Características del desarrollo cognitivo

Respecto al desarrollo cognitivo, el psicólogo que marcó las etapas y su evolución fue Piaget, puesto que fue el primero que realizó una ordenada descripción de la conducta de los niños, a los que consideró activos investigadores de la realidad y arquitectos de su propia inteligencia en interacción con su entorno (Palacios, Marchesi y Coll, 1999).

Piaget concluyó que todos los seres humanos de todas las edades y circunstancias son aprendices natos, y que el pensamiento se adapta a la experiencia (Berger, 2007).

El progreso cognitivo es, para Piaget, un proceso constante de interacción del individuo con el medio. La adaptación sucede por asimilación y por acomodación, y se produce a lo largo de toda nuestra vida. Hay una «asimilación» de los objetos de conocimiento a los esquemas que el niño ya posee, y llevan a una modificación de estos esquemas que se define como «acomodación».

Dicho de otra manera, el niño asimila la información nueva, la incorpora a sus patrones o esquemas mentales, y la acomoda, ajusta esa información y la incorpora junto a sus esquemas previos para expandir su conocimiento.

Según Piaget, la adaptación es la esencia de la inteligencia.

Estas son algunas características dentro del desarrollo cognitivo:

0-2 AÑOS

  • Reflejos innatos en el primer mes de vida para asimilar y adaptar los nuevos objetos a su vida.
  • Inteligencia práctica (inteligencia del aquí y ahora). La utilizan para satisfacer sus necesidades primarias.
  • La conducta se va volviendo cada vez más intencional.
  • Aparecen las primeras representaciones mentales (empieza a construir la inteligencia representativa).
  • Imitación de la conducta adulta y repetición de acciones.
  • Aparece la construcción del concepto de objeto permanente (donde las personas y los objetos existen aunque no estén presentes).
  • Usa métodos de ensayo y error para observar las consecuencias de sus acciones.
  • Se produce un acceso a la función simbólica (aunque aún no tienen capacidad de evocar las cosas mediante símbolos y, por lo tanto, no tienen inteligencia simbólica).
  • Adaptación a través de la asimilación y acomodación que se mantienen a lo largo de la vida.
  • Memoria frágil.

2-6 AÑOS

  • El egocentrismo (pensamiento centrado en el yo) y otras manifestaciones del mismo.
  • Detenimiento en el aspecto perceptivo de los objetos, ignorando lo que no está visible.
  • Incapacidad de relacionar estados iniciales y finales de un proceso y de utilizar el pensamiento reversible.
  • El razonamiento intuitivo, ligado a sus propias percepciones y a las apariencias de las situaciones.
  • Pensamiento preoperatorio: el niño está preparado para realizar operaciones, pero aún tiene dificultades y muchas limitaciones.
  • Se afianza la función simbólica, cuyas múltiples manifestaciones (lenguaje, imágenes mentales, juego simbólico, imitación diferida y dibujo) aportan una novedad radical en la inteligencia del niño, que de práctica pasa a ser representativa.
  • Los esquemas de acción se interiorizan, se vuelven mentales.
  • El niño adquiere el dominio del lenguaje, pero aún no maneja operaciones porque su pensamiento y razonamiento son muy limitados.
  • Presta atención a una idea e ignora las demás.
  • Primeros síntomas de memoria autobiográfica. Desarrollo de la Teoría de la mente (ideas que se forma el niño acerca de lo que piensan los demás).
  • Agrupamiento del conocimiento en esquemas y categorías.
  • Desarrollo del razonamiento probabilístico y aritmético.
  • Uso de las normas.
  • Zona de desarrollo próximo, el niño adquirirá mejor y antes los conceptos si se le ayuda.

6/7-11 AÑOS

  • Pensamiento lógico.
  • Superación de la fase del egocentrismo.
  • Adquisición de las capacidades:

-Clasificación, organización de las cosas en grupos.

-Identidad, algunas características de un objeto se mantienen aunque otras cambien.

-Reversibilidad, algo que ha sido cambiado puede volver a su estado natural, revirtiendo el proceso.

-Reciprocidad, dos cosas pueden cambiar en sentido contrario y se equilibran (inversión).

  • Dependencia de la realidad física concreta e imposibilidad de razonar sobre lo abstracto.
  • Mejora de la memoria a corto plazo, de la metamemoria y de las estrategias de almacenamiento y recuperación de la información.
  • Son más selectivos, estratégicos y pensadores más rápidos.

