Desarrollo cognitivo en infantil (I)

El ser humano se desarrolla en varias áreas, social, afectivo, cognitivo, motor, lenguaje…todas están integradas en el mismo proceso de crecimiento, no olvidemos que el desarrollo es un proceso continuo y global, por lo tanto, todas estas áreas se relacionan unas con otras.

Alrededor del aprendizaje cognitivo hay múltiples autores, entre los que se encuentran Piaget, Tolman, Gestalt y Bandura. En este apartado destacaré como autor fundamental a Jean William Fritz Piaget, creador de la epistemología genética y famoso por sus aportes en el campo de la psicología evolutiva, sus estudios sobre la infancia y su teoría del desarrollo cognitivo.

Aunque aquí hablo sobre él y su teoría de una forma más amplia, no puedo dejar de mencionarle una vez más.

Hablamos de epistemología como una investigación sobre las capacidades cognitivas; y el uso que se le confiere al concepto “genética” se refiere a la investigación de la génesis del pensar en el humano, aunque Piaget reconoce que en cierto modo existen patrones que derivan de los genes.

Piaget cree que el pensar se extiende por una base genética mediante estímulos socioculturales y que se configura a través de toda la información que la persona va recibiendo; de esta forma va aprendiendo de manera inconsciente.

Para él, el desarrollo del pensamiento lógico es como un proceso que ocurre a través de cuatro etapas o estadios (el sensoriomotor, preoperacional o intuitivo, operaciones concretas y el de las operaciones formales o abstractas). En cada una de ellas, cada persona tiene su propia representación del mundo en un conjunto de estructuras cognitivas básicas.

Su principal influencia, además de Binet, fue James Mark Baldwin, de él tomó las nociones de adaptación por asimilación y acomodación.

EL DESARROLLO COMO CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DEL CONOCIMIENTO

Piaget pensó que el ser humano organiza el conocimiento del mundo, a esto lo llamó esquemas, que no son más que una serie de conceptos, acciones físicas u operaciones mentales con las que organizamos y adquirimos información externa.

A medida que el niño crece y va pasando por las diferentes etapas o estadios, mejora su capacidad para usar esquemas más complejos y abstractos para organizar su conocimiento.

Para Piaget la elaboración paulatina de esquemas cada vez más complejos es lo que determina el desarrollo cognitivo.

Aparece mediante dos invariantes funcionales (heredadas) que actúan en cada una de las etapas del desarrollo:

  1. Organización, consta de la integración de patrones simples o esquemas mentales en un sistema de orden superior, por ejemplo cuando un bebé succiona o muerde un objeto y poco a poco se van asumiendo, apareciendo otros sistemas más complejos como puede ser agarrar.
  2. Adaptación, el niño tiene la capacidad de adecuar sus estructuras mentales o comportamientos a las exigencias del ambiente, esta adaptación incluye la asimilación y la acomodación, el aprendizaje es visto como una adquisición y modificación de estructuras de conocimiento; la adquisición de ese conocimiento es más que una acumulación de información. Para que se produzca una “acomodación” se deben establecer nuevas relaciones entre los diferentes puntos de información de los que ya disponemos, o entre la información nueva y lo que ya disponemos, para así cambiar la manera en cómo se organiza esta información. En definitiva, la asimilación consiste en la incorporación de un concepto nuevo dentro de las estructuras previas y la acomodación es el cambio de esas estructuras para incluir el conocimiento o la experiencia.

La celiaquía en infantil

La enfermedad celíaca es una patología multisistémica (pueden verse afectados otros sistemas, no solo el aparato digestivo) con base autoinmune que viene provocada por las proteínas del gluten (gliadinas, secalinas, hordeínas y, muy seguramente, aveninas) y que repercute de forma clínica y funcional, dependiendo de la edad de la persona y de sus características.

Cursa a lo largo de la vida y se da en niños genéticamente predispuestos a tenerla, al parecer la falta de lactancia materna, la ingesta elevada de gluten y la introducción prematura de estos cereales en la alimentación de los pequeños susceptibles son elementos de riesgo para el desarrollo.

Es necesaria una dieta sin gluten para que los síntomas desaparezcan, para volver así y poco a poco a recuperar y normalizar la mucosa intestinal.

Según la SEGHNP se estima que la celiaquía afectaría a 1 de cada 71 niños en nuestro país (España) y puede presentarse a cualquier edad, tanto en niños al introducir la alimentación complementaria, como en adolescentes.

Existen diferentes tipos, según la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE):

  • Sintomática: Los síntomas son muy variados aunque todos siguen una serología, histología y test genéticos que coinciden con la celiaquía.
  • Subclínica: No hay sintomatología pero las pruebas diagnósticas dan positivo.
  • Latente: Pueden ingerir gluten en algunos momentos sin tener síntomas, hay dos variantes, el tipo A y tipo B, en el primero fueron diagnosticados en la infancia y mejoraron después de comenzar la dieta sin gluten; en la segunda su mucosa intestinal era normal y desarrollaron la enfermedad con el paso del tiempo.
  • Potencial: Nunca han mostrado compatibilidad con la celiaquía pero tienen una predisposición genética para dar positivo en HLA-DQ2/DQ8 (los marcadores que sugieren su existencia para desarrollar la enfermedad).

La sintomatología más evidente en niños es:

  • Diarrea
  • Dolor abdominal
  • Vómitos
  • Irritabilidad
  • Apatía
  • Tristeza
  • Inapetencia

Según un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la UAM, el Hospital Infantil Universitario La Paz de Madrid y el Hospital Infantil Universitario La Fe de Valencia esta es la lista de alimentos sin gluten, con gluten y los que pueden contenerlo:

Alimentos sin gluten:

  • Leche y derivados: quesos, requesón, nata, yogures naturales y cuajada.
  • Todo tipo de carnes y vísceras frescas, congeladas y en conserva al natural, cecina, jamón serrano y jamón cocido calidad extra.
  • Pescados frescos y congelados sin rebozar, mariscos frescos y pescados y mariscos en conserva al natural o en aceite.
  • Huevos.
  • Verduras, hortalizas y tubérculos.
  • Frutas.
  • Arroz, maíz y tapioca así como sus derivados.
  • Todo tipo de legumbres.
  • Azúcar y miel.
  • Aceites y mantequillas.
  • Café en grano o molido, infusiones y refrescos.
  • Toda clase de vinos y bebidas espumosas.
  • Frutos secos crudos.
  • Sal, vinagre de vino, especias en rama y grano y todas las naturales.

Alimentos con gluten:

  • Pan y harinas de trigo, cebada, centeno, avena o triticale.
  • Productos manufacturados en los que en su composición figure cualquiera de las harinas ya citadas y en cualquiera de sus formas: almidones, almidones modificados, féculas, harinas y proteínas.
  • Bollos, pasteles, tartas y demás productos de pastelería.
  • Galletas, bizcochos y productos de pastelería.
  • Pastas italianas (fideos, macarrones, tallarines, etc.) y sémola de trigo.
  • Bebidas malteadas.
  • Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales: cerveza, agua de cebada, algunos licores, etc.

Alimentos que pueden contener gluten:

  • Embutidos: chorizo, morcilla, etc.
  • Productos de charcutería.
  • Yogures de sabores y con trocitos de fruta.
  • Quesos fundidos, en porciones, de sabores.
  • Patés diversos.
  • Conservas de carnes.
  • Conservas de pescado con distintas salsas.
  • Caramelos y gominolas.
  • Sucedáneos de café y otras bebidas de máquina.
  • Frutos secos fritos y tostados con sal.
  • Helados.
  • Sucedáneos de chocolate.
  • Colorante alimentario.

La poliomielitis

La poliomielitis es una enfermedad viral contagiosa, causada por un virus llamado «poliovirus», y que en su forma más agresiva, llamada poliomielitis paralítica, puede provocar daños en los nervios ocasionando parálisis total o parcial, debilidad muscular, dificultad en la respiración, meningitis o incluso la muerte.

El virus se propaga a través de las heces infectadas, el contacto con saliva, moco o flema infectados de la nariz o de la boca o el contacto directo con la persona contagiada (tos, estornudo, uso de los mismos utensilios de comida, etc.)

Una vez que el virus ha entrado en el cuerpo a través de la boca o de la nariz se propaga en la garganta y en el tracto intestinal donde es absorbido y se distribuye por la sangre y el sistema linfático. El periodo de incubación oscila entre los 5 y 35 días.

La mayoría de las personas contrae un tipo de poliomielitis que no provoca parálisis (poliomielitis abortiva) con la que no se presentan síntomas y otras, sin embargo, presentan síntomas leves de resfriado como:

  • Dolor de garganta.
  • Fiebre.
  • Diarrea.
  • Náuseas o vómitos.
  • Dolor de cabeza.
  • Malestar generalizado y de cuerpo.
  • Pérdida de apetito.

La poliomielitis en sí no tiene cura, los casos más leves se pueden tratar con reposo y toma de líquidos, cuando existe dolor muscular se podrá tomar medicación para paliarlo, incluso se recomienda acudir a un fisioterapeuta para recuperar movilidad o simplemente no perderla por la falta de actividad.

Las personas que han contraído la polio con síntomas leves suele recuperarse al cabo de 1-2 semanas, incluso algunas pueden desarrollar el síndrome post-polio hasta 30 o 40 años después de haberla pasado, que consiste en ciertos dolores musculares o debilidad articular, llegando a encontrarse muy cansadas de forma continua.

Esta enfermedad se puede prevenir a través de la vacuna antipoliomielítica, esta vacuna hace que el sistema inmunitario fabrique los anticuerpos que luchan contra el poliovirus.

La vacuna de la polio que se aplica en la actualidad en España es una vacuna inactivada inyectable, forma parte de la campaña de vacunación junto a otros componentes (no se administra sola):

  • Hexavalente: Polio, difteria, tétanos, tosferina, H. influenzae tipo b y hepatitis B. (A los 2 meses).
  • Pentavalente: Polio, difteria, tétanos, tosferina y H. influenzae tipo B. (A los 4 meses).
  • Tdpa+VPI : Polio, tétanos, difteria y tosferina (A los 11 meses).
  • Última dosis: Se pondrá a los 6 años.

Cuatro dosis: primovacunación con 2 dosis, a los 2 y 4 meses, y refuerzos a los 11 meses (con hexavalentes) y a los 6 años (con DTPa-VPI o Tdpa-VPI). En los casos vacunados anteriormente con la pauta 3+1 (2, 4, 6 y 18 meses), no se precisan más dosis de VPI. (Info sacada de la web de la AEP).

La enfermedad boca-mano-pie

La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral leve y muy contagiosa que es propia de la infancia (su máxima incidencia está entre los 1-3 años de edad) caracterizada por la aparición de llagas en la boca y erupción cutánea en las manos y en los pies.

Se produce por varias especies de unos virus llamados enterovirus, más concretamente el coxsackievirus. Esta enfermedad tan aparatosa suele darse durante todo el año, pero tiende a estar más presente en primavera y verano.

Se transmite fácilmente de un niño a otro a través del contacto directo o por vía aérea, secreciones de nariz o boca, gotitas que salen al toser, etc., y es capaz de sobrevivir un tiempo prolongado sobre los objetos (pañuelos, juguetes, toallas, sábanas, mesas, sillas, etc.) por lo que su transmisión suele ser inevitable. Además, el virus suele permanecer en las heces y en las vías respiratorias varias semanas después de padecer la enfermedad.

El periodo de incubación es de 3 a 6 días, tras algunos días con fiebre moderada y algún malestar, al niño le comienzan a aparecer erupciones y pequeñas ampollas alrededor de la boca y por dentro de esta, en las palmas de las manos de los pies y en el área del pañal.

Lo más frecuente es la aparición en las zonas de las manos y los pies (o entre los deditos), estas erupciones causan picor y terminan ulcerando hasta que se curan pasados los 5-10 días, dependiendo del caso.

En ocasiones, después de la erupción, puede caerse la uña del dedo que haya estado afectado, (onicomadesis), o aparecer surcos amarillentos en ella, rara vez suele complicarse, ya que es un proceso leve y sin secuelas.

Su diagnóstico es claro, las características de las erupciones y los síntomas que las acompañan no suelen dejar lugar a dudas, por lo que no es necesaria la realización de pruebas.

Aunque es una enfermedad más aparatosa que peligrosa, es recomendable acudir al pediatra para tratar la fiebre y las erupciones.

Si te estás preguntando si existe o no una vacuna contra el boca manos pies, te diré de antemano que no, así que ármate de paciencia si tu peque lo ha cogido, y dale muchos mimos.

Para evitar su propagación es importante tener una buena higiene, lavarse las manos de forma continuada, sobre todo después de los cambios de pañales, desinfectar las superficies que puedan estar contaminadas, los juguetes, etc.

Hay niños que cursan la enfermedad de forma asintomática, así que son portadores y propagadores del virus sin saberlo los padres o los docentes.

¿Puede el niño acudir a la escuela en caso de estar diagnosticado de boca-manos-pies?

Esta enfermedad no está considerada una causa de baja escolar, a no ser que el niño tenga fiebre claro, pero es importante apelar a la moralidad y pensar que si tu peque va a la escuela, lo más probable es que sus compañeros acaben contagiándose…y no solo ellos…sino el resto de los niños que acuden a la misma escuela, ya que es posible que algunos compartan espacios (baños, comedor, patio, etc.).

Y no solo eso, sino que es un virus que se puede contraer por segunda vez, (debido a que existen varios tipos) por lo que mi recomendación, siempre que sea posible, es que el peque no acuda a la escuela mientras le dure la enfermedad para evitar su propagación.

Los reflejos del bebé

Desde el día de nuestro nacimiento hasta que fallecemos, nuestro cuerpo interacciona constantemente con el entorno en el que se desenvuelve y desarrolla. Si somos capaces de, con el tiempo y a lo largo de cada etapa evolutiva, conocer nuestro cuerpo y sus propias necesidades tendremos una experiencia vital más sana y profunda.

Los bebés, antes de nacer, pueden ser estimulados hacia el quinto mes de embarazo, te preguntarás cómo…pues bien, hay ciertos estudios donde se ha demostrado que si escuchas música clásica o relajante durante el embarazo, cuando el bebé haya nacido y se muestre ansioso o inquieto, al ponerle este tipo de música será capaz de relajarse como hizo en el vientre materno.

Una vez que tu bebé ha nacido puedes estimularle con diversos ejercicios de manera que le ayudes en su desarrollo, en la escuela también suele hacerse para favorecer sus movimientos y su evolución.

Como bien sabemos la curiosidad de un niño es innata y no tiene límites, se afana en explorar el entorno una y otra vez y de distintas maneras, ya que en cada ocasión puede descubrir diferentes estímulos y eso le da pie a continuar su exploración.

Los reflejos son los movimientos que realiza el niño de forma involuntaria (no tienen que aprenderlos, les sale instintivo) en sus primeros meses de vida, estos movimientos se producen a causa de un estímulo y con el tiempo, cuando el sistema nervioso va madurando, se van perdiendo en pro de un control muscular.

Estos reflejos van desapareciendo en diferentes meses, y si no es así, si se mantienen en el tiempo, suelen ser un indicador de que algo no funciona bien, no obstante consulta a su pediatra.

Los reflejos del bebé

Reflejo de búsqueda

Cuando le tocas la cara, cerca de la boca, el pequeño abre la boca girando la cabeza hacia el mismo lugar donde se le ha tocado y comienza a succionar. Este reflejo sirve para el amamantamiento, para conseguir que abra la boca y se aferre al pecho.

Reflejo de la marcha automática

Se le sujeta al bebé por las axilas dejando que apoye las plantas de los pies en el suelo, cuando ha apoyado una, flexionará la rodilla levantando el otro pie queriendo dar un paso.

Este reflejo desaparece a los pocos días de su nacimiento.

Reflejo de Moro

Colocamos al niño sobre su espalda y le sujetamos la parte superior del cuerpo por los brazos, intentando no separarle de la superficie, ahora soltamos los brazos de golpe y observaremos que el pequeño los lleva hacia fuera cerrando los puños y aparentando sobresalto para pasar a abrir las manos y mostrar un semblante relajado.

Este reflejo suele protegerles de caídas ya que estiran los brazos y se protegen la cara, desaparece alrededor de los dos meses.

Reflejo tónico-asimétrico del cuello

El bebé en tendido supino, cuando su cabeza está girada hacia el lado derecho, el brazo derecho estará extendido y la rodilla izquierda se flexiona. Al girar la cabeza hacia el lado izquierdo invertiremos el resto también.

Desaparece hacia los 2-3 meses.

Reflejo de prensión

Si colocamos un dedo en la palma de la mano del niño, este la agarrará fuertemente incrementando la fuerza si queremos retirar el dedo.

Este reflejo suele desaparecer hacia los 5-6 meses.

Reflejo de Babinski

Si acariciamos con firmeza la planta del pie del bebé conseguiremos que el dedo gordo se doble hacia arriba y que el resto se extienda en abanico.

Este reflejo dura aproximadamente hasta los dos años de edad.

Reflejos abdominales

Si acariciamos un lado de la tripita del bebé se contraen los músculos de ese lado y parece como si el ombligo se moviera hacia ese lado.

Reflejo del paracaídas

Sosteniendo al niño en una posición erguida y girándole el cuerpo deprisa teniendo la cara hacia delante, como si se fuese a caer, los brazos se extenderán para evitar esa caída. Este reflejo comienza antes de que el niño comience a andar, sobre los 6-9 meses.

Los reflejos que mantenemos en la edad adulta

  • Reflejo del parpadeo, sucede cuando algún objeto se acerca a nuestros ojos o nos exponemos a una luz intensa.
  • Reflejo del estornudo, cuando las vías nasales se irritan.
  • Reflejo del bostezo, cuando se necesita más oxígeno.
  • Reflejo nauseoso, cuando se irrita la garganta o la parte posterior de la boca.

Consideraciones generales en la alimentación de 0-3 años

El proceso de aprendizaje de los hábitos alimentarios es muy importante en los primeros años de vida porque favorece el bienestar nutricional y el desarrollo correcto del pequeño, además de adquirir hábitos saludables para cuando sea adulto.

La infancia es una etapa vital en la cual se origina un mayor crecimiento físico y desarrollo psicomotor, por lo que la alimentación debe proporcionarle la suficiente energía como para cubrir todas sus necesidades relacionadas con el crecimiento y maduración.

Hasta los seis meses estas necesidades están cubiertas por la lactancia materna (si no es posible, por la leche adaptada) y después habrá que ir incorporando nuevos alimentos gradualmente.

Los beneficios de amamantar al bebé son numerosos, entre otros:

  • Protección frente a alergias e infecciones.
  • Reducción de muerte súbita.
  • Aparición de anticuerpos frente a enfermedades.
  • Disminución de poder padecer enfermedades respiratorias, como la neumonía y la bronquiolitis.

Además, la lactancia ayudará a la recuperación física de la mamá después del parto, reducirá el riesgo a sufrir cáncer de mama y de ovario, a padecer anemia y osteoporosis, entre otras patologías.

El niño pasa por diferentes etapas por las que habrá que ir adaptando la alimentación según vaya pasando por ellas.

Hasta los 3 años aprende diferentes formas de alimentarse: mamando, masticando, tragando…y manipula los alimentos, descubriendo las diferentes texturas, los sabores y los olores de cada uno de ellos. La educación en este ámbito debe ser coherente y adaptada a cada edad, ya que comerá en distintos entornos (su casa, la escuela, la casa de sus abuelos, restaurantes, etc.) y hay que inculcar una serie de hábitos saludables como pueden ser el uso de los cubiertos, la conducta en la mesa o la higiene, entre otros.

El proceso para ampliar la alimentación del pequeño se suele iniciar a partir de los seis meses, de forma paulatina, tranquila y en cantidades pequeñas. El pediatra, en caso de dudas, podrá resolverlas, y dará pautas a la familia en caso necesario.

Es importante que se respeten unos días entre los diferentes alimentos y así observar si los tolera bien o hay algún tipo de reacción. En caso de rechazo ante alguno es mejor tener una actitud receptiva y comprensiva ya que eso te asegura que sean momentos pasajeros.

El niño, poco a poco, va consiguiendo ciertas destrezas manuales que le posibilita a coger trocitos de comida con los dedos para dar paso a comer solo o beber de un vaso (sujetándolo con las dos manitas).

Evita los alimentos, que por su forma o tamaño, pueda causar atragantamiento.

Si el niño come poca cantidad es normal que te preocupes, aunque la problemática de la inapetencia es, a veces, la diferencia entre lo que el niño come realmente y lo que la familia quisiera que comiera. No obstante, si observas algo raro, no dudes en consultarlo con el pediatra.

Los docentes debemos tener presente que no todos los niños comen la misma cantidad de comida, aunque estén en la misma franja de edad, por tanto no hay que comparar entre ellos, cada uno tiene unas necesidades distintas que van variando con el paso del tiempo.

Y recuerda…una alimentación apropiada y que asegure el crecimiento y el desarrollo correcto del pequeño es aquella que se basa en una nutrición variada, equilibrada y adecuada en cantidad, de acuerdo con su edad y constitución.