El asma infantil: Causas, síntomas y tratamientos

El asma es una de las enfermedades crónicas del aparato respiratorio más comunes que afectan a niños y adultos hoy en día. Se cree que el asma está causada por factores ambientales y/o genéticos y se caracteriza por sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos frecuente. El asma suele desencadenarse por alérgenos como el polen, la caspa de los animales, los ácaros del polvo o el moho, o por la actividad física o el aire frío. Aunque el asma no tiene cura, puede controlarse con cambios en el estilo de vida y medicamentos.

Sigue leyendo

Defectos del tubo neural

Los defectos del tubo neural (DTN) son malformaciones graves que se originan al comienzo de la gestación, son congénitos e intervienen factores genéticos y nutricionales (como la deficiencia de ácido fólico), la morbilidad y mortalidad suelen ser elevadas y varían de la zona geográfica o del país en el que se resida.

Durante el desarrollo del embrión se realiza el cierre del tubo neural alrededor de las seis semanas después de la concepción, estos defectos se producen por unas alteraciones en su cierre y pueden tener lugar a meninges a través de un defecto en el cráneo. La espina bífida reúne una serie de malformaciones que dan como resultado una hendidura a nivel de la columna vertebral que, en ocasiones, conduce a un prolapso de las meninges (meningocele) o de la médula espinal, causando el mielomeningocele.

Para que se entienda mejor, determinadas células conforman el tubo neural, el cual se termina convirtiendo en la médula espinal, el cerebro y las estructuras cercanas que los protegen, incluida la espina dorsal (columna vertebral o vértebras), mediante va avanzando el desarrollo, la zona superior se transforma en el cerebro y lo demás en la médula espinal.

El defecto se produce cuando el tubo no se cierra correctamente en alguna parte, provocando un orificio en la columna vertebral o algún otro problema relacionado.

Los defectos más usuales son la espina bífida y la anencefalia:

  • La espina bífida supone que los huesos de la columna vertebral no lleguen a cerrase del todo, y una zona de la médula espinal sobresale por la columna vertebral, esto puede conllevar parálisis en las piernas y problemas de control de esfínteres.
  • La anencefalia es la forma más grave de defecto del tubo neural, en ella la zona superior del tubo neural que forma el cerebro no se cierra totalmente, por lo que el tejido cerebral no se desarrolla adecuadamente y termina provocando la muerte.

Las causas no se conocen con exactitud, pueden influir factores genéticos y ambientales, la  exposición materna  a  los  rayos  X  durante  la  gestación,  infecciones  como  la toxoplasmosis,  la  rubéola, la diabetes, la obesidad materna o su alimentación, la ingesta de alcohol o el tabaco, etc.; lo que sí está claro, según múltiples investigaciones, es que un déficit de folatos es una causa principal.

Tomar ácido fólico antes y durante los primeros meses del embarazo puede ayudar a prevenir defectos del tubo neural en el bebé. El ácido fólico es una vitamina B necesaria para que las células trabajen en el correcto desarrollo y crecimiento del pequeño.

La incidencia mundial de los DTN oscila entre 1-8 casos por cada 10.000 nacimientos, dependiendo de la zona geográfica donde se resida o del nivel socioeconómico de la familia. En España los datos se sitúan en 8 por cada 10.000 nacimientos.

Estimulación auditiva en niños

Estimular la audición del bebé tiene numerosos beneficios, ayudándole a hablar antes. Si se le habla, se le enseña objetos con sonidos y repetimos lo que el bebé diga le ayudaremos a centrar su atención en distintas fuentes de sonido.

Desde el nacimiento, la voz de la madre le calma y le tranquiliza, igual que el latido de su corazón, pues está acostumbrado a su musicalidad familiar. Diversos estudios revelan que el bebé escucha desde el útero materno. Las voces humanas son los sonidos que más le atraen y es importante que utilicemos este recurso para llamar su atención, con distintas voces, tonos, canciones, risas.

El oído juega un papel principal en la estimulación del cerebro, el Dr. Alfred A. Tomatis afirma que escuchar no es oír, oír es un proceso pasivo, y escuchar es un proceso activo que requiere un uso adecuado del oído, siendo esta la función primaria de este.

Escuchar es la habilidad de captar información, como la habilidad de filtrar la información irrelevante o que no vale para nada porque no es importante.

¿CÓMO FUNCIONA LA AUDICIÓN?