Características del desarrollo lingüístico

Una de las habilidades en las que los bebés demuestran grandes competencias es en la adquisición del lenguaje. Los niños de todo el mundo siguen la misma secuencia de desarrollo en las primeras etapas del lenguaje, lo que no significa que todos adquieran el lenguaje en idéntico periodo de tiempo (Berger, 2007).

Es importante recordar que existen grandes diferencias individuales en la adquisición del lenguaje, y que no todos los niños siguen la misma ruta para la adquisición del léxico. Así, se distingue entre los niños referenciales, o aquellos cuyas primeras palabras se refieren a objetos y nombres comunes, y niños expresivos, o aquellos cuyas primeras palabras son de uso personal social y con función gramatical.

Cabello y Ato, 2009.

El rápido aprendizaje del lenguaje que se produce en los dos primeros años puede explicarse de muchas formas, y se han formulado diferentes teorías al respecto.

Por ejemplo, una teoría afirma que los adultos deben enseñarlo, reforzando todas las expresiones verbales del bebé con el empleo de palabras para describir los diferentes objetos y experiencias de la vida del bebé.

Otra teoría se basa en el denominado “sistema de adquisición del lenguaje” innato, lo que presupone que si se da un ambiente y una exposición al lenguaje normales, los bebés aprenderán a hablar.

Una tercera teoría pone el énfasis en la interacción social, lo que implica que los bebés aprenderán el lenguaje a medida que las personas que lo rodeen y el contexto social les apoye y les refuerce.

Por último, el modelo híbrido combina los enfoques de estas tres teorías.

Como los bebés varían en cuanto a su contexto cultural, su estilo de aprendizaje y las características de sus familias y los entornos inmediatos de esos primeros años de vida, cada teoría puede ser útil para describir un aspecto particular del aprendizaje del lenguaje en determinado momento y lugar y para cada niño en particular (Berger, 2007).

En todo caso, se trata de uno de los procesos más sorprendentes en el desarrollo humano, y el que más contribuye al proceso de convertirse en “persona”, puesto que el uso del lenguaje es una de las características básicas de lo que “nos hace humanos”.

0-2 AÑOS

  • Misma secuencia de desarrollo en el lenguaje sin importar la procedencia del niño.
  • Tres teorías sobre el aprendizaje el lenguaje:
    • El niño tiene un sistema innato de adquisición del lenguaje.
    • Los adultos enseñan al niño el lenguaje.
    • Modelo híbrido que engloba ambas teorías.

  • Diferentes formas de comunicación según su edad (Berger, 2007):
    • 0-2 meses: Comunicación refleja, llantos, movimientos y expresiones faciales.
    • 2 meses: Serie de ruidos característicos como murmullos, quejidos, llantos o risas.
    • 3-6 meses: Nuevos sonidos como chillidos, rezongos, canturreos o sonidos vocálicos.
    • 6-10 meses: Balbuceo, con sonidos vocálicos y consonánticos repetidos en sílabas.
    • 10-12 meses: Comprensión de palabras sencillas, entonaciones similares a las del habla, vocalizaciones que tienen sentido para quienes mejor le conocen. Los bebés sordos expresan los primeros signos y los oyentes usan gestos para comunicarse.
    • 12 meses: Primeras palabras reconocibles.
    • 13-18 meses: Desarrollo lento del vocabulario, hasta unas 50 palabras.
    • 18 meses: Eclosión del vocabulario, tres o más palabras diarias aprendidas. Variación en el aprendizaje.
    • 21 meses: primeras frases de dos palabras.
    • 24 meses: Frases con varias palabras. La mitad de las expresiones suelen ser de dos o más palabras.

2-6 AÑOS

  • Progresos a nivel de sintaxis.
  • Aumento de vocabulario.
  • Dominio de las reglas gramaticales con errores de sobrerregulación.
  • Aparición del habla privada.
  • Características del logro según su edad (Berger, 2007):
    • 2 años: 100-200 palabras y oraciones de 2-6 palabras. Uso de plurales, pronombres, verbos, adjetivos y multitud de sustantivos.
    • 3 años: 1000-5000 palabras y oraciones de 3-8 palabras. Uso de conjunciones, adverbios, artículos. Preguntas con ¿Por qué?
    • 4 años: 3000-10000 y oraciones de 5-20 palabras. Uso de proposiciones dependientes y multitud de preguntas con ¿Por qué?, ¿Cómo? Y ¿Cuándo?
    • 5 años: 5000-20000 palabras y oraciones muy largas. Uso de gramática compleja, a veces en voz pasiva y subjuntivo. Peguntas sobre diferencias.

