Felices vacaciones a todos
¡Ya están aquí las merecidas vacaciones! Que paséis unos días estupendos, que los disfrutéis, que descanséis y que recarguéis las pilas a tope para la vuelta al cole.
¡Nos vemos a la vuelta!
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¡Nos vemos a la vuelta!
Como decía en el anterior post…
¿Para qué sirven las emociones?
Tienen varias funciones:
En el ciclo de 3 a 6 años las nuevas experiencias y contextos permiten a los niños progresar, tanto en la comprensión como en la regulación de la expresión de emociones, en la autorregulación emocional y en la capacidad de respuesta empática.
Dentro de la expresión emocional, el niño ya usa, comprende y utiliza las normas de regulación, progresivamente va aprendiendo a expresar sus emociones de forma adecuada y a ocultar sus sentimientos en determinadas situaciones.
El niño usa su propia experiencia para comprender las emociones de los demás y piensa que si él se siente de una manera concreta en una determinada situación, los demás se sentirán igual.
No es hasta los cinco años cuando son conscientes de que no es así, y que cada uno tiene sus propios sentimientos y miedos. También comienzan a sufrir los sentimientos contradictorios (quiere a su hermano pero está enfadado con él porque le ha roto su coche).
En relación a la capacidad empática, a partir de los tres años comienza a tener una mayor expansión afectiva sobre sí mismo y los demás y la aflicción del otro hace que el niño responda de una manera más empática.
“La empatía implica tener buenas estrategias de regulación porque para poder ayudar al otro hay que ser sensibles a su estado emocional, pero sin que llegue a causar ansiedad en uno mismo”.
-Laura Ocaña-
En este ciclo, el niño está más capacitado para regular las emociones y tiene otras estrategias de regulación, como la distracción conductual o la búsqueda de apoyo social, bien de un adulto o de sus iguales.
A partir de los cinco años algunos niños son capaces de usar la regulación cognitiva, analizando la emoción que está sintiendo en ese preciso instante y buscando alternativas para controlarla, por ejemplo rebajando la ansiedad que siente pensando que todo pasará.
¿Para qué sirven las emociones?
Tienen varias funciones:
En el ciclo de 0 a 3 años la expresión emocional alcanza su máxime, el niño se inicia en la comprensión emocional propia y la de los demás; la regulación depende fundamentalmente de los adultos, aunque también aparecen estrategias reguladoras. También comienza a compartir emociones con sus primeras conductas empáticas. A los dos años se produce un cambio significativo a nivel cognitivo, permitiendo un avance en su desarrollo emocional.
A nivel emocional, el repertorio del bebé consiste en el llanto y la sonrisa como expresión comunicativa. A los dos meses aparece la expresión facial de emociones básicas como el miedo, alegría, tristeza, enfado y asco. Del segundo al cuarto mes aparece la expresión de sorpresa.
En los dos primeros meses la expresión emocional es indiscriminada, no siempre se ve reflejada al estímulo presente, por ejemplo, el bebé puede sorprenderse tanto por algo nuevo como por algo que ya conoce.
En un primer momento, las emociones nos sirven para la comunicación, los padres sabrán interpretar lo que quiere su bebé a través de ellas.
A los seis meses el bebé ya tiene un repertorio de expresiones emocionales, y de ahí hasta los dos años las distintas expresiones se van diferenciando más entre sí, se ajustan mejor a las situaciones y se manifiestan más rápidamente, con más intensidad y duración.
A partir de los dos años, más o menos, gracias a sus desarrolladas capacidades cognitivas, su conciencia de sí mismo y de los demás y su autoevaluación, aparecen las emociones sociomorales.
Con la adquisición del lenguaje, el niño ya puede expresar sus emociones de manera más adecuada, disminuye el llanto y aumenta progresivamente la capacidad de transmitir lo que le sucede, aunque al principio lo demostrará con ataques de ira.
El juego simbólico, que se inicia a los dos años, le ayuda a organizar sus sentimientos y hablar con más frecuencia sobre sus emociones y sentimientos mientras reproduce situaciones del día a día.
