La potenciación de la autoestima en el aula

Desde mi punto de vista lo más importante, cuando el docente pretende enseñar conocimientos a los alumnos, es que sea vocacional, que crea en lo que está impartiendo, y qué mejor forma de hacerlo que de una manera motivadora y creativa, ya que muchas veces no es el “qué” enseñamos, sino “cómo” lo enseñamos, puesto que este interés y entusiasmo que mostramos y reflejamos, se los estaremos trasmitiendo a nuestros alumnos, ya que es indiscutible que las actitudes que tenemos, nuestras percepciones y expectativas influyen en la vida académica, tanto en las tareas que debemos realizar, como en las metas que cada uno se propone.

«Se puede afirmar que el aprendizaje se caracteriza como un proceso cognitivo y motivacional a la vez»

G. Cabanach et al., 1996, p. 9

Muchos autores definen la motivación como un conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y persistencia de la conducta (Beltrán, 1993a; Bueno, 1995; McClelland, 1989, etc.).

El docente debe crear un ambiente relajado para proponer a los niños actividades con las que puedan desarrollarse plenamente, desafiándoles a realizarlas lo mejor posible, dentro de sus capacidades. Considero que el aprendizaje de ciertos conocimientos supone una actividad propia del sujeto y así aproximarse a la corriente constructivista, que supone la construcción del conocimiento a través de las acciones significativas y afectivas sobre situaciones reales y probando la validez o invalidez de sus procedimientos actuando sobre dichas situaciones.

Estas acciones les ayudarán a apropiarse de los problemas, a comprender la naturaleza de las cuestiones formuladas, a configurar una representación de la situación propuesta. Para ello es necesario que el aprendizaje sea interesante y significativo y que ofrezca a los niños un aprendizaje que les motive, donde ellos sean el sujeto activo de su propia acción, en el que manipulen, experimenten y en el que ellos mismos descubran sus propios intereses, habilidades, capacidades y aptitudes.

Chamorro, 2005, p. 15

Es necesario que el docente ayude a los alumnos a desarrollar sus habilidades, fomentando la creatividad y la cooperación entre los iguales, promoviendo así el respeto entre los compañeros. Dejará que ellos mismos tomen sus propias decisiones, enseñándoles responsabilidades, siempre, eso sí, bajo su atenta mirada.

Igualmente les hará ver que los errores no son malos, que son parte del proceso de enseñanza y aprendizaje, les felicitará cuando hagan algo bien, valorará su trabajo y potenciará en ellos actitudes y pensamientos positivos para que se acepten a sí mismos y a los demás.

Actuaciones que se deben evitar:

  • Hacer comparaciones entre los alumnos, ya que se crean situaciones de competitividad y rechazo.
  • La sobreprotección hacia un alumno en concreto.
  • No juzgar a ningún alumno, cada niño lleva su propio ritmo.

En el transcurso del curso académico, en ocasiones, al docente le suele afectar el efecto pigmalión, que son las expectativas de este y su efecto en los alumnos, un trabajo desarrollado por Rosenthal y Jacobson (1968; 1980). Estos analizaron la influencia de las expectativas de los maestros en el rendimiento de los niños.
Estas expectativas, sean positivas o negativas, se terminan haciendo realidad, ya que el docente ejerce una gran influencia sobre el alumnado.
No hay que olvidar que además de fomentar en los alumnos una alta autoestima, es importante que el propio docente haga lo mismo, un docente con una baja autoestima ni podrá fomentar la de sus alumnos ni podrá enseñarles adecuadamente.

Una actividad para trabajar el autoconocimiento del niño en el aula sería la siguiente:

Le pediremos a los padres una fotografía del pequeño, necesitaremos papel continuo, pegamento, folios y pinturas.

Creamos un gran mural donde pegaremos todas las fotografías, y cada uno irá contando al resto de sus compañeros cómo es, por ejemplo sus características físicas (su color de pelo, de ojos, etc.), luego contará todo lo que le gusta y lo que no (a qué le gusta jugar, su comida favorita, qué es lo que más le gusta del colegio, etc.)
Cuando todos han acabado, el docente hará lo mismo y explicará que cada persona es diferente y especial, y la importancia de aceptarse a uno mismo y a los demás, ya que todos nos complementamos.
Para finalizar, harán un dibujo para llevárselo a casa haciendo lo que más le gusta a cada uno.
Con esta actividad favorecemos el hecho de que los niños puedan profundizar el concepto que tienen sobre sí mismos y fomentamos la mejora de la autoestima y la confianza, reforzando las cualidades y capacidades personales a través de distintas herramientas de aprendizaje. En esta etapa necesitan sentirse importantes para las personas que les rodean.

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