6/7-11 AÑOS

  • Dominio de la mecánica del lenguaje.
  • La pragmática del lenguaje tiene un gran progreso.
  • Aumento progresivo del vocabulario.
  • Mejora en la gramática y las habilidades en las conversaciones.
  • Progreso en la conciencia metalingüística.

Juegos y actividades para la estimulación auditiva

En el anterior post hablaba acerca de la estimulación auditiva en los más pequeños, en este comentaré algunos juegos y actividades que podrás realizar con ellos y así conseguir estimularlos.

Es importante alentar y reforzar sus emisiones mediante el juego vocal, se recomienda aprovechar al máximo los momentos que se comparten con el niño, como pueden ser los cambios de pañal, su baño, y momentos en el que el niño está tranquilo y cómodo, para jugar, hablar, cantar, etc.

En esta etapa es cuando se hace más necesaria la estimulación de la coordinación oculoauditiva, es decir, la conexión de la vista y el oído.

Para ello es necesario realizar juegos o actividades que incluyan:

Hacer ruido con un sonajero: Favorece la estimulación auditiva y táctil del bebé, se pueden usar sonajeros con cascabeles o con piezas que choquen entre sí cuando el bebé lo agarra y lo zarandea. El sonido se recomienda que sea suave para que le proporcione calma y bienestar.

En el primer mes: El bebé no podrá hacer sonar el sonajero, es recomendable que se lo des para que lo agarre y, suavemente, colabores con él para agitarlo. Así interiorizará que siempre que mueve la mano y sostenga el sonajero, este sonará. Así aprenderá a asociar los sonidos y objetos, comenzando a coordinar los sentidos del oído y la vista.

A los cinco meses: El bebé descubre que el sonido del sonajero lo provoca él cuando lo agita con sus manos.

De los cinco a los siete meses: Verás que el bebé muestra grandes avances. La columna vertebral y los músculos del cuello se están fortaleciendo y sus movimientos son cada vez más seguros. Aumenta el desarrollo de los sentidos, sobre todo la visión y el oído.

De los ocho a los doce meses: En esta etapa los niños comienzan a gatear, sentarse solos, desplazarse y alcanzar los objetos que ven y que desprenden sonidos. Tienen mayor control sobre su cuerpo y en las direcciones que toma, y más cuando una fuente de sonido les atrae.

Se destacan dos estímulos importantes a partir de esta etapa:

Repeticiones: Posibilitan que el niño vaya reconociendo los sonidos y se gire cuando los escucha de espaldas.

Acompañamiento: El sonido puede ir unido a otros estímulos sensoriales como la vista, esto ayuda que al escuchar un sonido pueda reconocer su procedencia.

PROGRAMACIÓN DE ESTIMULACIÓN AUDITIVA

  • Provocar en el niño emisiones de vocales haciéndole caricias o cosquillas.
  • Escuchar audios con diferentes volúmenes de sonidos.
  • Estimular con objetos que emitan sonidos y colocarlos en diferentes direcciones con el fin de que gire la cabeza hacia el lado donde aparece el sonido. Si no ubica en qué dirección proviene el sonido hay que ayudarle, aumentando progresivamente la distancia.
  • Estimular con coordinación los sentidos del oído y del tacto, haciendo que el niño agarre un sonajero, una campana o un llavero y animarlo a que lo haga sonar.
  • Favorecer su escucha a través de pequeñas órdenes con el fin de que las entienda y las cumpla (en forma de juego).
  • Cantar canciones cortas y hacer que las repita.
  • Arrancar una hoja de un cuaderno haciendo que esta desprenda un suave sonido, luego esta hoja la arrugaremos suavemente y rápidamente haremos distintos ritmos.

MEMORIA AUDITIVA

  • Creas pequeñas secuencias rítmicas con las palmas.
  • Repetir palabras, nombres, letras, si no posee lenguaje, vocalizaciones y balbuceos.
  • Tararear canciones.

PERCEPCIÓN AUDITIVA (12-24 meses)

  • Hacer juegos donde el sonido y los gestos vienen coordinados: Risa, bostezo, llanto, ronquidos, estornudos, etc. (asociándolos a una acción y al estado de ánimo).
  • Narrar cuentos donde los personajes sean animales, haciendo la interpretación de los mismos.
  • Utilizar instrumentos variados para distinguir sus sonidos.
  • Hacer una actividad donde se empleen diferentes tonos de sonidos: alto- bajo, grave-agudo.