Respecto a la comprensión emocional, alrededor de los dos meses el bebé ya diferencia las expresiones emocionales de su madre, del cuarto al séptimo mes asocia un significado emocional a esas expresiones, del octavo al décimo mes ya hay una capacidad para interpretar las emociones usando la referencia social (el bebé mira a su madre y depende de cómo sea su expresión, actuará de una manera u otra), a los doce meses ya responde de forma correcta y selecta a la expresión facial de su madre y comparte sus estados afectivos.
A partir de los dos años y con la adquisición del lenguaje, el niño comprende mejor sus emociones y las de los demás, puede ponerles nombres y eso le ayuda. Aquí comienza su capacidad empática y se interesa por los sentimientos ajenos con preguntas tipo ¿qué te pasa?
La capacidad empática es la capacidad para compartir emociones, se trata de una respuesta universal con base biológica (Hoffman, 1981) y sirve para moderar las relaciones sociales y anima a tener conductas prosociales.
El juego simbólico permite que el niño se ponga en el lugar del otro y desarrolla la capacidad empática.
La regulación emocional es la capacidad de controlar la intensidad y duración de los propios estados afectivos y de los procesos fisiológicos que se relacionan con la emoción.
La capacidad progresiva del bebé para regular sus emociones dependerá de su maduración neurológica y del papel de los adultos.
Sobre el octavo mes sabe que los estados emocionales se pueden controlar gracias a la seguridad que le otorga el apego, usa la distracción para su regulación, por ejemplo cuando usa el chupete.
Al año comienza la regulación de la expresión a través del modelado y el refuerzo selectivo de unas expresiones emocionales sobre otras, y entre el año y los dos años aparecen más maneras de distracción y esto le ayuda a autorregularse, aunque hasta los tres años esta regulación depende de los cuidadores.
A los dos años usa el lenguaje para regular su conducta y sus posibles reacciones emocionales, el juego simbólico le ayuda a afrontar miedos, a compartir emociones, etc.
El síndrome de Turner es un trastorno que afecta solamente al género femenino, producido por la falta parcial o completa de un cromosoma X.
La mayor parte de las personas tienen 46 cromosomas en cada una de sus células (23 por parte de la madre y otros 23 por parte del padre), el par 23 es el que determina si la persona es hombre o mujer, los llamados cromosomas sexuales (X e Y). Las mujeres tienen dos cromosomas X en la mayoría de sus células y los hombres uno X y otro Y, por lo que quedarían determinados 46 cromosomas XX en la mujer y 46 cromosomas XY en el hombre.
A algunas mujeres con síndrome de Turner les falta un cromosoma X completo (monosomía X o 45, X) debido a un error aleatorio en un óvulo o el esperma antes de la concepción, otras tienen dos cromosomas X pero uno de ellos está incompleto (tiene una deleción que ocurre de manera esporádica) pudiendo ser heredado por la madre o el padre o simplemente no ser hereditario, apareciendo sin más, y otras tienen el síndrome de Turner en mosaico, que es cuando una persona tiene algunas células con un cromosoma X (45,X) y algunas células con dos cromosomas X normales (46,XX).

Algunos síntomas son:
La mayoría de las mujeres son infértiles, pero con el procedimiento de óvulos de donantes o la ayuda de las técnicas de reproducción asistida tienen posibilidades de quedarse embarazadas.
El tratamiento que determine el médico puede incluir terapia hormonal para el crecimiento para conseguir aumentar un poco la estatura y la terapia de estrógeno para ayudar a estimular el desarrollo sexual (desarrollo del pecho, aparición de la menstruación, etc.)
Su esperanza de vida suele ser muy similar al de una persona sin este síndrome, a veces algo menor, pero es importante que se haga chequeos regulares para llevar un control y así adquirir mejoras en su calidad de vida.
En el anterior post hablé del ser humano, recordemos que este se desarrolla en varias áreas, social, afectivo, cognitivo, motor, lenguaje…todas están integradas en el mismo proceso de crecimiento, no olvidemos que el desarrollo es un proceso continuo y global, por lo tanto, todas estas áreas se relacionan unas con otras.
Uno de los autores destacados del aprendizaje cognitivo es Jean William Fritz Piaget, creador de la epistemología genética y famoso por sus aportes en el campo de la psicología evolutiva, sus estudios sobre la infancia y su teoría del desarrollo cognitivo.
