado de las palabras en la lectura, la escritura, al hablar y al escuchar.

Esta inteligencia permite hacer distintos usos del lenguaje, según Thomas Armstrong “Algunos de estos usos son la retórica (uso del lenguaje para convencer a otros de que realicen una acción determinada), la mnemotecnia (uso del lenguaje para recordar información), la explicación (uso del lenguaje para informar) y el metalenguaje (uso del lenguaje para hablar del propio lenguaje).

Algunas profesiones: Políticos, poetas, narradores, periodistas, editores, etc.

Inteligencia lógico-matemática

Es la capacidad de usar los números con eficacia, la resolución de problemas matemáticos, la comprensión de símbolos matemáticos y de razonar correctamente, incluyendo la sensibilidad a relaciones lógicas, afirmaciones o proposiciones y otras abstracciones relacionadas, la categorización, deducción, hipótesis, cálculo, etc.

Armstrong considera que los individuos con esta inteligencia más desarrollada tienen algunas de estas características: les gusta experimentar, trabajar con números, hacer preguntas y explorar patrones y relaciones.

Algunas profesiones: Científicos, contables, matemáticos, programadores informáticos, etc.

Inteligencia espacial

Es la capacidad de distinguir el mundo viso-espacial de forma concreta y realizar transformaciones que se basen en esas distinciones, implicando en ello la sensibilidad a la forma, el espacio, los colores, las líneas, y la relación entre sí. Son capaces de visualizar y representar gráficamente ideas visuales o espaciales y orientarse correctamente espacialmente.

Según Campbell, “proporciona la capacidad de pensar en tres dimensiones. Permite al individuo percibir imágenes externas e internas, recrearlas, transformarlas y modificarlas, recorrer el espacio o hacer que los objetos lo recorran y producir o decodificar información gráfica”.

Algunas profesiones: Arquitectos, interioristas, guías, cazadores, inventores, etc.

Inteligencia cinético­corporal

Es el dominio del cuerpo para expresar ideas y pensamientos y la habilidad para el uso de las manos para crear o transformar los objetos. Además incorpora habilidades como la coordinación, la velocidad, la flexibilidad, el equilibrio, la destreza, la fuerza o las capacidades propioceptivas.

Algunas profesiones: Cirujanos, mecánicos, actores, mimos, bailarines, artesanos, etc.

Inteligencia musical

Es la capacidad de percibir, diferenciar, modificar y expresar las formas musicales. Se tiene una especial sensibilidad al ritmo, el tono, la melodía y al timbre de una pieza musical. Según Armstrong “Se puede entender la música desde una perspectiva figural o «de arriba hacia abajo» (global, intuitiva), formal o «de abajo hacia arriba» (analítica, técnica), o ambas”.

Algunas profesiones: Críticos musicales, intérpretes, compositores, directores de orquesta, etc.

Inteligencia interpersonal

Es la capacidad de percibir y diferenciar los estados anímicos, los sentimientos, las motivaciones o las intenciones de otras personas, incluyendo la sensibilidad hacia las voces, los gestos o expresiones faciales y así, actuar con efectividad.

Según Campbell, “la inteligencia interpersonal es la capacidad de comprender a los demás e interactuar eficazmente con ellos”.

 Algunas profesiones: Maestros, terapeutas, consejeros, etc.

Inteligencia intrapersonal

Es la capacidad para actuar sobre un autoconocimiento, teniendo una imagen clara de sí mismo, sabiendo los pros y contras, los puntos fuertes y las limitaciones, reconociendo cada estado de ánimo por el que va pasando, sus motivaciones, intenciones o deseos, reconociendo también y gestionando de forma correcta todas sus emociones, analizándolas y reflexionando sobre ellas. Tiene la capacidad de la introspección, autocomprensión, autoestima y autodisciplina.

Según Gardner, la inteligencia intrapersonal define la capacidad de conocerse a uno mismo, así como entender, explicar y discriminar los propios sentimientos como medio de dirigir las acciones y lograr varias metas en la vida.

Inteligencia naturalista

Es la capacidad para reconocer y organizar las diferentes especies de flora y fauna existentes, teniendo cierta sensibilidad hacia el clima, los fenómenos naturales y las características geológicas de la tierra.

Para Lapalma, “Es la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elemento del medioambiente, objetos, animales o plantas. Tanto del ambiente urbano como suburbano o rural, incluye las habilidades de observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento de nuestro entorno”.

La inteligencia naturalista se incorporó doce años después de la creación de la Teoría de las Inteligencias Múltiples (en el año 1999), Gardner vio necesario incluirla ya que se trataba de una inteligencia vital para la supervivencia.

¿Qué ocurre con las llamadas Inteligencias espiritual o existencial (llamada también trascendental)?

En La Inteligencia Reformulada (1999) Gardner integra a su lista una octava inteligencia, la naturalista, considerando incluir también las inteligencias espiritual, existencial y moral (esta última la descartó finalmente).

De conservarse la inteligencia moral, representaría “las capacidades o tendencias relacionadas con el carácter sagrado de la vida humana y la postura personal de cada individuo en relación con este carácter sagrado”.

Según Gardner, la Inteligencia espiritual es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.”

Juan Antonio Mora Mérida y Miguel Luis Martín Jorge, consideran que “La supuesta inteligencia espiritual está relacionada con a) la inquietud por cuestiones cósmicas o existenciales, más allá del plano material; b) la capacidad para alcanzar determinados estados psicológicos o experiencias consideradas espirituales; y c) el efecto que un individuo, dotado de gran fuerza espiritual, puede ejercer sobre los demás a través de sus actuaciones. Esta facultad podría ser considerada una variante de la inteligencia existencial, entendida como la capacidad de posicionarse ante cuestiones trascendentales (lo infinito, la existencia humana, el significado de la vida y la muerte, etc.)”.

La inteligencia existencial es más filosófica que otra cosa, ya que abarca preguntas cuyas respuestas son bastante trascendentales, por ejemplo: ¿Por qué existe la vida?, ¿Por qué estamos aquí?, ¿Qué hay detrás de la muerte?, ¿Qué sucederá en el futuro?, etc. Por lo que ambas inteligencias son más que parecidas, una se adentra en la otra (espiritual y existencial).

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