Concepciones y modelos en las Altas Capacidades (II)

Continuando con lo que hablábamos en el post anterior, acerca de las diferentes concepciones y modelos sobre la Alta Capacidad, seguiremos con las concepciones fundamentadas en el CI y otras aptitudes.

Concepciones fundamentadas en el CI y otras aptitudes

Dentro de estas concepciones podemos encontrar los modelos sistémicos y los modelos basados en el desarrollo.

Modelos sistémicos

La alta capacidad como sistema depende de una confluencia de procesos psicológicos que operan en armonía.

Joseph Renzulli: modelo de los tres anillos (1978),describe dos tipos de alta capacidad, la «school-house giftedness«, que es la capacidad que va unida al ámbito académico y es medida por diferentes test para saber el CI; y la «creative-productive giftedness«, que es la capacidad que va unida a la productividad creativa, enfocada al uso de la resolución de problemas, el pensamiento inductivo, entre otros.

Puesto que únicamente el CI no puede suponer tener alta capacidad y la investigación sobre las personas creativas demuestra que tienen varios rasgos definidos y relacionados, Renzulli crea su modelo donde establece la misma importancia a uno que a otro, y lo une al compromiso que tienen que tener con la tarea, la motivación. (Figura 1: Modelo de los tres anillos de Renzulli, 1978)

Figura 1: Modelo de los tres anillos (Renzulli, 1978)

Así su modelo se basa en la combinación de la habilidad general por encima de la media, la alta creatividad y la motivación por la tarea.

La Capacidad general por encima de la media se puede dividir entre la capacidad general, donde entran el razonamiento verbal y numérico, las relaciones espaciales, la memoria y la fluencia verbal; y las aptitudes específicas, donde entran las aptitudes matemáticas, musicales o artísticas, entre otras.

Robert Sternberg: La teoría triárquica de Sternberg (1986) propone un modelo en el que se aúnan la alta capacidad cognitiva, la creatividad y la dimensión práctica. Se subdivide en otras tres teorías, la teoría componencial, donde se detallan los procesos mentales dentro de la inteligencia, la teoría experiencial, a través de sus propias vivencias, y la teoría contextual, el contexto mismo de cada persona y lo que conlleva.

El modelo WICS, propone que la alta capacidad es una combinación de creatividad, inteligencia analítica, inteligencia práctica y sabiduría. Aunque estas no tienen por qué ser innatas, heredadas, se pueden desarrollar mediante la práctica para llegar a niveles de excelencia. Además de la competencia excelente en estos dominios, Sternberg incluye las actitudes, para qué y cómo utiliza esas competencias.

Modelos basados en el desarrollo

 Se caracterizan por centrarse en factores externos influyentes.

Françoys Gagné: modelo diferenciado de dotación y talento (MDDT) (1985), tiene cinco componentes (Véase en Figura 2): Capacidades naturales (G), Talentos (T), el proceso de desarrollo del talento (D) y dos grupos de catalizadores: intrapersonales (I) y ambientales (E).

Este modelo aprecia la diferencia de los conceptos de dotación y talento, si el alumno presenta un dominio superior a la media de los demás en una o dos capacidades naturales sería dotación, si por el contrario, el dominio es en el campo de las competencias, sería talento, y este se podría potenciar a través del trabajo continuo.

Figura 2: Modelo diferenciado de dotación y talento (Gagné,1985)

Abraham Tannenbaum: modelo del desarrollo del talento de 5 factores (1997), otorga gran importancia a aspectos como el entorno social y cultural de cada persona, haciendo necesarios factores como la personalidad o la identidad cultural.

El desarrollo del talento se produciría juntando la capacidad general, las aptitudes específicas, los factores no intelectuales, la influencia ambiental y la suerte.

Franz J. Mönks: modelo de la interdependencia triádica (1992), está basado en la teoría de los tres anillos de Renzulli, Mönks sugiere que la alta capacidad es bastante activa y surge entre la persona y el contexto, añadiendo factores como la escuela, los compañeros y la familia a su modelo.

Subotnik, Olszewski-Kubilius, &Worrell: mega-modelo de desarrollo del talento, es un modelo de desarrollo integrado basado en evidencias de la ciencia psicológica que tiene las siguientes características: tiene en consideración las capacidades, el dominio de los talentos puede comenzar a cualquier edad, se potencian las oportunidades, el factor psicosocial es vital para el desarrollo del talento y por último, la persona de alta capacidad aspira a ser eminente.

Steven I. Pfeiffer: modelo tripartito (2015), sostiene que hay tres formas complementarias de ver el potencial de una persona y que hay que tener en cuenta para la posterior identificación, agrupación y educación.

Estos son: a través de la inteligencia, del alto rendimiento y del potencial para rendir de forma excepcional.

En la primera se utiliza un test para identificar a las personas con alta capacidad, de esta manera se les puede ofrecer un nivel de reto intelectual superior, a una velocidad mayor.

En la segunda se centra en los logros excepcionales obtenidos académicamente, otorgando importancia a las capacidades, destrezas, rasgos y actitudes del alumno.

En la tercera se tienen en cuenta las condiciones del alumno, la igualdad de oportunidades y su contexto social para poder ofrecerles recursos enriquecidos con los que puedan potenciar su desarrollo y que puedan rendir al máximo posible.

Concepciones que no aceptan el concepto de la alta capacidad

Dentro de esta concepción encontramos los modelos que se basan en las capacidades únicamente.

Modelos basados en capacidades

Estiman que la alta capacidad es una característica necesaria pero no es suficiente.

Howard Gardner: teoría de las inteligencias múltiples (1984), es uno de los modelos más conocidos a nivel mundial, la inteligencia se entiende como una capacidad potencial que cambia a través de las propias experiencias, circunstancias y del contexto de la persona.

Para Gardner existen ocho tipos de inteligencia:

  • Lógico-matemática
  • Lingüística
  • Espacial
  • Musical
  • Cinético- corporal
  • Interpersonal
  • Intrapersonal
  • Naturalista

Como se puede observar, existen muchos modelos sobre las altas capacidades, y cada teórico define unos factores incluyentes o no, por lo tanto, la identificación de los alumnos de AA.CC no debe realizarse únicamente a través de los test de inteligencia, sino que debe ser entendido como un proceso multidimensional (Sastre-Riba, 2008).

Concepciones y modelos en las Altas Capacidades (I)

Las diferentes concepciones o modelos sobre la Alta Capacidad dependen de la manera en que cada uno lo ve y de cómo lo traslada posteriormente al aula, cómo se realiza la identificación, la importancia que se le da al potencial, al rendimiento del alumno, a sus propias aptitudes frente a los retos que se le ofrecen, su forma de aprender, etc., y de cómo el maestro, con todo lo observado, interviene.

Estas concepciones se pueden clasificar en tres grupos:

  • Concepciones fundamentadas en el CI.
  • Concepciones fundamentadas en el CI y otras aptitudes.
  • Concepciones que no aceptan el concepto de la alta capacidad.

Concepciones fundamentadas en el CI

Dentro de las concepciones fundamentadas en el CI podemos encontrar la concepción psicométrica, que justifica que obtener una alta puntuación en un test de inteligencia significa tener una alta capacidad, condicionando así los procedimientos de identificación de los alumnos con altas capacidades. Para poder entenderla, antes habría que detallar la estructura de la inteligencia, el análisis factorial.

“El análisis factorial es un método estadístico para separar un constructo (en este caso la inteligencia) en un número hipotético de factores o aptitudes que a juicio de los investigadores constituyen la base de las diferencias individuales en los resultados de un test de inteligencia. Estos factores dependen de las preguntas específicas que se plantean y de las tareas que evalúa el test”.

Roberto Ranz, en el artículo Concepción psicométrica de la alta capacidad de su blog Gestión del talento.

Este se realiza en tres fases, se le aplican diferentes test de inteligencia a un grupo de alumnos, se define la correlación entre los test que se han aplicado, y por último, se concluye con un análisis estadístico de las propias correlaciones para unificarlas en un número de factores que sinteticen el rendimiento de los alumnos en los test.

Este análisis factorial se diferencia en función del teórico que la defienda y el tipo de modelo:

Modelos de dominio general

Los modelos de dominio general evalúan a través del CI. Las primeras investigaciones sobre la alta dotación usaron los términos dotado, genio y talentoso, de modo intercambiable.

Según Francis Galton y su libro Hereditary Genius (1869), genio se define como una capacidad excepcionalmente alta e innata y se da en las familias, se hereda genéticamente.

Spearman: la teoría del factor g, en 1904 determinó que la inteligencia se comprende a partir de un factor general, al que llamó g, el cual explica el rendimiento obtenido de los alumnos al realizar los test, y por otro lado de una serie de factores específicos, llamados s, unidos a uno o dos de dichos test. Según Spearman, una persona con alta capacidad sobresale por su inteligencia general (puntuación del factor g).

En el aula, el alumno realiza el test de inteligencia y si su puntuación es igual o superior a 130, se le valora como de alta capacidad.

Las escalas de inteligencia Stanford-Binet (1916), creadas por Lewis Terman, son el fruto del trabajo de Alfred Binet y Thedore Simon en 1905 que crearon la primera escala para reconocer alumnos con retraso mental. Terman revisó su arduo trabajo y creó la primera versión de sus escalas de inteligencia.

Se establece un sistema de clasificación:

  • CI>135 moderadamente dotado
  • CI>150 excepcionalmente dotado
  • CI>180 profundamente dotado

En la última versión incorpora cinco apartados: Razonamiento Fluido, Conocimiento, Razonamiento cuantitativo, Procesamiento viso-espacial, y Memoria de Trabajo, y ha sido uno de los test más usados para evaluar la alta capacidad.

Modelos de dominio específico

Los Modelos de Dominio específico tienen en cuenta valoraciones en diferentes dominios y tipos de inteligencia.

Thurstone: la teoría de las aptitudes mentales primarias, en 1938 determinó que la inteligencia no solo se encuentra en un solo factor, sino en siete factores diferentes y específicos a los que denominó Aptitudes Mentales Primarias, compuestos por:

  • Comprensión Verbal
  • Fluidez Verbal
  • Razonamiento Inductivo
  • Visualización Espacial
  • Aptitud Numérica
  • Memoria
  • Velocidad Perceptiva

El orientador debe valorar en qué medida combina estas aptitudes y qué importancia le da a cada una para la posterior identificación de los alumnos con altas capacidades, para ello podrá combinar las puntuaciones de diferentes factores para obtener un resultado final que defina el CI para determinar una puntuación de corte; podrá también combinarlas para obtener una puntuación general, dando a cada factor una importancia diferente; podrá determinar diferentes puntuaciones para cada factor donde el alumno tenga que superarlos para que sea considerado de alta capacidad; o podrá usar un modelo mezclado, donde el alumno obtenga puntuaciones muy elevadas en uno o dos factores y en los demás o en algunos, una puntuación alta.

Guilford: las tres facetas de la inteligencia, en 1998 este teórico incluye más de 150 factores mentales a su modelo, ya que según dice, la inteligencia se comprende como si un cubo representara la intersección de tres facetas, las operaciones, los contenidos y los productos. Las operaciones corresponden a los procesos mentales simples, los contenidos a los conceptos que surgen en un problema, y los productos son las respuestas dadas.

Este modelo no ha sido muy usado porque resulta difícil obtener 150 puntuaciones de cada persona a la que se le evalúa, de ahí que los orientadores utilicen otros diferentes.

Horn, Cattell y Carroll: los modelos jerárquicos, (1966) Horn y Cattell proponen que la inteligencia se subdivide en dos factores, la inteligencia fluida, entendida como velocidad y precisión del razonamiento abstracto, y la inteligencia cristalizada, entendida como los conocimientos y el vocabulario aprendidos. Además de estos dos factores habría otros específicos.

En 1993, Carroll propuso tres estratos graduales de la mente, el estrato I comprendería las aptitudes cognitivas específicas, en el estrato II las no específicas, y en el estrato III englobaría la inteligencia general.

Los modelos de Horn y Cattell y el de Carroll se aúnan en un solo modelo (CHC), en el cual prima la importancia del factor general y se evalúan los factores del estrato II de Carroll, y resultando decisivo en la creación de las escalas de inteligencia.

Las más valoradas y utilizadas para la evaluación cognitiva de los alumnos de altas capacidades son la escala de inteligencia Stanford-Binet (SB), la escala de inteligencia de Wechsler, la escala de aptitudes BAS-II y la escala de inteligencia de Reynolds (RIAS).

La escala de inteligencia de Stanford-Binet se encuentra en su quinta edición y mide cinco factores: el razonamiento cuantitativo, el procesamiento visual-espacial, la memoria de trabajo, el razonamiento fluido y el conocimiento general.

La escala de inteligencia de Wechsler se creó en 1939, con 6 revisiones posteriores, ofrece tres puntuaciones: verbal, de ejecución y general o CI, mezcla de las dos primeras.

El WISC-IV, la última versión, muestra cuatro listas de puntuaciones: Comprensión Verbal (CV), Razonamiento Perceptivo (RP), Velocidad de procesamiento (VP) y Memoria de Trabajo (MT), además de una puntuación general o CI.

La última versión de la Wechsler Adult Intelligence Scale (WAIS-IV) contiene las mismas listas de puntuaciones que el WISC-IV e incluye la relación interpersonal, el trabajo desempeñado y el control de la vida de la propia persona.

La escala de aptitudes BAS-II es una de las más completas y utilizadas a nivel europeo, se distribuye en dos baterías, el BASS II infantil y el escolar. El escolar está formado por 6 test principales, 8 de diagnóstico, y dos de rendimiento, tiene índice general de inteligencia (CI), tres índices de aptitud intelectual y un índice general no verbal.

La escala de inteligencia de Reynolds (RIAS) tiene 6 test con puntuaciones en inteligencia general, inteligencia verbal, inteligencia no verbal y memoria general. Para procesos de screening se puede usar su versión breve (RIST).

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (II)

En el anterior post hablaba sobre el concepto y las características del TDAH.

Causas

Actualmente no existe una determinada causa que dé lugar al TDAH, aunque se piensa que puede estar provocado por las siguientes causas o factores.

Biológica

Es aquella que presenta déficits de vitaminas, alergias, etc. Los efectos que se observan con este tipo de causa van empeorando con el tiempo, según van pasando de ciclo, es decir, las alergias, por ejemplo, siguen un ciclo estacional, en los que se va combinando. En cambio, hay otros signos que van cambiando en ciclos semanales, como es el caso del aprendizaje, y que suele disminuir o mejorar en los periodos de vacaciones, en los que el niño se siente más libre al no tener tantas obligaciones.

Dentro de los factores biológicos, se encuentran las siguientes causas:

Causa genética: Si el padre o la madre del niño han sufrido el TDAH, hay alrededor de un 75% de probabilidad de que el niño también lo tenga.

Trastorno cerebral: El TDAH da lugar a unas alteraciones de determinados neurotransmisores del cerebro, que son unas sustancias químicas responsables del envío de mensajes de las neuronas, como por ejemplo la sustancia denominada dopamina.

Causas prenatales: Si la madre durante el embarazo fuma, bebe alcohol, toma algún tipo de drogas, etc., el feto durante su desarrollo intrauterino tiene mayor probabilidad de padecer el trastorno de TDAH. También se destaca cuando el bebé nace con muy poco peso. En el parto puede haber inconvenientes graves que pueden dar lugar a lesiones cerebrales del bebé, sobre todo prefrontales, que son otra de las causas de la manifestación del TDAH.

Hipertiroidismo: Es producido cuando la glándula tiroides fabrica demasiadas hormonas llamadas “tiroides”. Es el factor que causa en los niños con TDAH, la hiperactividad, falta de atención y algunos síntomas de ansiedad.

Internas

Son aquellas que tienen lugar en el propio organismo del niño. Dentro de estas se encuentran:

Retraso del desarrollo motor: Se refiere a que el niño, al tener una conducta incontrolada, puede parecer torpe en ocasiones, respecto a sus habilidades manuales y motoras, ya que no sigue un patrón de conducta, siendo sus movimientos impulsivos y poco controlados. También presenta una escasa coordinación motriz.

Retraso madurativo: El niño presenta un retraso en su madurez respecto a su edad real. Debido a la hiperactividad, falta de atención, falta de adaptación al entorno escolar, familiar, etc., hace que el niño no tenga un aprovechamiento adecuado de su aprendizaje, provocando reacciones infantiles y poco reflexivas. También les cuesta llegar a la fase deinhibición de conductas en la que el niño llega a sentir vergüenza por temor a equivocarse, hacer el ridículo, etc.

Dificultad del lenguaje y aprendizaje: El niño tiene problemas para organizar los conocimientos y puede presentar dificultades en la escritura, lectura y el cálculo. Algunas veces se pueden dar casos de dislexia, se produce cuando el niño cambia el orden de las letras o sílabas dentro de las palabras, llegando a no reconocerlas. Este hecho provoca que el niño tenga problemas de memorización y aprendizaje, además de lectura y escritura. Estos niños se niegan a la realización de actividades que les supongan especial dificultad como la concentración y el esfuerzo, este hecho influye en su rendimiento académico. Encuentran grandes problemas en expresarse correctamente y tienen muchos errores gramaticales.

Externas

Alimentación: La ingesta de determinados alimentos con un mayor porcentaje de conservantes, aditivos y azúcares, entre otros, pueden manifestar un aumento de la hiperactividad.

Ambiental: Los síntomas se presentan más cuando el niño reside en un ambiente conflictivo, tanto familiar, escolar y social, ya que esto puede provocarle estrés, ansiedad y angustia. Debido a esto, puede mostrar una mayor agresividad, empeorar su comportamiento, más falta de atención, etc.

Subtipos de TDAH

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) considera al TDAH dentro del apartado de trastornos de desatención. Según la APA existen 3 subtipos de TDAH dependiendo del síntoma que predomine:

  • Tipo con predominio del déficit de atención: El niño debe presentar seis o más síntomas de desatención.
  • Tipo con predominio de la impulsividad-hiperactividad: El niño debe presentar seis o más síntomas de impulsividad-hiperactividad.
  • Tipo combinado: El niño debe presentar tanto síntomas de desatención como de impulsividad-hiperactividad.

Orientaciones para los padres

Deben reconocer el lado bueno de las cosas, reírse y ayudar al niño a descubrir el humor. Buscar una evaluación y tratamiento de profesionales. Ambos cónyuges tiene que implicarse y buscar apoyo en otros padres con niños con el mismo problema.

Es importante saber que el niño siempre vive el presente, (si el niño ha tenido un problema hace un rato, se quedará con el enfado). El niño tiene constante necesidad por las novedades, necesita realizar actividades físicas. Es frecuente que se frustren y tengan baja autoestima, al igual que se aíslen y se enfaden.

No solo se tiene que sentir apreciado, sino que es especial para su familia, los padres tienen que buscar lo mejor de su hijo y decírselo. Se deben utilizar mensajes positivos y enseñarle a que descubra cada aspecto bueno que tenga, deberán creer en él y comprender sus limitaciones. Incrementar el refuerzo positivo, ser pacientes y comprender que todos los niños tienen altibajos, y por el contrario, en los comportamientos inadecuados no se les prestará atención y se utilizará la técnica del «tiempo fuera».

Se deberá ayudar al niño a hacer las cosas paso a paso y a que las instrucciones sean comprendidas, por ello las normas serán claras y concisas (También se puede utilizar el sistema de puntos, sumando puntos en aquello que hace correctamente y restando en aquello que hace de forma incorrecta).

Son muy útiles las listas y horarios, con las rutinas los niños con TDAH se sienten más seguros y funcionan mejor. No tienen buena consciencia del tiempo, es práctico utilizar con ellos alarmas que le delimiten el tiempo. También usar rutinas en el estudio, premiándole con las buenas calificaciones.

No exponer al niño a situaciones competitivas ni regañarle a la hora de que tenga una dificultad para relacionarse con los demás. No se le deberá enseñar habilidades sociales en tiempo de mucho trabajo o estrés, sino cuando esté relajado y receptivo.

En vacaciones las rutinas deberán seguirse e involucrarle en los preparativos del viaje, hacer el equipaje, explicarle las visitas que se van a realizar, etc.

En el caso de tener hermanos sin TDAH también hay que buscar tiempo para ellos y hacer que compartan experiencias, que serán muy beneficiosas para el niño. Además, se les debe explicar el problema que tiene su hermano para que le ayude en todo lo que pueda.

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (I)

Francisco de la Peña Olvera, psiquiatra infantil y maestro en ciencias médicas, define el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) como:

“Una disfunción cerebral mínima, hiperquinesia, trastorno hiperquinético, entre otros. El TDAH es una enfermedad crónica, de inicio en la infancia y que en la mayoría de las ocasiones persiste en la adolescencia y en la vida adulta, se caracteriza por una tríada sintomatológica: inatención, hiperactividad e impulsividad que producen deterioro en el funcionamiento familiar, académico, social o laboral”.