El oído, a diferencia de la vista, es un sentido que recibe información constantemente sin que nosotros hagamos nada porque permanece siempre “conectado” y no podemos dirigirlo de forma consciente.

Durante el primer mes de vida hay que dirigirse al bebé siempre de frente. La estimulación auditiva entra en estrecha relación con la adquisición temprana del lenguaje y la comunicación, haciendo una estimulación adecuada conseguirás que el niño reconozca los sonidos del entorno y responderá ante ellos.

ESTIMULACIÓN DEL OÍDO

El estímulo auditivo consiste básicamente en hablar al bebé, enseñándole diferentes sonidos y que de igual forma descubra de qué se tratan.

Es importante clasificar los sonidos para que el niño los diferencie y los asocie a un objeto, una persona o circunstancia.

Dos normas básicas para la estimulación de la audición del bebé son:

  • Una pronunciación exagerada o emitir sonidos articulados.
  • La creación de un diálogo a base de preguntas repetitivas.

Con una buena base de la adquisición del lenguaje, la estimulación auditiva debe estar unida a los movimientos del cuerpo, la utilización de la boca y la lengua. Es importante que te observe para que empiece a repetir sonidos, debemos repetir lo que ha dicho para ir estableciendo pequeños diálogos que sean muy enriquecedores para fortalecer y favorecer el vínculo afectivo entre padres e hijos.

En el próximo post comentaré algunos juegos y actividades para la estimulación auditiva.

Teoría del apego

La teoría del apego fue creada por John Bowlby y secundada por muchos otros autores, como Ainsworth, en la cual se explica que existe un sistema motivacional por el que las necesidades básicas del niño le obligan a mantener una cercanía física con sus cuidadores para poder sobrevivir. Pero Bowlby no solo hablaba del carácter físico, sino de uno más emocional para poder desarrollar un apego seguro.

“Lo  que  por  motivos  de  conveniencia  denomino  teoría  del  apego  es  una  forma  de  conceptualizar  la  tendencia  de  los  seres  humanos  a  crear  fuertes  lazos  afectivos  con  determinadas  personas  en  particular  y  un  intento  de  explicar  la  amplia  variedad  de  formas de dolor emocional y trastornos de la personalidad, tales como la ansiedad, la ira, la depresión y el alejamiento emocional, que se producen como consecuencia de la separación indeseada y de la pérdida afectiva”.

John Bowlby (1977)

Al finalizar la II Guerra mundial (1945) la OMS realizó un estudio acerca de las necesidades que tenían los niños que se habían quedado sin familia, Bowlby se encargó de todos los aspectos que afectaban a la salud mental y ahí es cuando notó que existía una alteración en los niños que se habían quedado sin madre.

En 1951 publica su libro “Cuidados  maternos  y  salud  mental“  donde habla de los efectos perjudiciales de la deprivación materna y expone algunas medidas para prevenirlos.

PERO, ¿QUÉ ES EL APEGO?

El apego es un vínculo afectivo que establece el bebé con las personas que se ocupan de él, cubren sus necesidades básicas, le cuidan y le dan seguridad emocional, a estas personas se les llama figuras de apego. Estas figuras de apego constituyen una base segura para el bebé, le permiten alejarse para explorar el entorno y regresar a ella cuando lo necesiten.

El apego cumple dos funciones básicas:

  • Favorecer la supervivencia, ya que garantiza que se cubran las necesidades que el niño necesita para sobrevivir.
  • Generar seguridad, el niño crea una base segura a la que acudir cuando tiene alguna necesidad.

El apego consta de 4 fases:

  • Fase de pre- apego (0-6 semanas): Preferencia por los estímulos humanos y en especial por el rostro humano, reconocen el olor y la voz de la figura principal que le cuida, aunque no se puede hablar todavía de apego.
  • Fase de formación del apego (6 semanas- 6/8 meses): Preferencia por las personas que le son familiares, sin rechazar a los desconocidos. En esta fase aparece la sonrisa diferencial, vocalización diferencial, llanto diferencial e interrupción diferencial del llanto.
  • Fase del apego bien definido (6/8 – 18 meses): Muestran ansiedad de separación, que aparece cuando la figura de apego se aleja, esta está asociada al miedo a los extraños.
  • Fase de formación de una relación recíproca (a partir de los 18 meses): Representación interna del vínculo de apego, el niño puede entender y prever que su madre volverá después.

