La necesidad de una revolución educativa

Nadie podría contradecir lo que se decía en el programa de “Redes”, el actual sistema educativo está tan obsoleto que nuestros niños y adolescentes se aburren en las aulas, provocando un alto índice de fracaso escolar.

El papel del maestro, aunque con el paso de los años ha cambiado ligeramente, sigue estando muy ligado a la explicación de un temario y la evaluación de unos ítems para su calificación final, aunque se puedan evaluar otras destrezas.

Me planteo las siguientes preguntas, ¿por qué en los colegios se dan unas materias y no otras? ¿Por qué prevalecen materias que a la mayoría de los alumnos no les motivan? Como bien decía Sir Ken Robinson, existe una jerarquía por motivos económicos, siempre sale más rentable que el niño estudie una ingeniería que danza clásica, por ejemplo, pero por supuesto, sale perjudicada siempre la felicidad, porque quizá ese niño no quería ser ingeniero.

Creo que debemos anteponer nuestros propios intereses, nuestros sueños e ilusiones, y su consecución debe comenzar en el colegio, aprender lo que verdaderamente te gusta y te motiva. ¿Qué pasaría si, desde los coles, se fomentasen las clases de cocina, de piano o de teatro? ¿Y si los niños en vez de aprenderse de memoria los ríos usaran las TIC en forma de juego para su mejor aprendizaje de asignaturas como sociales, naturales, etc.?

En ningún caso digo de eliminar ciertos temarios importantes, sino de aprenderlos de manera más lúdica y eficaz, que los niños aprendan a través de juegos, motivados a jugar y aprender, a la vez que se incorporan al currículo más diversidad de materias como por ejemplo:

  • El ajedrez, tiene múltiples beneficios como el desarrollo de la inteligencia, la abstracción y la memoria, entre otros.
  • La filosofía, para fomentar el pensamiento y el razonamiento, la decisión y el análisis de sus propias conclusiones.
  • Las diferentes disciplinas artísticas como pueden ser la danza, la escultura, la pintura, el teatro, etc.

Es importante que se creen asignaturas orientadas a las nuevas tecnologías y la robótica, ya que el ámbito laboral nos lleva en esa dirección, y que se estudien desde infantil, tanto en centros públicos, concertados y privados. Además, los niños están más que acostumbrados a las TIC, y son verdaderos expertos desde muy pequeños.

Por otro lado, al aburrirse en clase, el niño deja de atender o molesta a sus compañeros, y es entonces cuando se le diagnostica TDAH, ¿por qué? Porque su potencial se ve sumido en una gran frustración al no poder hacer nada más que escuchar la explicación del docente, otro motivo más por el cual es necesario cambiar el sistema educativo. Los niños con altas capacidades también se ven frenados en su aprendizaje por su mala identificación, llegando igualmente a la frustración y fracaso escolar.

El docente, reprimido en muchos aspectos, debe cumplir las metas y objetivos que le marca el currículo y eso, en ocasiones, deriva en una falta de motivación y disfrute de su trabajo.

¿Qué hay que hacer para conseguir un cambio educativo? ¿Qué más motivos hacen falta? ¿Por qué continuamos con este sistema caduco que repele casi la totalidad de estudiantes y docentes?

Me imagino todo lo que podemos llegar a hacer en la educación si verdaderamente somos capaces de convertirla en un espacio de cooperación, inclusión y equidad, sería como una revolución educativa donde el docente desempeña su papel de orientador en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno, y este verdaderamente consigue desarrollarse en toda su plenitud a nivel social, cognitivo, físico, etc.

El nuevo enfoque vendría de la mano de nuevas metodologías docentes que nos ayudaran a conseguir la motivación en nuestros alumnos, a través de estrategias y recursos novedosos, la implementación de las TIC en todas las aulas y la creación de nuevos espacios para la creatividad.

Es cierto que, echando la vista atrás, hemos mejorado mucho en educación, pero estamos en un momento de estancamiento donde la única vía posible es mirar hacia delante y renovarnos de cara al futuro, ofreciendo a nuestros alumnos una mejora educativa, para que puedan aprender de una manera más eficaz.

Con el paso de los años el papel del docente ha cambiado, se ha humanizado en cierto sentido, y ha pasado de ser una persona autoritaria e impositiva a ser una persona democrática, innovadora y comprometida con su trabajo y sus alumnos.

Asimismo, el alumno ha tomado el rol, no solo de escuchar al docente, sino de interactuar, participar y expresar sus pensamientos, algo totalmente impensable en el enfoque tradicional.

Tenemos una escuela alegre, llena de entusiasmo por crecer, que lo único que necesita es un enfoque diferente para impulsar a nuestros alumnos hacia un aprendizaje seguro que les motive a crecer como personas, a creer en sí mismos y a empatizar y creer en los demás.

Y debe empezar por nosotros, por nuestra formación, nuestra mentalidad y nuestra motivación por crear una educación mejor.

Comments (4)

Me encanta el artículo. Deberíamos reflexionar todos sobre la educación que existe hoy en día. Como bien dices, es desmotivadora.

Gracias Silvia, sí, el actual sistema educativo no funciona y lo único que se hace para paliarlo es poner parches, consiguiendo justo el efecto contrario, empeorando la situación y la misma educación de los niños. Desde luego la reflexión es importante para después actuar en consecuencia.

Este artículo me parece ilusionante y, porqué no decirlo, realista. Gracias.

Gracias Tino, la verdad es que resulta apremiante un cambio educativo (aunque ahora difícil con lo que estamos viviendo), y al igual que existe una diversidad entre nuestro alumnado, sus sueños e intereses, hay una amplia gama de posibles asignaturas que podrían impartirse en base a sus necesidades e intereses y que serían muy gratificantes para ellos. Utopía o no, tristemente la realidad es bien distinta.

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