Herramientas y recursos digitales

Una de las principales dificultades que tienen los docentes a la hora de personalizar e individualizar el trabajo en el aula es adaptar el currículo a las necesidades de cada alumno, teniendo en cuenta la diversidad y sus diferencias, sobre todo las de los niños con altas capacidades, cuyas necesidades son más amplias.

Los recursos digitales deben ser considerados un abanico de posibilidades, ya que posibilitan un sinfín de oportunidades que con los recursos corrientes no se podrían dar. El docente debe recopilar las plataformas más relevantes y educativas, en base a lo que sus alumnos requieran en ese momento.

Algunas de estas herramientas son:

  • Realidad Virtual Inmersiva: Crear por ordenador una simulación de un ambiente tridimensional el cual es percibido por el niño a través de los sentidos. Por medio de cascos, guantes u otros dispositivos que capturan la posición y rotación de diferentes partes del cuerpo humano se sumerge en el mundo artificial simulando de la manera más real la realidad y proporcionando una experiencia en 1ª persona.
  • Realidad aumentada: Espacios virtuales de aula y de formación de los maestros para diseñar experiencias curriculares, compartir recursos didácticos virtuales y tutorías desde mundos virtuales 3D.
  • Mapas conceptuales: Es una técnica que se emplea para representar gráficamente los conceptos para mejorar el aprendizaje.
  • Mapas mentales: Diagrama que se usa para representar las palabras, ideas, tareas y dibujos u otros conceptos colocados alrededor de una palabra clave o de una idea central.
  • E-portfolio: Instrumento con el cual se seleccionan muestras de trabajo y la obtención de los objetivos personales y profesionales, todo bien organizado, de modo que puedan servir para reflexionar sobre cada una de las prácticas, sea educativa, profesional o civil.
  • Wikis: Concepto que se usa en internet para referirse a las páginas web, cuyos contenidos pueden ser modificados por los usuarios Estas páginas de la colaboración de los internautas y pueden agregar, modificar o eliminar información.
  • Blogs: Web en la cual una o varias personas publican cronológicamente textos o artículos, y los propios lectores participan a través de los comentarios.
  • Videoscribe: Creación de vídeos animados para adquirir los conocimientos de manera divertida, ayuda a los docentes a presentar y explicar temas complejos y a los estudiantes a crear proyectos imaginativos llenos de personalidad.
  • Nube de palabras: Generador de nubes de palabras y generador de nubes de etiquetas online para crear, de forma lúdica, una serie de conceptos en base a un tema.
  • Easely: Para crear y compartir conceptos, los docentes podrán transmitir un pensamiento, una lección o concepto de una forma visual, fácil de seguir por el alumno.
  • Webquest: Herramienta para una pedagogía activa y colaborativa.
  • Socrative: Aplicación para evaluar, a través de actividades preparadas o preguntas, y obtener una comprensión inmediata de la comprensión del alumno.
  • Quizalize: Seguimiento del progreso de los alumnos mediante pruebas divertidas como un juego de equipo en clase o tareas interactivas.

¿Conoces otras herramientas o recursos digitales para trabajar en el aula o de forma no presencial?

Principales riesgos laborales del docente

Comencemos por definir “riesgo laboral” como la posibilidad de que una persona pueda sufrir un accidente o daño en su puesto de trabajo.

Trabajar en educación infantil puede conllevar riegos para la salud del docente, como en cualquier otro trabajo, siempre resulta beneficioso identificar los elementos que influyen, como pueden ser los aspectos técnicos, psicológicos, sociales, económicos, etc.

Para poder prevenir dichos riesgos hay que adaptarse a nuevos hábitos o actuaciones que puedan evitar un accidente de trabajo, una enfermedad profesional o cualquier tipo de problema de salud, como el estrés laboral o la fatiga mental.

La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales manifiesta el propósito de conseguir “la promoción de la mejora de las condiciones de trabajo para elevar el nivel de protección de la salud y la seguridad de los trabajadores,… en base a los principios de eficacia, coordinación y participación”, dando a conocer las obligaciones o derechos de cada profesional.

Los centros docentes deben crear su propio Plan de Prevención, en el cual indiquen los riesgos que puede haber en relación con cada puesto de trabajo, señalando los medios o soluciones existentes por si hubiera un accidente, eliminando los riesgos fácilmente desechables y evaluando los que sean más difíciles de eliminar.