Ainsworth determinó que había tres tipos de apego: seguro, evasivo o evitativo, y ambivalente, después los investigadores Main y Solomon añadieron el desorganizado:

  • Apego seguro: El niño juega sin miedo mientras la figura de apego está con él, se muestra ansioso si esta sale de la habitación y muestra alegría cuando regresa.
  • Apego evasivo o evitativo: El niño hace poco caso a la figura de apego cuando está, no llora si se marcha, no se muestra inquieto ante los extraños y no la busca cuando regresa.
  • Apego ambivalente: El niño muestra angustia durante todo el procedimiento, sobre todo cuando no está presente y al volver mantiene su enfado.
  • Apego desorganizado: El niño tiene conductas confusas y contradictorias, además de ser inseguro y estar desorientado, evita a la figura de apego cuando está y se aleja de ella cuando aparece un extraño.

En este vídeo se puede ver parte del experimento de “La situación extraña”.

En qué consiste el periodo de adaptación

El periodo de adaptación es el espacio de tiempo que transcurre desde que el niño se incorpora hasta que se integra plenamente en la escuela. Hay que tener en cuenta que los niños deben asimilar una nueva situación a la cual no están acostumbrados, ya que para muchos será la primera vez que se separan de sus cuidadores habituales, además de encontrarse en un espacio desconocido para ellos.

El periodo de adaptación es importante porque:

  • El niño adquiere confianza en el entorno y en los docentes.
  • Los padres adquieren confianza en los docentes y en la institución, además de la capacidad de separación.
  • A los docentes les facilita el conocimiento de cada uno de los niños.

Para programar el periodo de adaptación es necesario que las familias colaboren en el proceso, el centro deberá establecer previamente un contacto con los padres mediante reuniones, entrevistas personales, etc.

Pasado un tiempo se debe realizar una reunión con las familias para valorar el proceso del periodo de adaptación.

Las dificultades que podemos encontrarnos en el periodo de adaptación son:

  • Motivos laborales, que los padres no puedan realizar la adaptación, ni pueda un familiar, con lo cual será más angustiosa para ambas partes.
  • Enfermedad del niño, supone una brusca interrupción del proceso y se pierden los avances conseguidos, lo que implica que a su vuelta se deba reiniciar el proceso.
  • Que la familia dificulte la adaptación, sucede cuando la familia no confía plenamente en el centro ni en la responsabilidad de los docentes, lo que dificulta la separación.
  • Que los padres se tomen licencias que no les corresponden durante dicho periodo, opinando o decidiendo sobre lo que se hace en la escuela. Debemos dejar claro el rol de cada uno  de manera asertiva.
  • Incorporaciones durante el curso, siempre habrá de tenerse en cuenta la necesidad de un periodo de adaptación, el periodo variará en función de las necesidades concretas de cada niño.

La función docente será acompañar a los niños, consolándoles si hace falta. Conforme se vayan sintiendo más seguros, ellos mismos se irán apartando para explorar el espacio. Planificará diversas actividades que vendrán determinadas por el estado afectivo de los niños, ya que lo prioritario es su bienestar.

Poder cumplir con una adaptación flexible y a medida de cada niño permite que el vínculo entre este y el docente se establezca de forma adecuada.

Para realizar la planificación se dividirá al grupo en cuatro subgrupos de cuatro alumnoscada uno (dependerá de la edad y ratio de cada aula). Se realizará un horario para la entrada de cada subgrupo que se le entregará a los padres para que estos estén informados.

Los primeros días cada subgrupo vendrá una hora repartida a lo largo de la mañana para no coincidir entre ellos y hacerles más llevadera la incorporación.

Posteriormente se irán mezclando los subgrupos de dos en dos para que se vayan conociendo e interactuando entre ellos.

Finalmente se juntarán los cuatro subgrupos y se quedará conformada la clase.

El periodo se dará por finalizado cuando el niño se sienta lo suficientemente seguro.

Mutismo selectivo, detección, diagnóstico e intervención

El mutismo selectivo consiste en la negativa a hablar en determinadas situaciones. En estos casos el niño, que se expresa correctamente en su familia, deja de hablar en el colegio o ante personas extrañas.

La característica esencial del mutismo selectivo es, por lo tanto, la inhibición persistente del habla en situaciones sociales específicas.

(Olivares, 2007)

Para la detección, el docente debe analizar las características de la interacción del niño y sus comportamientos de ansiedad o inhibición en momentos de interacción con los demás.

