Cómo identificar y tratar el síndrome de la bofetada

El síndrome de la bofetada es una enfermedad vírica leve que suele afectar a los niños y provoca una erupción característica en la cara. La enfermedad no suele ser grave y la mayoría de los niños se recuperan sin complicaciones. Sin embargo, es importante conocer los signos y síntomas del síndrome de la bofetada y practicar una buena higiene para evitar la propagación de la enfermedad.

Sigue leyendo

Aprendizaje por observación

En otro post hablaba acerca de Bruner y los procesos de aprendizaje motivados en la creatividad y la motivación del propio niño, el aprendizaje por descubrimiento, ahora trataremos otra teoría basada en la observación como punto de aprendizaje.

Los estudios e investigaciones de Bandura acerca del aprendizaje observacional mostraron que los niños son capaces de aprender muchas cosas sin necesidad de realizarlas ni de recibir un refuerzo de forma directa, simplemente por la observación de la conducta de los demás y por la imitación.

Los componentes del aprendizaje por observación son:

  • Adquisición y atención: el niño observa el modelo y reconoce los rasgos de la conducta.
  • Retención y codificación simbólica:el niño almacena las conductas del modelo.
  • Ejecución y reproducción: el niño acepta la conducta como correcta y con opciones de una recompensa o consecuencias positivas y la reproduce.
  • Consecuencias: las conductas que reproduce pueden llevarle a consecuencias positivas o negativas.

Su experimento más famoso, donde explicó su teoría, fue el llamado “muñeco bobo”, realizado en 1961, y fue pionero en la observación de la conducta de agresividad en los niños. Bandura grabó este experimento en el cual se veía a un adulto golpeando a un muñeco inflable con aspecto de payaso para después enseñárselo a un grupo de niños y poder, así, observar su reacción.

La base de dicho experimento era demostrar que algunas conductas eran aprendidas por los niños a raíz de la imitación de modelos adultos. Participaron 36 niños y 36 niñas, de entre 3 y 5 años de edad, alumnos de la guardería de la Universidad de Stanford.

Se organizaron en tres grupos, 24 fueron expuestos al modelo agresivo, 24 al modelo no agresivo y los restantes al grupo control, después cada grupo fue dividido por sexos para que la mitad de estos estuvieran expuestos a la conducta de adultos de su mismo sexo y la otra mitad a la del sexo contrario.

Individualmente, tanto en el grupo agresivo como no agresivo, cada niño observaba las acciones que el adulto realizaba al muñeco bobo.

En el modelo agresivo podían ver cómo el adulto jugaba con los juguetes que había en la sala durante un minuto y después comenzaba a tener un comportamiento agresivo con el muñeco (le pegaba, insultaba, usaba un martillo de juguete para golpearle, etc.)

En el modelo no agresivo podían ver cómo el adulto jugaba, tanto con los juguetes como con el muñeco, de forma natural y pacífica.

El grupo de control no veía ningún tipo de vídeo.

Después de esto, cada niño fue pasando por la misma sala y con los mismos juguetes, y fueron grabados para que quedasen registrados sus comportamientos.

La discapacidad auditiva en el aula

Los niños que nacen sordos o que pierden la audición en la primera infancia no pueden adaptarse de la misma manera al entrar en la escuela, ya que no poseen dominio alguno sobre ninguna lengua, sea hablada o de signos.

Hay dos tipos de niños con discapacidad auditiva:

  • Los que sufren de hipoacusia, este tipo de discapacidad puede ser leve, media o severa, pero no tienen ningún problema para llevar el ritmo de sus compañeros en el aula porque aprenden el lenguaje aunque algunos deban llevar prótesis.
  • Los que sufren una sordera profunda o total, esta discapacidad sí limita el ritmo y la educación del pequeño y suele necesitar un especialista en audición y lenguaje, además de una adaptación curricular.          

El porcentaje de estos niños, con sordera profunda o total, es inferior a los que suelen presentar otro tipo de anomalía auditiva.

