Educación emocional

La educación emocional es fundamental para mejorar y enriquecer las habilidades sociales, ya que se centra en el control y la expresión de las emociones, y aquí es donde cobra importancia el concepto de Inteligencia Emocional.

La Inteligencia Emocional (IE)

Tradicionalmente se ha medido la inteligencia a través del cociente intelectual (C.I.), pero se ha demostrado que una persona puede tener un CI alto y no evolucionar laboralmente o incluso no tener unas relaciones personales sanas o adecuadas. Para ello se integra el término de Inteligencia Emocional para estimar la capacidad de la consecución de esos logros intrínsecos que cada persona anhela, sean personales o sociales, a través del uso apropiado de las emociones.

En la actualidad se habla de diferentes inteligencias, Gardner propone la teoría de las inteligencias múltiples distinguiendo 8 tipos de inteligencias:

  • Inteligencia musical.
  • Inteligencia cinético-corporal.
  • Inteligencia lógico-matemática.
  • Inteligencia lingüística.
  • Inteligencia espacial.
  • Inteligencia naturalista.
  • Inteligencia interpersonal.
  • Inteligencia intrapersonal.

En su teoría de las inteligencias múltiples se destaca un conjunto de capacidades y habilidades que son desarrolladas por cada individuo en función de ciertos factores, como pueden ser los sociales, personales o biológicos, en definitiva, ocho maneras de aprender y de conocer y relacionarse con el mundo a través del lenguaje, del análisis lógico-matemático, de la representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo, de la comprensión de los demás o de nosotros mismos, o del contacto con el medio o el entorno que nos rodea.

Las dos últimas destacan en lo referente al punto emocional.

Este concepto de Inteligencia Emocional comienza a difundirse a raíz del best seller “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman (1995) donde afirma que en el éxito personal y profesional, el 20% depende del cociente intelectual y el 80% de la inteligencia emocional.

Goleman describe los elementos que componen la Inteligencia Emocional:

  • Conocimiento de uno mismo: Reconocer los propios sentimientos y emociones.
  • Regular las emociones: Control del impulso, expresarlas de forma adecuada.
  • Reconocer las emociones de los demás: Empatía.
  • Motivarse a sí mismo: Encaminar las emociones hacia el logro de objetivos.
  • Establecer relaciones positivas con uno mismo y con los demás.

En definitiva, la Inteligencia Emocional constituye la capacidad de distinguir, entender y regular las propias emociones y las de los demás para controlarlas y usarlas con el fin de mejorar las relaciones con mismos, con los demás y con el entorno.

Se ha comprobado que una buena inteligencia emocional mejora la salud física y psicológica de las personas, lo que conlleva a tener un mayor rendimiento laboral y académico, la toma de mejores decisiones y alcanzar una mayor felicidad.

“El pensamiento controla las emociones, y las emociones guían el pensamiento”

D. Goleman

Para que podamos desarrollar nuestra Inteligencia Emocional debemos trabajar las siguientes habilidades:

  • Autoconciencia: Conocer las propias emociones y lo que provocan en cada uno.
  • Comprensión emocional: Comprender lo que nos pasa y por qué nos pasa, y conseguir así estar mejor con nosotros mismos.
  • Automotivación: Ser capaces de usar las emociones para motivarse.
  • Empatía: Reconocer y comprender las emociones de los demás.
  • Autorregulación emocional: Regular y manejar las propias emociones e impulsos y no al revés.
  • Autocontrol y reducción de la ansiedad: Canalizar y superar las situaciones que nos provocan malestar, estrés, tensión, etc. sin alterarnos o perder los papeles.

La Educación emocional

La Inteligencia Emocional se puede aprender a través de la Educación Emocional en diferentes ámbitos, familia, escuela, entorno social, etc. es un proceso educativo, continuo y permanente que consiste en favorecer y potenciar el desarrollo emocional de forma integral. Un punto clave de esta educación es la comprensión de uno mismo para poder comprender a los demás.

Los objetivos fundamentales de la Educación emocional son:

  • Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
  • Identificar las emociones de los demás.
  • Tener la capacidad de expresar las emociones.
  • Adquirir la capacidad de comprender las emociones propias y ajenas.
  • Desarrollar la habilidad de regular las propias emociones.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.

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