En un sentido práctico, el centro debería promover una formación específica en materia preventiva para cada puesto de trabajo, tanto al comienzo de la contratación, como a lo largo de esta si existen cambios en algún aspecto del trabajo.

En un centro de educación infantil los riesgos que pueden aparecer según su manifestación son:

  • Riesgos biológicos, como infecciones por virus, bacterias, hongos, parásitos, etc. El contacto directo suele ser la principal vía de contagio, de ahí la importancia del uso de guantes al realizar los cambios, por ejemplo.
  • Riesgos psicosociales derivados de la propia organización del centro, como puede ser la escasa promoción del docente, exigencias y exceso de responsabilidad, falta de autonomía y recursos para el buen desarrollo del día a día, elevada ratio y falta de apoyo, conflictos con los compañeros o las familias, acoso laboral, entre otros, y que derivan en estrés, ansiedad, fatiga mental, distrés, síndrome burnout, etc.
  • Riesgos físicos que afectan a las condiciones en las que estén las aulas, con exceso o falta de iluminación, sobre todo el abuso de luz artificial, ruido permanente a causa de otras aulas o de la calle, mala temperatura (tanto en el aula como en el resto del centro), obras continuas, etc.
  • Riesgos químicos por estar en contacto con sustancias nocivas o tóxicas en el comedor o los baños.
  • Riesgos ergonómicos con los que al cabo del tiempo aparecen ciertos trastornos, como los musculoesqueléticos (TME), cargas, posturas forzadas y movimientos repetitivos hacen que se produzcan daños (sobre todo de espalda) o restricciones en la movilidad.
  • Riesgo foniátrico, caracterizado por la necesidad de hablar y que repercute en la voz, el instrumento de trabajo de un docente con niños de 0-6 años inevitablemente es su voz, y si le añades situaciones como inadecuada temperatura, exceso de ruido o nula ventilación, al cabo del tiempo puede derivar en ciertas patologías como son la fatiga vocal, nódulos, pólipos, etc.
  • Otro tipo de riesgos pueden ser los originados con sistemas o dispositivos eléctricos o electrónicos en mal estado, como las pizarras digitales, portátiles; cortes con maquinaria o herramientas del centro; caídas de cualquier índole, bien sea por tropiezo con algún objeto o juguete, como por la subida o bajada de escaleras; golpes contra mesas u otros objetos, o con un alumno que corre por el pasillo; incendios, etc.

Por todo ello el docente, siempre bajo la supervisión de la dirección del centro, debe prevenir, en cierta medida, cualquier riesgo que pueda ocasionarle un perjuicio en su salud, intentando minimizar al máximo los daños.

En qué consiste el periodo de adaptación

El periodo de adaptación es el espacio de tiempo que transcurre desde que el niño se incorpora hasta que se integra plenamente en la escuela. Hay que tener en cuenta que los niños deben asimilar una nueva situación a la cual no están acostumbrados, ya que para muchos será la primera vez que se separan de sus cuidadores habituales, además de encontrarse en un espacio desconocido para ellos.

El periodo de adaptación es importante porque:

  • El niño adquiere confianza en el entorno y en los docentes.
  • Los padres adquieren confianza en los docentes y en la institución, además de la capacidad de separación.
  • A los docentes les facilita el conocimiento de cada uno de los niños.

Para programar el periodo de adaptación es necesario que las familias colaboren en el proceso, el centro deberá establecer previamente un contacto con los padres mediante reuniones, entrevistas personales, etc.

Pasado un tiempo se debe realizar una reunión con las familias para valorar el proceso del periodo de adaptación.

Las dificultades que podemos encontrarnos en el periodo de adaptación son:

  • Motivos laborales, que los padres no puedan realizar la adaptación, ni pueda un familiar, con lo cual será más angustiosa para ambas partes.
  • Enfermedad del niño, supone una brusca interrupción del proceso y se pierden los avances conseguidos, lo que implica que a su vuelta se deba reiniciar el proceso.
  • Que la familia dificulte la adaptación, sucede cuando la familia no confía plenamente en el centro ni en la responsabilidad de los docentes, lo que dificulta la separación.
  • Que los padres se tomen licencias que no les corresponden durante dicho periodo, opinando o decidiendo sobre lo que se hace en la escuela. Debemos dejar claro el rol de cada uno  de manera asertiva.
  • Incorporaciones durante el curso, siempre habrá de tenerse en cuenta la necesidad de un periodo de adaptación, el periodo variará en función de las necesidades concretas de cada niño.