Los pequeños que son sordos aprenden activamente y de forma rápida el lenguaje de signos, por lo que sus padres tendrán que aprenderlo también para poder comunicarse correctamente con ellos, y buscar un centro educativo que le ofrezca las respuestas educativas que su hijo necesita.

Además, es necesario que en el centro haya un buen ambiente para que puedan interactuar con sus compañeros y con los adultos, y aprendan habilidades y los roles sociales a través de las experiencias que van viviendo con ellos.

Los centros en los cuales haya niños con problemas auditivos deben estar dotados de los medios y de las herramientas necesarias para otorgar una correcta educación (materiales didácticos específicos, libros técnicos especializados en la sordera, equipos informáticos adaptados, etc.).

El especialista en audición y lenguaje del centro diseñará las actividades educativas y lúdicas de estos pequeños, colaborando así con el resto del equipo educativo.

El orientador del centro realizará la intervención psicopedagógica y asesorará a los padres y a los docentes.

Las labores de los docentes, de los apoyos y del intérprete de lengua de signos son muy importantes, ya que todos remarán a uno para facilitarle al pequeño a comunicarse de la mejor manera posible.

Las adaptaciones curriculares deben realizarse a principio de curso y modificarlas según las necesidades del pequeño en cada momento, ya que pueden tener problemas de aprendizaje en la lectura, la escritura, el cálculo, entre otros.

Se hará especial hincapié para que desarrolle su capacidad de comprensión y expresión escrita y no tenga que depender de nadie.

Se le han de proporcionar una gran variedad de recursos comunicativos para que se desarrolle social y afectivamente con los demás niños, y se le dará acceso a las demás partes del centro para que pueda interactuar con el resto del profesorado y alumnado.

Debemos prestar mucha atención a su autoestima, reforzarle positivamente, y que así influya en su aprendizaje, de esta manera conseguiremos que el pequeño coja más confianza en sí mismo y en sus posibilidades, aprendiendo más rápidamente; el desarrollo emocional en estas edades es muy importante.

En el centro habría que:

  • Sensibilizar a los miembros de la comunidad educativa.
  • Eliminar las posibles barreras de acceso a la información y comunicación.
  • Adecuar las aulas y demás espacios.
  • Formar al docente.

En el aula:

  • La iluminación y la calidad del sonido serán los correctos.
  • Se distribuirán las mesas y las sillas “en forma de U”.
  • El niño con discapacidad auditiva tendrá una ubicación especial.

El docente deberá ampliar el tiempo que emplea en la programación y diseño de las actividades para poder garantizar que el niño con discapacidad auditiva pueda realizarlas también, pudiendo participar en cada juego y tarea que van a realizar el resto de sus compañeros.

La enfermedad boca-mano-pie

La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral leve y muy contagiosa que es propia de la infancia (su máxima incidencia está entre los 1-3 años de edad) caracterizada por la aparición de llagas en la boca y erupción cutánea en las manos y en los pies.

Se produce por varias especies de unos virus llamados enterovirus, más concretamente el coxsackievirus. Esta enfermedad tan aparatosa suele darse durante todo el año, pero tiende a estar más presente en primavera y verano.

Se transmite fácilmente de un niño a otro a través del contacto directo o por vía aérea, secreciones de nariz o boca, gotitas que salen al toser, etc., y es capaz de sobrevivir un tiempo prolongado sobre los objetos (pañuelos, juguetes, toallas, sábanas, mesas, sillas, etc.) por lo que su transmisión suele ser inevitable. Además, el virus suele permanecer en las heces y en las vías respiratorias varias semanas después de padecer la enfermedad.

El periodo de incubación es de 3 a 6 días, tras algunos días con fiebre moderada y algún malestar, al niño le comienzan a aparecer erupciones y pequeñas ampollas alrededor de la boca y por dentro de esta, en las palmas de las manos de los pies y en el área del pañal.

Lo más frecuente es la aparición en las zonas de las manos y los pies (o entre los deditos), estas erupciones causan picor y terminan ulcerando hasta que se curan pasados los 5-10 días, dependiendo del caso.