A partir de los dos años: El manejo del lenguaje y su destreza manipulativa hace que el niño pueda cantar canciones o utilice y fabrique diferentes instrumentos musicales. En esta etapa es muy importante que aprenda a diferenciar distintos ritmos, estimulando así el sentido del oído.

Tanto los docentes como los papás pueden aprovechar la gran variedad de recursos que nos ofrece la música para trabajar con los pequeños.

Estimulación auditiva en niños

Estimular la audición del bebé tiene numerosos beneficios, ayudándole a hablar antes. Si se le habla, se le enseña objetos con sonidos y repetimos lo que el bebé diga le ayudaremos a centrar su atención en distintas fuentes de sonido.

Desde el nacimiento, la voz de la madre le calma y le tranquiliza, igual que el latido de su corazón, pues está acostumbrado a su musicalidad familiar. Diversos estudios revelan que el bebé escucha desde el útero materno. Las voces humanas son los sonidos que más le atraen y es importante que utilicemos este recurso para llamar su atención, con distintas voces, tonos, canciones, risas.

El oído juega un papel principal en la estimulación del cerebro, el Dr. Alfred A. Tomatis afirma que escuchar no es oír, oír es un proceso pasivo, y escuchar es un proceso activo que requiere un uso adecuado del oído, siendo esta la función primaria de este.

Escuchar es la habilidad de captar información, como la habilidad de filtrar la información irrelevante o que no vale para nada porque no es importante.

¿CÓMO FUNCIONA LA AUDICIÓN?

El oído, a diferencia de la vista, es un sentido que recibe información constantemente sin que nosotros hagamos nada porque permanece siempre “conectado” y no podemos dirigirlo de forma consciente.

Durante el primer mes de vida hay que dirigirse al bebé siempre de frente. La estimulación auditiva entra en estrecha relación con la adquisición temprana del lenguaje y la comunicación, haciendo una estimulación adecuada conseguirás que el niño reconozca los sonidos del entorno y responderá ante ellos.

ESTIMULACIÓN DEL OÍDO

El estímulo auditivo consiste básicamente en hablar al bebé, enseñándole diferentes sonidos y que de igual forma descubra de qué se tratan.

Es importante clasificar los sonidos para que el niño los diferencie y los asocie a un objeto, una persona o circunstancia.

Dos normas básicas para la estimulación de la audición del bebé son:

  • Una pronunciación exagerada o emitir sonidos articulados.
  • La creación de un diálogo a base de preguntas repetitivas.

Con una buena base de la adquisición del lenguaje, la estimulación auditiva debe estar unida a los movimientos del cuerpo, la utilización de la boca y la lengua. Es importante que te observe para que empiece a repetir sonidos, debemos repetir lo que ha dicho para ir estableciendo pequeños diálogos que sean muy enriquecedores para fortalecer y favorecer el vínculo afectivo entre padres e hijos.

En el próximo post comentaré algunos juegos y actividades para la estimulación auditiva.

Evolución del sentido del oído

El sentido del oído es muy importante para el desarrollo de un niño, ya que para procesar la información que nos transmite el entorno debemos desarrollar el sentido de la audición.

Desde el momento del nacimiento los bebés tienen el sentido del oído más o menos desarrollado, e incluso pueden oír y responder a los sonidos veintiocho semanas antes de su nacimiento, donde ya han tenido la oportunidad de escuchar el paso de la sangre por el cordón umbilical, ruidos intestinales y latidos del corazón de su madre.

Pero el líquido amniótico que ha penetrado en el conducto auditivo del bebé durante nueve meses produce una oclusión que hace que durante las dos semanas después de su nacimiento pueda llegar a disminuir su capacidad auditiva, aunque siga respondiendo a estímulos a través de la vista, la aceleración del ritmo cardíaco y la respiración.

Poco a poco podrán ir diferenciando sonidos de habla humano y sonidos no verbales como el ruido de un tambor.

Además, los bebés reaccionan ante sonidos que les resultan familiares, sonidos que estuvo escuchando durante los nueve meses de gestación y que tiene la capacidad de recordar y reaccionar ante ellos, bien de manera agradable si le produjo tranquilidad en su momento, (puede que incluso le ayude a conciliar el sueño) o de manera desagradable si le resultaba ruidoso o molesto (lo que le llevará a llorar).

Es importante conocer algunos de los hechos más relevantes de la evolución auditiva humana. El oído se desarrolla mayoritariamente de manera intrauterina, su formación comienza durante las primeras semanas en unas protuberancias situadas bajo la cabeza, a ambos lados del cuello; poco a poco los pabellones auditivos se irán desplazando desde ahí hasta su correcta localización.

Desde el final del sexto mes el oído ya está en su sitio y completamente formado, pero el feto ya puede percibir sonidos procedentes de la madre o del exterior desde la décimo sexta semana.

Desde el primer mes después del nacimiento tiene la capacidad de responder ante un ruido girando la cabeza, se siente atraído por sonidos del habla humana, sobre todo en tonos más fuertes de lo normal, aunque oyen mejor las frecuencias bajas.

Entre los dos y los cuatro meses es capaz de inclinarse por uno u otro sonido vocálico y al quinto mes percibe las emociones de los seres que le rodean.

Con seis meses perfecciona la sensibilidad auditiva hasta percibir correctamente las frecuencias y tonos dados en el entorno, así el niño será capaz de discriminar sonidos con el paso del tiempo.

Las reglas básicas para la estimulación de la audición del bebé son:

  • Una pronunciación exagerada o emitir sonidos articulados.
  • La creación de un diálogo a base de preguntas repetitivas.

Con una buena base de la adquisición del lenguaje, la estimulación auditiva debe estar unida a los movimientos del cuerpo, la utilización de la boca y la lengua. Es importante que te observe para que empiece a repetir sonidos, debemos repetir lo que ha dicho para ir estableciendo pequeños diálogos que sean muy enriquecedores para fortalecer y favorecer el vínculo afectivo entre padres e hijos.

El oído y sus características

El oído es el órgano que se encarga de la audición y del equilibrio.

Una de sus funciones es percibir los diferentes tonos y timbres a través de la diferenciación vibratoria de cada uno de ellos. La segunda función que tiene el órgano del oído es diferenciar el volumen de cada tono o sonido. Gracias a estas dos funciones que tiene podemos distinguir los tonos de los ruidos, ya que cada uno tiene una vibración diferente.

Por otra parte, somos capaces de entender lo que oímos porque el órgano del oído manda las vibraciones de los sonidos al cerebro para que transmita dicha información, y así podemos entender el significado.

Una de las partes del oído son unas terminaciones nerviosas que al recibir información de los movimientos corporales nos ayuda a mantener el equilibrio.

El órgano del oído está dividido en tres partes:

-Oído externo.

-Oído medio.

-Oído interno.

Oído externo

El oído externo se encarga de recibir las ondas sonoras del ambiente y enviarlas al oído medio. Está compuesto por las siguientes partes:

  • El Pabellón Auditivo, está formado por la piel de nuestro organismo y por el cartílago.
  • El Conducto Auditivo Externo, es la continuación del Pabellón Auditivo. Su pared está compuesta por una parte cartilaginosa que es móvil, donde se encuentra la Glándula Ceruminosa que segrega la cera del oído que se llama cerumen y los folículos pilosos; y por otra parte ósea que es fija.
  • Membrana Timpánica o Tímpano, es la estructura que divide el oído externo del medio. Cuando las ondas sonoras chocan con ella, esta vibra y las convierte en impulsos nerviosos para poderlos mandar al cerebro.

Oído medio

El oído medio es una cadena de huesecillos, encargado de recibir las ondas sonoras del ambiente y enviarlas al oído interno. Está formado por las siguientes partes:

  • Martillo.
  • Yunque.
  • Estribo.

Oído interno

El oído interno es el encargado de mantener el equilibrio y está formado por las siguientes partes:

  • Vestíbulo, cuya estructura está formada por el Utrículo y el Sáculo, que se encarga del equilibrio.
  • Los Conductos o Canales Semicirculares, situados al lado del Caracol, y es dónde se encuentran el sentido de la rotación y del equilibrio. Su función es de sentir los movimientos de la cabeza para así poder informar al cerebro.
  • El Caracol, es un conducto que se encarga de la audición.

El oído percibe las diferentes profundidades de cada sonido y puede localizar las direcciones de las que proceden. Esta propiedad se desarrolla más en las personas que no ven. Diferencia la dirección de los sonidos porque las vibraciones llegan antes a un oído que al otro.