La función docente será acompañar a los niños, consolándoles si hace falta. Conforme se vayan sintiendo más seguros, ellos mismos se irán apartando para explorar el espacio. Planificará diversas actividades que vendrán determinadas por el estado afectivo de los niños, ya que lo prioritario es su bienestar.

Poder cumplir con una adaptación flexible y a medida de cada niño permite que el vínculo entre este y el docente se establezca de forma adecuada.

Para realizar la planificación se dividirá al grupo en cuatro subgrupos de cuatro alumnoscada uno (dependerá de la edad y ratio de cada aula). Se realizará un horario para la entrada de cada subgrupo que se le entregará a los padres para que estos estén informados.

Los primeros días cada subgrupo vendrá una hora repartida a lo largo de la mañana para no coincidir entre ellos y hacerles más llevadera la incorporación.

Posteriormente se irán mezclando los subgrupos de dos en dos para que se vayan conociendo e interactuando entre ellos.

Finalmente se juntarán los cuatro subgrupos y se quedará conformada la clase.

El periodo se dará por finalizado cuando el niño se sienta lo suficientemente seguro.

Los métodos analítico y sintético en la enseñanza

El método analítico es un método que forma parte de una enseñanza más global, a partir de unidades con significado como pueden ser las palabras, las frases o los textos, el niño asocia significados a la palabra escrita completa, al contrario del método sintético, que lo hace a partir de unidades subléxicas, sin significado, como los fonemas, las letras y las sílabas, el niño aprende a separar las letras, después forma sílabas y por último palabras.

MÉTODO ANALÍTICO

El proceso de aprendizaje a través del método analítico es más lento que con el método sintético porque implica que el niño deba conocer todas las palabras como unidades diferentes y eso es algo que a veces lleva al fracaso, sobre todo si el texto contiene una variedad amplia de palabras.

Además, el alumno debe conocer el código escrito para poder identificar las palabras nuevas, lo que repercute, inevitablemente, en el proceso que se lleva a cabo, ya que ralentiza su aprendizaje.

Si un niño desconoce por completo, o en parte, este código, esta metodología está abocada al fracaso, sin embargo, para él, es idóneo otro tipo de método.

El método analítico se centra en enseñar desde el nivel superior para poco a poco ir bajando, con lo cual al niño le puede costar más trabajo e irá más despacio a la hora de adquirir esos conocimientos.

Se supone, según maestros que han usado este método, que los niños están más motivados porque se parte de estructuras mayores (palabras, oraciones y textos) que contienen ideas completas. Pero como contrapuesto está la inadecuada aplicación, ya que el maestro no sabe bien qué hacer y cómo llegar a las unidades mínimas, y esto puede llevar al fracaso en el aula.

MÉTODO SINTÉTICO

El método sintético comienza desde lo más bajo, que puede ser enseñarle a los niños las formas de las letras, su uso, cómo se pronuncian, etc. subiendo de nivel con cada aprendizaje nuevo, para que, de esta manera, construyan un aprendizaje significativo, aprendiendo a partir de lo que ya conocen, y esto pueda resultarles más fácil.

Es un método más sencillo, tanto para el docente, las familias y los propios niños, ya que hay mucha variedad de recursos en los que se pueden apoyar y con los que el niño se divertirá a la par que aprende.

Sería importante tener en cuenta el estado sociocultural de las familias, y por tanto, de los propios niños, ya que puede afectar en su aprendizaje.

No es lo mismo un niño de una familia con una posición social alta o media, que tenga la posibilidad de tener libros a su alrededor, donde su familia mantenga conversaciones constructivas y de calidad, y el niño pueda aprender palabras nuevas, a un niño de una familia con una posición social baja o desestructurada y no tenga las mismas oportunidades que el primero.

Según la siguiente frase: La práctica docente permite observar que mediante procedimientos diferentes se pueden alcanzar distintos tipos de resultados y que ningún método de enseñanza puede tener una superioridad inherente que le permita alcanzar de forma plenamente satisfactoria todos los resultados que se pretende, no existe el método perfecto, pero debemos adecuarnos al alumno y usar el que mejores resultados nos ofrezca.

Mendoza (1996:72)

Definitivamente, lo ideal sería trabajar con los niños desde un método mixto, un método que tiene lo mejor de ambas metodologías y que ello beneficie al alumno lo máximo posible.