Además, a través de la observación, puede rellenar algún cuestionario donde se analicen aspectos de la expresión verbal, de la comunicación y del aprendizaje.

Respecto al diagnóstico, la Asociación Americana de Psiquiatría incluye al mutismo selectivo en el apartado de Trastornos de inicio en la infancia, la niñez y la adolescencia, y en su manual DSM-IV TR se rigen los criterios para su posterior diagnóstico, junto con algunas consideraciones, estrategias e instrumentos para su aplicación en el aula. Algunos de ellos son:

  • Incapacidad persistente a hablar en situaciones específicas a pesar de hacerlo en otras situaciones: a través de registros de recogida de información en el ámbito escolar, social y familiar, entrevistas familiares y escolares, y grabaciones familiares, se determinará con quién habla el alumno y en qué momentos, registrando el tipo de relación que mantienen y en qué contextos sucede.
  • La alteración interfiere en el rendimiento escolar o la comunicación social: a través de la observación evaluaremos su competencia curricular y social.
  • La duración de la alteración es de por lo menos 1 mes: a través de registros de observación longitudinal, entrevistas a los docentes y alargando la observación podremos descartar otros problemas, por ejemplo, un periodo de adaptación más tardío.
  • La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento o de fluidez del lenguaje hablado requerido en la situación social: a través de vídeos o audios familiares e instrumentos de evaluación de la competencia comunicativa y lingüística se descartará que su mutismo se deba a problemas con el castellano, por ejemplo, que sea de diferente lengua materna.
  • El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de la comunicación y no aparece exclusivamente en el transcurso de un TGD, esquizofrenia o un trastorno psiquiátrico: a través de pruebas médicas, informes psicológicos y psiquiátricos o escalas para el diagnóstico diferencial del mutismo selectivo comprobaremos si se trata de un síntoma de otro trastorno psiquiátrico o de problemas emocionales.

A continuación se realiza el diagnóstico mediante una evaluación psicopedagógica, incluyendo el entorno escolar y familiar del alumno para determinar qué factores ayudan a reforzar sus conductas y qué necesidades educativas requiere.

Dentro del mutismo selectivo hay que distinguir entre los alumnos que se comunican poco porque tienen aversión a hablar, los que eligen las personas y momentos para hacerlo (mutismo selectivo), y los que poco a poco dejan de hablar del todo (mutismo total). Los dos primeros pueden desembocar en el tercero si no se interviene a tiempo.

La intervención debe realizarse en el ámbito familiar, social y escolar para conseguir una interacción verbal por parte del alumno con los adultos y niños de su entorno.

La familia debe comprender las consecuencias que puede acarrear este problema si no se adoptan las medidas necesarias para la mejora del alumno ni se estimulan sus interacciones con los demás a diario.

Por ello es importante que le ofrezcan ambientes de seguridad, comunicación, serenidad, comprensión y afecto, sin forzarle en ningún momento; Le propongan experiencias que le lleven al desarrollo psicosocial; Incidan en lo positivo, destacando sus puntos fuertes y reforzándole continuamente; Y no le protejan en exceso, entre otros.

Así mismo, según la “Guía del mutismo selectivo. Guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela” para estimular el habla se puede:

  • Enseñar al alumno a iniciar y mantener interacciones verbales con otros.
  • Reforzar las aproximaciones verbales y no verbales del niño hacia otras personas.
  • Fomentar la interacción social (y verbal) con iguales y con adultos.
  • Reforzar el círculo de amigos que tiene el niño y ampliarlo progresivamente.

En la escuela, el docente debe tener claro que el alumno podrá superar el problema si se le enfrenta con la situación que le genera esa tensión, sin embargo, si se le ofrece una situación superior, puede que este aumente su ansiedad.

Desde la escuela se debería mejorar el vínculo afectivo con el niño, potenciar las interacciones entre los niños y estos con los adultos, evitar situaciones que sostengan el comportamiento de mutismo, evitar la sobreprotección, asignar tareas de responsabilidad, mantener una estrecha relación con la familia, entre otros.

Así mismo, algunos ejemplos propuestos por la guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela para estimular el habla son:

  • Diseñar actividades de producción de sonidos y comunicación corporal.
  • Realizar actividades de habla enmascarada.
  • Reforzar la respuesta verbal del niño.
  • Plantear juegos de pareja que requieran emisiones verbales sencillas.