Qué es el retraso madurativo

El retraso madurativo es un diagnóstico que suelen recibir los niños entre 2 y 6 años cuando su desarrollo no sigue los estándares normales, provocando dificultad en diversas áreas como la motricidad, la comunicación, el lenguaje o el desarrollo cognitivo.

Esta patología suele afectar a una o varias áreas del desarrollo, en caso de afectar solo a una hablaríamos de retraso en esa área, por ejemplo retraso del lenguaje o retraso motor.

La edad en la que los síntomas comienzan a aparecer es variable, pero suele ser dentro del primer año de vida, donde los hitos de desarrollo están marcados por la sucesión de los mismos.

Se suele utilizar el test de Haizea-Llevant con niños de un mes a cinco años, los padres deben responder a una serie de preguntas referentes a cuatro áreas (socialización, lenguaje y lógica matemática, manipulación y control postural) para poder determinar las dificultades que tiene el niño.

Este test permite observar el nivel de desarrollo cognitivo, social y motor del niño otorgando un marco normal en la adquisición de algunas habilidades que se adquieren durante la infancia.

El niño diagnosticado con retraso madurativo, generalmente, progresa de manera favorable en su desarrollo si recibe una estimulación correcta, en caso contrario, si pasada la infancia continúa presentando un retraso general podría tratarse de algún tipo de trastorno del neurodesarrollo o mental.

Es importante resaltar el papel de las familias y los docentes como principales detectores en esta patología.

Finalmente, y dependiendo de la gravedad de cada caso y de las necesidades educativas que tenga cada niño, pasarán a ser alumnos con necesidades educativas especiales.

Los principales síntomas del retraso madurativo son:

  • Afectación a una o varias áreas del desarrollo, como he comentado antes, este es uno de los primeros signos que se observan.
  • Mayor tardanza en conseguir diferentes hitos del desarrollo que son considerados normales dentro de un grupo de edad, por ejemplo el gateo, balbucear o pronunciar palabras. El niño sigue evolucionando pero con una demora en el tiempo.
  • Dificultades en el aprendizaje (lectoescritura, lógico-matemáticas, concentración, etc.)
  • En ocasiones se asocia a una baja autoestima lo que conlleva a que tengan poca motivación por las cosas.

Las causas que pueden producir el retraso madurativo pueden ser:

  • Motivos pre-natales como las infecciones, enfermedades maternas, causas genéticas, etc.
  • Nacimiento prematuro y con bajo peso.
  • Motivos post-natales como los golpes o traumatismos.
  • Ausencia de estimulación, en estos casos es muy importante que el niño tenga oportunidades para desarrollarse adecuadamente en todas las áreas.
  • Educación inadecuada, tanto la sobreprotección como la desprotección son malos en estos casos, debemos ayudar y apoyar a los pequeños en la consecución de su propia autonomía (control de esfínteres, vestirse solos, comer solos, etc.)
  • Causa desconocida, un porcentaje de casos no tienen un origen claro.

¿Qué hacer en caso de sospecha?

Lo primero y más importante es acudir al pediatra para que valore al pequeño, este se ocupará de derivarle al especialista.

Mantener una reunión con el docente de la escuela o del colegio, ya que cuanta más información tengamos acerca de su evolución, más detalles podremos aportar al especialista.

Una vez tengamos el diagnóstico es hora de ponerse manos a la obra, el especialista le recomendará la estimulación necesaria para el niño, ya que cada uno puede verse afectado en un área diferente.

De nuevo hablaremos con el docente para que tenga la información oportuna y pueda trabajar paralelamente con la familia.

Con una estimulación adecuada y mucho cariño el niño mejorará progresivamente.

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