Barkley lo considera como “un trastorno del desarrollo caracterizado por unos niveles evolutivamente inapropiados de problemas atencionales, sobreactividad e impulsividad. Normalmente surgen ya en la primera infancia, son de naturaleza relativamente crónica y no pueden explicarse por ningún déficit neurológico importante ni por otros de tipo sensorial, motor o del habla, sin que tampoco se detecte retraso mental o trastornos emocionales graves.  Estas dificultades guardan una gran relación con una dificultad para seguir las conductas gobernadas por reglas y con problemas para mantener una forma de trabajo consistente a lo largo de períodos de tiempo más o menos largos”.

La primera vez que se habló sobre este trastorno fue en 1902, los médicos de aquella época diagnosticaron de síndrome post-encefálico a unos niños con carácter movido y falta de concentración, pero a la larga fue un diagnóstico fallido puesto que nunca habían tenido encefalitis.

En los años 60 apareció Leon Eisenberg, quien llamó al mismo trastorno “reacción hipercinética de la infancia” y estudió a varios alumnos, probando diferentes psicofármacos con estos, el metilfenidato entre ellos, que es el que actualmente prevalece como tratamiento para el TDAH. Años después este trastorno se incluyó en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) y desde entonces forma parte de él, cambiando su nombre por Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad.

Es usual encontrarse con puntos de vista contrarios, uno de ellos “biologicista”, que define al TDAH como un trastorno cerebral de origen biológico, con factores genéticos con predominio ambiental y por otro lado, está el punto de vista “psicologicista”, que consideraría al TDAH una variante psicológica del desarrollo marcado por factores sociales y no tanto como un trastorno. (Terán 2012).

Los niños con TDAH se diferencian por tener las siguientes particularidades: son despistados, les cuesta mantener la atención o centrarse en algo específico o que dure mucho tiempo, tienen dificultad para seguir las normas o esperar los turnos, interrumpen continuamente a sus iguales, alejándose de los entornos sociales debido a que les supone un esfuerzo importante permanecer en grupo. Los síntomas pueden variar con la edad, de pequeños tienen una inmensa actividad motora y problemas para controlarla, que cuando se consigue, el niño entra en un estado de intranquilidad y nerviosismo.

Debido al efecto que tiene este trastorno a nivel educativo: fracaso escolar y entorpecimiento de las clases (donde los afectados son tanto los compañeros como él mismo), se ha hecho eco de diversos estudios para poder estudiar y comprender las causas que lo originan. Investigaciones recientes aseguran que hay un incremento notable en el porcentaje de niños con TDAH, estando un 5% de ellos en edad escolar. Este trastorno está considerado uno de los más comunes en la infancia junto a la dislexia. Normalmente es más frecuente en niños que en niñas (cinco niños por cada niña), aunque suele ser más difícil observar estos comportamientos en las niñas.

No suele diagnosticarse TDAH hasta que el niño entra en el segundo ciclo, a los seis años, aunque los síntomas estén presentes anteriormente, por eso sería importante una pronta intervención temprana en la escuela y así, poder trabajar con el niño, compensando sus dificultades. La intervención que se les hace en el ambiente educativo es únicamente a los niños diagnosticados, dejando a un lado a los que, aun sin estarlo, presentan los síntomas.

Los docentes tienen que formarse adecuadamente para ofrecer una intervención apropiada a los alumnos con TDAH. Estos deben creer en las posibilidades del niño, buscando diferentes alternativas que se ajusten a sus necesidades para que pueda desarrollarse cognitiva y socialmente. También debemos conocer la sintomatología que conlleva este trastorno y saber distinguir entre un niño inquieto, con ansiedad o estrés y uno con TDAH, además de presentar las adaptaciones curriculares que fueran necesarias.

Características

El niño con TDAH no tiene un comportamiento extraño durante la infancia. Suelen tener dificultad para controlar sus acciones delante de otros niños, por lo que es mucho más fácil controlarlas cuando están solos.

Las características principales según la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) son:

  • Atención: Son caracterizados por la falta de atención, de manera que se distraen con mucha facilidad. Estos niños no son capaces de seguir unas normas y por lo tanto tampoco pueden organizarse. Suelen evitar situaciones complejas para ellos que requieran una gran actividad mental.
  • Impulsividad: Actúan inmediatamente, sin pensar en las consecuencias que puede conllevar esa acción. Son incapaces de controlar sus impulsos. Suelen romper las cosas con mucha facilidad e interrumpen constantemente. Normalmente suelen estar de mal humor.
  • Hiperactividad: Presentan una actividad incontrolada, de manera que hablan demasiado, no guardan los turnos, a menudo mueven en exceso las manos y los pies, y por lo tanto, les cuesta estar sentados.

Estas características se pueden dar en otros ámbitos conductuales como el comportamiento, el aprendizaje y la obediencia de normas:

  • Comportamiento: Tienen comportamientos inadecuados e inmaduros para su edad, con lo cual pueden mostrarse violentos o agresivos.
  • Aprendizaje: Tienen dificultades en la capacidad para procesar la información que reciben, así como problemas de memorización y dificultades perceptivas, por ello la mayoría tiene un rendimiento escolar más bajo de lo normal.
  • Disciplina: No cumplen las normas, de manera que hacen lo contrario de lo que se les pide, por ello son impacientes y no son capaces de guardar el turno. Todo esto conlleva un déficit en la conducta.

A todas estas características hay que sumarle el alto grado de frustración que les produce no poder realizar la tareas con las misma rapidez que sus iguales, lo que produce la queja por parte de los profesores y el rechazo inmediato de sus compañeros, de manera que se canaliza en una baja autoestima, depresión e incluso ansiedad y en algunos casos trastornos.

En este post seguiré hablando acerca de las causas y los subtipos del TDAH.

La función del docente como facilitador de la inclusión

Como docente, en el ámbito educativo se podrían aplicar diferentes estrategias cara al buen desarrollo de los alumnos con discapacidad que tengamos en el aula.

Para empezar, la formación de los docentes es vital a la hora de detectar posibles anomalías en los comportamientos de los niños que pueda dar lugar a un problema en su desarrollo.

La detección temprana de estos retrasos en el desarrollo o de discapacidades, es esencial para la puesta en marcha de procedimientos o tratamientos que puedan solventar o ayudar en esas deficiencias.

Al detectar cualquier anomalía, el docente debe ponerse en contacto con el Equipo de Atención Temprana o el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica del centro para que evalúe al niño y puedan confirmar si existe realmente o no esa anomalía, para después comunicárselo a los padres y estos puedan actuar en consecuencia.

Es importante resaltar la función del docente como facilitador de la inclusión de estos niños, promoviendo la igualdad en el aula y fomentando su participación junto al resto de compañeros, a través de actividades, juegos, cuentos, etc.

La estimulación temprana tiene una importancia clara en el desarrollo físico y psicológico del niño, por eso es imprescindible que la trabajemos con los niños.

Tener una buena relación con las familias siempre es beneficioso para el niño, manteniendo una comunicación activa y actuando conjuntamente en la mejora del desarrollo integral de este.

Evidentemente, es imposible corregir todas las deficiencias del entorno escolar, ya que cada niño puede sufrir un tipo diferente de discapacidad. Por tanto, es imprescindible que se tomen las medidas adecuadas para caso en concreto para poder fomentar el desarrollo infantil.

Estas medidas deben recoger algunos criterios como la edad del niño o la etapa de desarrollo en la cual se encuentra, los posibles factores de riesgo que le pueden afectar, la situación psicosocial de la familia y los servicios sociales a los que se puede acudir para obtener una ayuda en función de su discapacidad.

El equipo educativo en su totalidad debe conocer las medidas que vayamos a tomar en relación a los posibles cambios y adaptaciones en el currículo.

La evaluación es una aspecto importante en la identificación de las necesidades de cada niño, por ello se debe hacer meticulosamente, a través de la observación directa y a lo largo del curso, con continuidad. De esta manera sabremos en cada momento en qué punto se encuentra y cómo debemos actuar para apoyarle en su desarrollo y aprendizaje.

Como agentes de inclusión que somos, nunca debemos permitir la marginación, discriminación o abuso sobre ninguno de nuestros alumnos, indistintamente de que tenga o no discapacidad, porque el niño que lo padece no merece ser tratado de esa manera, ni por sus compañeros, ni por ninguna otra persona, de ahí la importancia de educar en valores y fomentar la igualdad y la amistad.