Según Piaget, en el desarrollo cognitivo intervienen cuatro factores:
El Equilibrio es un concepto en la teoría de Piaget que dice que cuando algo no encaja en los esquemas de una persona se produce un desequilibrio que conlleva a realizar un esfuerzo para poder recuperarlo, es entonces cuando se acomodan los esquemas anteriores y aparece un cambio de pensamiento.
Según el currículo actual de educación infantil, “el desarrollo es el resultado de las complejas interacciones entre los factores biológicos de la persona y la experiencia física y social, ello hace que cada niño/a tenga una personalidad única, particular e irrepetible”.
Para Piaget, la adquisición de conocimientos, además de darse por imitación y refuerzos, se produce a través de las propias acciones del niño sobre los objetos. De ahí que le asigne una especial importancia a lo interno del niño, estudiando la evolución que se va produciendo progresivamente en relación a cómo refleja la realidad.
El conocimiento, según Piaget, es consecuencia del desarrollo biológico y de la interacción que tiene el niño con el exterior. Ambos factores influyen de manera equitativa, sumándose la actividad del propio niño, la cual le permite conocer los objetos y establecer relaciones.
VYGOTSKY Y SU TEORÍA DEL DESARROLLO COGNITIVO
El conocimiento, según Vygotsky, no se construye de manera individual sino que se construye a través de las interacciones sociales con sus iguales y adultos; el conocimiento se encuentra en el contexto social del niño.
El ser humano nace con unas habilidades mentales como pueden ser la percepción o la memoria, y gracias a las interacciones sociales, estas habilidades pasan a ser funciones mentales superiores.
Hay cinco conceptos que Vygotsky consideraba vitales:
La perspectiva sociocultural de Vygotsky contempla que la cultura en sí cumple un papel determinante en el desarrollo cognitivo, ya que los niños tienen ciertas funciones mentales básicas que con el tiempo van evolucionando debido a las diferentes culturas.
El ser humano se desarrolla en varias áreas, social, afectivo, cognitivo, motor, lenguaje…todas están integradas en el mismo proceso de crecimiento, no olvidemos que el desarrollo es un proceso continuo y global, por lo tanto, todas estas áreas se relacionan unas con otras.
Alrededor del aprendizaje cognitivo hay múltiples autores, entre los que se encuentran Piaget, Tolman, Gestalt y Bandura. En este apartado destacaré como autor fundamental a Jean William Fritz Piaget, creador de la epistemología genética y famoso por sus aportes en el campo de la psicología evolutiva, sus estudios sobre la infancia y su teoría del desarrollo cognitivo.
Aunque aquí hablo sobre él y su teoría de una forma más amplia, no puedo dejar de mencionarle una vez más.
Hablamos de epistemología como una investigación sobre las capacidades cognitivas; y el uso que se le confiere al concepto “genética” se refiere a la investigación de la génesis del pensar en el humano, aunque Piaget reconoce que en cierto modo existen patrones que derivan de los genes.
Piaget cree que el pensar se extiende por una base genética mediante estímulos socioculturales y que se configura a través de toda la información que la persona va recibiendo; de esta forma va aprendiendo de manera inconsciente.
Para él, el desarrollo del pensamiento lógico es como un proceso que ocurre a través de cuatro etapas o estadios (el sensoriomotor, preoperacional o intuitivo, operaciones concretas y el de las operaciones formales o abstractas). En cada una de ellas, cada persona tiene su propia representación del mundo en un conjunto de estructuras cognitivas básicas.
Su principal influencia, además de Binet, fue James Mark Baldwin, de él tomó las nociones de adaptación por asimilación y acomodación.
EL DESARROLLO COMO CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DEL CONOCIMIENTO
Piaget pensó que el ser humano organiza el conocimiento del mundo, a esto lo llamó esquemas, que no son más que una serie de conceptos, acciones físicas u operaciones mentales con las que organizamos y adquirimos información externa.
A medida que el niño crece y va pasando por las diferentes etapas o estadios, mejora su capacidad para usar esquemas más complejos y abstractos para organizar su conocimiento.
Para Piaget la elaboración paulatina de esquemas cada vez más complejos es lo que determina el desarrollo cognitivo.
Aparece mediante dos invariantes funcionales (heredadas) que actúan en cada una de las etapas del desarrollo: