Juegos y actividades para la estimulación auditiva

En el anterior post hablaba acerca de la estimulación auditiva en los más pequeños, en este comentaré algunos juegos y actividades que podrás realizar con ellos y así conseguir estimularlos.

Es importante alentar y reforzar sus emisiones mediante el juego vocal, se recomienda aprovechar al máximo los momentos que se comparten con el niño, como pueden ser los cambios de pañal, su baño, y momentos en el que el niño está tranquilo y cómodo, para jugar, hablar, cantar, etc.

En esta etapa es cuando se hace más necesaria la estimulación de la coordinación oculoauditiva, es decir, la conexión de la vista y el oído.

Para ello es necesario realizar juegos o actividades que incluyan:

Hacer ruido con un sonajero: Favorece la estimulación auditiva y táctil del bebé, se pueden usar sonajeros con cascabeles o con piezas que choquen entre sí cuando el bebé lo agarra y lo zarandea. El sonido se recomienda que sea suave para que le proporcione calma y bienestar.

En el primer mes: El bebé no podrá hacer sonar el sonajero, es recomendable que se lo des para que lo agarre y, suavemente, colabores con él para agitarlo. Así interiorizará que siempre que mueve la mano y sostenga el sonajero, este sonará. Así aprenderá a asociar los sonidos y objetos, comenzando a coordinar los sentidos del oído y la vista.

A los cinco meses: El bebé descubre que el sonido del sonajero lo provoca él cuando lo agita con sus manos.

De los cinco a los siete meses: Verás que el bebé muestra grandes avances. La columna vertebral y los músculos del cuello se están fortaleciendo y sus movimientos son cada vez más seguros. Aumenta el desarrollo de los sentidos, sobre todo la visión y el oído.

De los ocho a los doce meses: En esta etapa los niños comienzan a gatear, sentarse solos, desplazarse y alcanzar los objetos que ven y que desprenden sonidos. Tienen mayor control sobre su cuerpo y en las direcciones que toma, y más cuando una fuente de sonido les atrae.

Se destacan dos estímulos importantes a partir de esta etapa:

Repeticiones: Posibilitan que el niño vaya reconociendo los sonidos y se gire cuando los escucha de espaldas.

Acompañamiento: El sonido puede ir unido a otros estímulos sensoriales como la vista, esto ayuda que al escuchar un sonido pueda reconocer su procedencia.

PROGRAMACIÓN DE ESTIMULACIÓN AUDITIVA

  • Provocar en el niño emisiones de vocales haciéndole caricias o cosquillas.
  • Escuchar audios con diferentes volúmenes de sonidos.
  • Estimular con objetos que emitan sonidos y colocarlos en diferentes direcciones con el fin de que gire la cabeza hacia el lado donde aparece el sonido. Si no ubica en qué dirección proviene el sonido hay que ayudarle, aumentando progresivamente la distancia.
  • Estimular con coordinación los sentidos del oído y del tacto, haciendo que el niño agarre un sonajero, una campana o un llavero y animarlo a que lo haga sonar.
  • Favorecer su escucha a través de pequeñas órdenes con el fin de que las entienda y las cumpla (en forma de juego).
  • Cantar canciones cortas y hacer que las repita.
  • Arrancar una hoja de un cuaderno haciendo que esta desprenda un suave sonido, luego esta hoja la arrugaremos suavemente y rápidamente haremos distintos ritmos.

MEMORIA AUDITIVA

  • Creas pequeñas secuencias rítmicas con las palmas.
  • Repetir palabras, nombres, letras, si no posee lenguaje, vocalizaciones y balbuceos.
  • Tararear canciones.

PERCEPCIÓN AUDITIVA (12-24 meses)

  • Hacer juegos donde el sonido y los gestos vienen coordinados: Risa, bostezo, llanto, ronquidos, estornudos, etc. (asociándolos a una acción y al estado de ánimo).
  • Narrar cuentos donde los personajes sean animales, haciendo la interpretación de los mismos.
  • Utilizar instrumentos variados para distinguir sus sonidos.
  • Hacer una actividad donde se empleen diferentes tonos de sonidos: alto- bajo, grave-agudo.

A partir de los dos años: El manejo del lenguaje y su destreza manipulativa hace que el niño pueda cantar canciones o utilice y fabrique diferentes instrumentos musicales. En esta etapa es muy importante que aprenda a diferenciar distintos ritmos, estimulando así el sentido del oído.

Tanto los docentes como los papás pueden aprovechar la gran variedad de recursos que nos ofrece la música para trabajar con los pequeños.

Estimulación auditiva en niños

Estimular la audición del bebé tiene numerosos beneficios, ayudándole a hablar antes. Si se le habla, se le enseña objetos con sonidos y repetimos lo que el bebé diga le ayudaremos a centrar su atención en distintas fuentes de sonido.

Desde el nacimiento, la voz de la madre le calma y le tranquiliza, igual que el latido de su corazón, pues está acostumbrado a su musicalidad familiar. Diversos estudios revelan que el bebé escucha desde el útero materno. Las voces humanas son los sonidos que más le atraen y es importante que utilicemos este recurso para llamar su atención, con distintas voces, tonos, canciones, risas.

El oído juega un papel principal en la estimulación del cerebro, el Dr. Alfred A. Tomatis afirma que escuchar no es oír, oír es un proceso pasivo, y escuchar es un proceso activo que requiere un uso adecuado del oído, siendo esta la función primaria de este.

Escuchar es la habilidad de captar información, como la habilidad de filtrar la información irrelevante o que no vale para nada porque no es importante.

¿CÓMO FUNCIONA LA AUDICIÓN?

El oído, a diferencia de la vista, es un sentido que recibe información constantemente sin que nosotros hagamos nada porque permanece siempre “conectado” y no podemos dirigirlo de forma consciente.

Durante el primer mes de vida hay que dirigirse al bebé siempre de frente. La estimulación auditiva entra en estrecha relación con la adquisición temprana del lenguaje y la comunicación, haciendo una estimulación adecuada conseguirás que el niño reconozca los sonidos del entorno y responderá ante ellos.

ESTIMULACIÓN DEL OÍDO

El estímulo auditivo consiste básicamente en hablar al bebé, enseñándole diferentes sonidos y que de igual forma descubra de qué se tratan.

Es importante clasificar los sonidos para que el niño los diferencie y los asocie a un objeto, una persona o circunstancia.

Dos normas básicas para la estimulación de la audición del bebé son:

  • Una pronunciación exagerada o emitir sonidos articulados.
  • La creación de un diálogo a base de preguntas repetitivas.

Con una buena base de la adquisición del lenguaje, la estimulación auditiva debe estar unida a los movimientos del cuerpo, la utilización de la boca y la lengua. Es importante que te observe para que empiece a repetir sonidos, debemos repetir lo que ha dicho para ir estableciendo pequeños diálogos que sean muy enriquecedores para fortalecer y favorecer el vínculo afectivo entre padres e hijos.

En el próximo post comentaré algunos juegos y actividades para la estimulación auditiva.

Evolución del sentido del oído

El sentido del oído es muy importante para el desarrollo de un niño, ya que para procesar la información que nos transmite el entorno debemos desarrollar el sentido de la audición.

Desde el momento del nacimiento los bebés tienen el sentido del oído más o menos desarrollado, e incluso pueden oír y responder a los sonidos veintiocho semanas antes de su nacimiento, donde ya han tenido la oportunidad de escuchar el paso de la sangre por el cordón umbilical, ruidos intestinales y latidos del corazón de su madre.

Pero el líquido amniótico que ha penetrado en el conducto auditivo del bebé durante nueve meses produce una oclusión que hace que durante las dos semanas después de su nacimiento pueda llegar a disminuir su capacidad auditiva, aunque siga respondiendo a estímulos a través de la vista, la aceleración del ritmo cardíaco y la respiración.

Poco a poco podrán ir diferenciando sonidos de habla humano y sonidos no verbales como el ruido de un tambor.

Además, los bebés reaccionan ante sonidos que les resultan familiares, sonidos que estuvo escuchando durante los nueve meses de gestación y que tiene la capacidad de recordar y reaccionar ante ellos, bien de manera agradable si le produjo tranquilidad en su momento, (puede que incluso le ayude a conciliar el sueño) o de manera desagradable si le resultaba ruidoso o molesto (lo que le llevará a llorar).

Es importante conocer algunos de los hechos más relevantes de la evolución auditiva humana. El oído se desarrolla mayoritariamente de manera intrauterina, su formación comienza durante las primeras semanas en unas protuberancias situadas bajo la cabeza, a ambos lados del cuello; poco a poco los pabellones auditivos se irán desplazando desde ahí hasta su correcta localización.

Desde el final del sexto mes el oído ya está en su sitio y completamente formado, pero el feto ya puede percibir sonidos procedentes de la madre o del exterior desde la décimo sexta semana.

Desde el primer mes después del nacimiento tiene la capacidad de responder ante un ruido girando la cabeza, se siente atraído por sonidos del habla humana, sobre todo en tonos más fuertes de lo normal, aunque oyen mejor las frecuencias bajas.

Entre los dos y los cuatro meses es capaz de inclinarse por uno u otro sonido vocálico y al quinto mes percibe las emociones de los seres que le rodean.

Con seis meses perfecciona la sensibilidad auditiva hasta percibir correctamente las frecuencias y tonos dados en el entorno, así el niño será capaz de discriminar sonidos con el paso del tiempo.

Las reglas básicas para la estimulación de la audición del bebé son:

  • Una pronunciación exagerada o emitir sonidos articulados.
  • La creación de un diálogo a base de preguntas repetitivas.

Con una buena base de la adquisición del lenguaje, la estimulación auditiva debe estar unida a los movimientos del cuerpo, la utilización de la boca y la lengua. Es importante que te observe para que empiece a repetir sonidos, debemos repetir lo que ha dicho para ir estableciendo pequeños diálogos que sean muy enriquecedores para fortalecer y favorecer el vínculo afectivo entre padres e hijos.

El oído y sus características

El oído es el órgano que se encarga de la audición y del equilibrio.

Una de sus funciones es percibir los diferentes tonos y timbres a través de la diferenciación vibratoria de cada uno de ellos. La segunda función que tiene el órgano del oído es diferenciar el volumen de cada tono o sonido. Gracias a estas dos funciones que tiene podemos distinguir los tonos de los ruidos, ya que cada uno tiene una vibración diferente.

Por otra parte, somos capaces de entender lo que oímos porque el órgano del oído manda las vibraciones de los sonidos al cerebro para que transmita dicha información, y así podemos entender el significado.

Una de las partes del oído son unas terminaciones nerviosas que al recibir información de los movimientos corporales nos ayuda a mantener el equilibrio.

El órgano del oído está dividido en tres partes:

-Oído externo.

-Oído medio.

-Oído interno.

Oído externo

El oído externo se encarga de recibir las ondas sonoras del ambiente y enviarlas al oído medio. Está compuesto por las siguientes partes:

  • El Pabellón Auditivo, está formado por la piel de nuestro organismo y por el cartílago.
  • El Conducto Auditivo Externo, es la continuación del Pabellón Auditivo. Su pared está compuesta por una parte cartilaginosa que es móvil, donde se encuentra la Glándula Ceruminosa que segrega la cera del oído que se llama cerumen y los folículos pilosos; y por otra parte ósea que es fija.
  • Membrana Timpánica o Tímpano, es la estructura que divide el oído externo del medio. Cuando las ondas sonoras chocan con ella, esta vibra y las convierte en impulsos nerviosos para poderlos mandar al cerebro.

Oído medio

El oído medio es una cadena de huesecillos, encargado de recibir las ondas sonoras del ambiente y enviarlas al oído interno. Está formado por las siguientes partes:

  • Martillo.
  • Yunque.
  • Estribo.

Oído interno

El oído interno es el encargado de mantener el equilibrio y está formado por las siguientes partes:

  • Vestíbulo, cuya estructura está formada por el Utrículo y el Sáculo, que se encarga del equilibrio.
  • Los Conductos o Canales Semicirculares, situados al lado del Caracol, y es dónde se encuentran el sentido de la rotación y del equilibrio. Su función es de sentir los movimientos de la cabeza para así poder informar al cerebro.
  • El Caracol, es un conducto que se encarga de la audición.

El oído percibe las diferentes profundidades de cada sonido y puede localizar las direcciones de las que proceden. Esta propiedad se desarrolla más en las personas que no ven. Diferencia la dirección de los sonidos porque las vibraciones llegan antes a un oído que al otro.

El desarrollo del niño en la primera infancia, la pobreza y la discapacidad

El desarrollo infantil son los cambios biológicos y psicológicos que sufre un ser humano desde que nace hasta que finaliza su etapa adolescente. Si durante su desarrollo el niño se expone a factores de riesgo, es posible que afecte a varios aspectos de su vida. Estos factores son la pobreza, el estigma y la discriminación, la interacción entre el niño y sus padres o cuidadores, la institucionalización, la violencia, el abuso y el abandono, y el acceso limitado a programas y servicios.

¿Qué consecuencias tiene la pobreza en la primera infancia?

La pobreza es más que un problema en la sociedad en la que vivimos, las carencias que tienen los niños que viven en ella pueden repercutir en consecuencias de por vida, no solo en la edad temprana, afectando a su desarrollo físico, psicológico y educativo.

Los niños que viven en la pobreza suelen sufrir de “nutrición inadecuada, falta de saneamiento e higiene, exposición a infecciones y enfermedades, falta de acceso a la atención de la salud, vivienda inapropiada o falta de vivienda, atención inadecuada de los niños, exposición a la violencia, el abuso y el abandono, mayor tensión y depresión maternas, institucionalización y falta de estímulo”, según Unicef.

Además, los niños que se alimentan inadecuadamente, aumentan la probabilidad de sufrir de adultos enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad, anemia, descalcificación de los huesos y tener más propensión a las enfermedades respiratorias e infecciosas, según José Mª Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, según una entrevista en RTVE.

La pobreza puede, incluso, incrementar la posibilidad de tener discapacidad a causa de los diferentes factores que inciden sobre ella.

El estigma y la discriminación en niños con discapacidad son muy comunes, ya que la gente, en general, desconoce los motivos o no tiene la suficiente información acerca de esas discapacidades y optan por la exclusión, haciéndola patente con actitudes y comentarios negativos hacia el niño marginado.

El papel de las familias

Algunas familias, por vergüenza y miedo, suelen esconder o maltratar al niño con discapacidad por el simple hecho de que no está bien visto en su cultura, lo que conlleva a que finalmente estos niños acaben teniendo problemas de salud y una vida social muy limitada o nula, aumentando su probabilidad de sufrir abuso, violencia o abandono.

Tener una buena relación familiar es esencial para un adecuado desarrollo del niño, algunas familias no pueden asumir este papel cuando uno de sus hijos tiene alguna discapacidad y les supone una tensión continua que repercute tanto en el niño como en el resto de personas que conforman la unidad familiar.

Algunos niños con discapacidad requieren de multitud de apoyos a causa de su deficiencia, y para las familias este hecho se puede convertir en un problema económico, a la vez que se produce un aislamiento de los grupos que no aceptan la diversidad funcional.

Además la falta de apoyo económico sumado al insuficiente apoyo social puede deteriorar la salud física y mental de los progenitores, que cada vez se sienten más cansados por la situación, lo que puede conllevar a problemas familiares como el divorcio o hermanos aislados, entre otros.

No obstante, no en todas las familias ocurren estos conflictos, y los niños con discapacidad son valorados y queridos por sus familiares, protegiéndoles y animándoles a aprender y ser cada vez más independientes.

Para un buen desarrollo íntegro del niño, con discapacidad o sin ella, debe formar parte de una familia, sea biológica, adoptiva o de acogida, ya que el internamiento puede provocarle consecuencias físicas y psicológicas debido a una carente estimulación o falta de atención sanitaria, nutricional y emocional, aumentando la posibilidad de sufrir además, abandono, aislamiento social y abuso.

Otros aspectos que influyen

También suelen ser más vulnerables a ciertos abusos como el físico, sexual y psicológico, ya que al estar aislados socialmente cuentan con tal indefensión que les convierte en presas fáciles para ser víctimas de la violencia o de explotación, tanto en sus ámbitos familiares como fuera de estos, provocando retrasos en su desarrollo y problemas de conducta.

Las situaciones que se viven en las catástrofes humanitarias convierten al niño con discapacidad en un blanco fácil de marginación y abandono, pudiendo sufrir violencia o abusos.

En ocasiones los familiares están tan desolados por lo ocurrido que no prestan la debida atención a los niños, pudiendo afectarles negativamente a su salud y añadiendo deficiencias que anteriormente no padecían.

La falta de alimentos y asistencia médica son condiciones extras para que estos problemas se agraven.

Por último, el acceso a los servicios generales se hace vital tanto para el buen desarrollo de los niños con discapacidad, como para su bienestar y salud y su inclusión en la vida social.

A veces, estos tienen dificultades para tener una adecuada atención médica, como la carencia de vacunas o tratamientos para posibles enfermedades.

En el área de la educación tienen más probabilidades de no acudir a la escuela, y los que sí lo hacen son marginados, tanto por maestros como por sus compañeros.

Muchos de estos niños, para cubrir ciertas necesidades de desarrollo, necesitan tener otro tipo de enseñanza complementaria o servicios especializados, siendo insuficientes o demasiado costosos en muchos países.