En ocasiones, después de la erupción, puede caerse la uña del dedo que haya estado afectado, (onicomadesis), o aparecer surcos amarillentos en ella, rara vez suele complicarse, ya que es un proceso leve y sin secuelas.

Su diagnóstico es claro, las características de las erupciones y los síntomas que las acompañan no suelen dejar lugar a dudas, por lo que no es necesaria la realización de pruebas.

Aunque es una enfermedad más aparatosa que peligrosa, es recomendable acudir al pediatra para tratar la fiebre y las erupciones.

Si te estás preguntando si existe o no una vacuna contra el boca manos pies, te diré de antemano que no, así que ármate de paciencia si tu peque lo ha cogido, y dale muchos mimos.

Para evitar su propagación es importante tener una buena higiene, lavarse las manos de forma continuada, sobre todo después de los cambios de pañales, desinfectar las superficies que puedan estar contaminadas, los juguetes, etc.

Hay niños que cursan la enfermedad de forma asintomática, así que son portadores y propagadores del virus sin saberlo los padres o los docentes.

¿Puede el niño acudir a la escuela en caso de estar diagnosticado de boca-manos-pies?

Esta enfermedad no está considerada una causa de baja escolar, a no ser que el niño tenga fiebre claro, pero es importante apelar a la moralidad y pensar que si tu peque va a la escuela, lo más probable es que sus compañeros acaben contagiándose…y no solo ellos…sino el resto de los niños que acuden a la misma escuela, ya que es posible que algunos compartan espacios (baños, comedor, patio, etc.).

Y no solo eso, sino que es un virus que se puede contraer por segunda vez, (debido a que existen varios tipos) por lo que mi recomendación, siempre que sea posible, es que el peque no acuda a la escuela mientras le dure la enfermedad para evitar su propagación.

Concepto y características del juego

El juego es una de las características más importantes que realiza el ser humano, mientras dura nuestra infancia pasamos gran parte del tiempo jugando, bien de forma solitaria o en compañía.

A través del juego conseguimos grandes hitos de nuestro desarrollo, un niño que no juega posiblemente significa que está enfermo, puesto que su prioridad en su día a día es el juego, se involucra de manera plena y su proceso de maduración va a la par que el juego.

El juego es un área de ocupación humana, comprendiendo la ocupación como actividades, rutinas, hábitos que en patrones de tiempo, dan sentido y calidad a nuestra vida.

Pero jugar no es tan solo una ocupación, va mucho más allá, es una forma de aprendizaje activa, un indicador de que la salud del pequeño se encuentra en perfecto estado y un bienestar que hace de él un ser feliz.

El juego promueve el área cognitiva, psicológica, social, motora, sensorial, etc. el juego es vital en la vida de los niños.

La capacidad de jugar no es innata, se aprende a lo largo de los primeros meses del bebé y la forma de juego va evolucionando con el paso de los meses y años. Los estímulos que le ofrecen sus padres (o figuras de apego) es lo que provoca en él las respuestas lúdicas y de interacción que irán progresando poco a poco, comenzando por explorar su entorno, descubriendo los objetos que le llaman la atención, manipulándolos y haciéndolos sonar (si estos tienen sonido), consiguiendo placer en ello.

Otra forma de juego es la imitación de los adultos a través de los gestos, muecas, sonrisas, etc.

Existen, en la actualidad, muchas definiciones del juego, algunos autores la definen así:

El juego, según Carr «es un agente de crecimiento de los órganos y estimula la acción del sistema nervioso». «Es la base existencial de la infancia, agrega Rusell, una manifestación de la vida que se adapta perfectamente a la inmadurez del niño, al desequilibrio en el crecimiento de las diversas funciones y al curso asincrónico del desarrollo» . Y Sutton-Smith: «El juego existe en la niñez porque el pensamiento no está preparado para sus funciones».

“Una actividad libre y flexible en la que el niño se impone y acepta libremente unas pautas y unos propósitos que puede cambiar o negociar, porque en el juego no cuenta tanto el resultado como el mismo proceso del juego”.

Thió de Pol, Fusté, Martín, Palou, Masnou (2007).

Gross (1989) concibe el juego como “un modo de ejercitar o practicar los instintos antes de que éstos estén completamente desarrollados (…) el juego consiste en un ejercicio preparatorio para el desarrollo de funciones que son necesarias para la época adulta” (p. 236).

Piaget considera que el juego es el medio a través del cual el niño se desarrolla y entra en contacto con el medio que le rodea, es de este modo como mejor podrá comprender y asimilar la realidad.

“Un factor básico del desarrollo, un contexto específico de interacción en el que las formas de comunicación y de acción entre iguales se convierten en estructuras flexibles e integradoras que dan lugar a procesos naturales de adquisición de habilidades específicas y conocimientos concretos referidos a los ámbitos de los temas que se representan en el juego y a los recursos psicológicos que se despliegan en el mismo.

Vygostky.

Algunas características del juego:

  • Es divertido y placentero.
  • Involucra al niño a ser partícipe y hacer, sea como sea el juego.
  • Implica que pueda elegir libremente sin necesidad de una obligatoriedad.
  • Es intrínsecamente motivador y espontáneo.
  • No existen las reglas y el pequeño es guía de su propio juego.
  • No se enfoca en los resultados, sino en el proceso y en los objetivos.
  • Fomenta la creatividad y la imaginación, ya que no se limita por la realidad.
  • Favorece el proceso de socialización.
  • Es fuente de aprendizaje y desarrollo.
  • Tiene limitación temporal y espacial.

Reflexión sobre el aprendizaje

Comenzaré por explicar, brevemente, el significado de los conceptos clave de este ensayo de reflexión sobre el aprendizaje.

El aprendizaje es el proceso de adquisición de conocimientos de algo por medio del estudio o de la experiencia. Produce cambios más o menos duraderos en el comportamiento humano. De esta manera cada cosa nueva que se aprende, una vez asimilada, produce una modificación en la forma de pensar y/o actuar.

La zona de desarrollo próximo es la distancia entre el nivel real de desarrollo y el nivel de desarrollo potencial. El nivel real de desarrollo de un niño es el límite máximo de una tarea que es capaz de realizar de manera independiente, sin ayuda de nadie. El nivel potencial de desarrollo es el límite superior de una tarea que pueden realizar con la ayuda de una persona más competente.

Con lo cual, en la zona de desarrollo próximo, el niño está cerca de realizar la tarea sin ayuda pero aún no es capaz.

Dunlap y Grabinger (1995) resumieron el concepto de andamiaje como: «el andamiaje implica ofrecer un apoyo adecuado y guiar a los niños en función de su edad y el nivel de experiencia. El entorno auténtico busca el equilibrio entre el realismo y las habilidades, las experiencias, el grado de madurez, la edad y los conocimientos de lo aprendido. El andamiaje implica guiar a través de consejos, preguntas y material que dirigen al niño mientras resuelve problemas. Pero dirigir no quiere decir explicar”.

Los docentes del siglo XXI están mejor formados y más preparados para la nueva educación, esa que reniega de sus orígenes y vislumbra cambios significativos pero que no consigue llegar del todo a las aulas. Y es que cuesta tanto modificar años y años de tradición educativa, que lo único que se consigue es cambiar la ley, a veces, para dar un paso hacia atrás.

Los nuevos modelos educativos nos permiten adaptarnos a nuevas formas de enseñanza y a cambiar nuestra mentalidad, abriéndola hacia una mejora permanente en beneficio del alumno, porque este es el que verdaderamente importa en el proceso de enseñanza aprendizaje, y porque debemos hacer de él un ser humano íntegro, cognitiva, social y emocionalmente.

Los docentes debemos preparar el camino para que pueda identificar qué debe hacer en vez de explicarle una y otra vez la solución, tiene que ser capaz de solucionar los problemas preguntándose cómo o de qué manera puede hacerlo y para esto es muy importante que en el aula se fomente el trabajo en equipo y la colaboración entre compañeros.

El papel del docente es vital en la escuela o colegio, y aunque cada uno tiene su manera de dar clase y enseñar…

Para conseguir un aprendizaje significativo en el alumno debemos propiciar un ambiente agradable, donde se sienta a gusto e integrado. Es importante ofrecerle la confianza que necesita para que acepte nuestra ayuda y así, pueda construir su conocimiento para que, poco a poco, pueda llegar a lograr el autoconocimiento.

Actualmente podemos flexibilizar, en la medida de lo posible, el currículo, adaptar los tiempos y los contenidos en base a la consecución de ese aprendizaje significativo, ajustar el espacio y seleccionar el material que mejor se adapte a la actividad a realizar e incluso que sea el propio alumno el que elija el tema del cual se va a hablar y propiciar un debate entre todos, porque al fin y al cabo, esa es la finalidad de todo educador, ¿no? Conseguir que sus alumnos aprendan, sean autónomos, reflexivos, críticos, etc. para que nuestra sociedad sea mejor de lo que es ahora.

Es interesante también que haya momentos para experimentar, crear, imaginar o diseñar juegos, donde surjan inconvenientes para que el alumno pueda afrontarlos y aprender a superarlos, interviniendo el docente de forma individualizada si la situación lo requiere.

Es posible que no en todas las escuelas o colegios se pueda hacer de esta manera y la enseñanza sea un poco más arcaica, pero debemos hacer lo que esté en nuestra mano para que el proceso de enseñanza llegue a todos por igual.

El docente crea situaciones de interacción y enseñanza que propician, a través del andamiaje, la asimilación e internalización de los conceptos a aprender, siendo importante que se adapte a la capacidad de los alumnos, ya que cada uno puede llevar un ritmo diferente.

Está claro que su papel es muy valioso en la escuela, y que las metodologías que emplea ayudan al alumno a acercarse a su zona de desarrollo próximo, aunque por otro lado es muy lícito pensar que algo falla en el sistema, en este respecto, porque al alumno se le enseña a memorizar, no a aprender.

Bajo mi perspectiva, que puede ser errónea, pero es mi opinión, el actual sistema educativo está caduco y debería regenerarse por completo, creando una educación plena, una educación del siglo XXI, donde los alumnos no están sentados durante horas escuchando la explicación del docente, les mandan tareas a casa y cada cierto tiempo, se les realiza una prueba escrita para comprobar si han adquirido los conocimientos, lo que anteriormente he mencionado, memorizar.

No creo que en esta situación se dé el andamiaje, no se aprende, de hecho al poco tiempo se olvida lo que se ha retenido porque esa información va directa a la memoria a corto plazo.

¿A qué estamos esperando? Los estudios aseguran que existe un elevado fracaso escolar en España, sin embargo, en países como Finlandia el sistema educativo es impecable. ¿Por qué no podemos copiar algunos de los aspectos de este sistema para beneficiar a nuestros alumnos?

Me resulta tentador pensar en la posibilidad de una educación sin límites, sin barreras, con variantes para experimentar y aprender en base a su propia experiencia, haciendo, no memorizando, provocando así cambios significativos en nuestros alumnos, potenciándolos al máximo como personas.

Pero no termina de ser una utopía, un sueño lejano que tiene una escasa, sino nula, posibilidad de que ocurra y se haga realidad.

Creo firmemente que el docente hace su trabajo lo mejor que puede con lo poco que tiene, y estoy segura de que no solo yo tengo este tipo de pensamientos, que si fuera por la comunidad educativa, todo cambiaría, y se adaptaría el sistema a los tiempos en los que vivimos.

Pero por el momento tendremos que esperar y cada uno poner su granito de arena en su aula.

Puedo asegurar que en el primer ciclo de infantil, la zona de desarrollo de Vygotsky se hace muy patente en el aula, y es que los pequeños aprenden muy rápido, sobre todo a través de la imitación, y el educador es totalmente consciente de su aprendizaje continuo.

El alumno aprende tanto del docente como de sus iguales, y lo que hace uno, lo repite el otro.

Por ello creo que el docente es vital en el aprendizaje del alumno.

«Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.»

Paulo Freire