Mutismo selectivo, detección, diagnóstico e intervención

El mutismo selectivo consiste en la negativa a hablar en determinadas situaciones. En estos casos el niño, que se expresa correctamente en su familia, deja de hablar en el colegio o ante personas extrañas.

La característica esencial del mutismo selectivo es, por lo tanto, la inhibición persistente del habla en situaciones sociales específicas.

(Olivares, 2007)

Para la detección, el docente debe analizar las características de la interacción del niño y sus comportamientos de ansiedad o inhibición en momentos de interacción con los demás.

Además, a través de la observación, puede rellenar algún cuestionario donde se analicen aspectos de la expresión verbal, de la comunicación y del aprendizaje.

Respecto al diagnóstico, la Asociación Americana de Psiquiatría incluye al mutismo selectivo en el apartado de Trastornos de inicio en la infancia, la niñez y la adolescencia, y en su manual DSM-IV TR se rigen los criterios para su posterior diagnóstico, junto con algunas consideraciones, estrategias e instrumentos para su aplicación en el aula. Algunos de ellos son:

  • Incapacidad persistente a hablar en situaciones específicas a pesar de hacerlo en otras situaciones: a través de registros de recogida de información en el ámbito escolar, social y familiar, entrevistas familiares y escolares, y grabaciones familiares, se determinará con quién habla el alumno y en qué momentos, registrando el tipo de relación que mantienen y en qué contextos sucede.
  • La alteración interfiere en el rendimiento escolar o la comunicación social: a través de la observación evaluaremos su competencia curricular y social.
  • La duración de la alteración es de por lo menos 1 mes: a través de registros de observación longitudinal, entrevistas a los docentes y alargando la observación podremos descartar otros problemas, por ejemplo, un periodo de adaptación más tardío.
  • La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento o de fluidez del lenguaje hablado requerido en la situación social: a través de vídeos o audios familiares e instrumentos de evaluación de la competencia comunicativa y lingüística se descartará que su mutismo se deba a problemas con el castellano, por ejemplo, que sea de diferente lengua materna.
  • El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de la comunicación y no aparece exclusivamente en el transcurso de un TGD, esquizofrenia o un trastorno psiquiátrico: a través de pruebas médicas, informes psicológicos y psiquiátricos o escalas para el diagnóstico diferencial del mutismo selectivo comprobaremos si se trata de un síntoma de otro trastorno psiquiátrico o de problemas emocionales.

A continuación se realiza el diagnóstico mediante una evaluación psicopedagógica, incluyendo el entorno escolar y familiar del alumno para determinar qué factores ayudan a reforzar sus conductas y qué necesidades educativas requiere.

Dentro del mutismo selectivo hay que distinguir entre los alumnos que se comunican poco porque tienen aversión a hablar, los que eligen las personas y momentos para hacerlo (mutismo selectivo), y los que poco a poco dejan de hablar del todo (mutismo total). Los dos primeros pueden desembocar en el tercero si no se interviene a tiempo.

La intervención debe realizarse en el ámbito familiar, social y escolar para conseguir una interacción verbal por parte del alumno con los adultos y niños de su entorno.

La familia debe comprender las consecuencias que puede acarrear este problema si no se adoptan las medidas necesarias para la mejora del alumno ni se estimulan sus interacciones con los demás a diario.

Por ello es importante que le ofrezcan ambientes de seguridad, comunicación, serenidad, comprensión y afecto, sin forzarle en ningún momento; Le propongan experiencias que le lleven al desarrollo psicosocial; Incidan en lo positivo, destacando sus puntos fuertes y reforzándole continuamente; Y no le protejan en exceso, entre otros.

Así mismo, según la “Guía del mutismo selectivo. Guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela” para estimular el habla se puede:

  • Enseñar al alumno a iniciar y mantener interacciones verbales con otros.
  • Reforzar las aproximaciones verbales y no verbales del niño hacia otras personas.
  • Fomentar la interacción social (y verbal) con iguales y con adultos.
  • Reforzar el círculo de amigos que tiene el niño y ampliarlo progresivamente.

En la escuela, el docente debe tener claro que el alumno podrá superar el problema si se le enfrenta con la situación que le genera esa tensión, sin embargo, si se le ofrece una situación superior, puede que este aumente su ansiedad.

Desde la escuela se debería mejorar el vínculo afectivo con el niño, potenciar las interacciones entre los niños y estos con los adultos, evitar situaciones que sostengan el comportamiento de mutismo, evitar la sobreprotección, asignar tareas de responsabilidad, mantener una estrecha relación con la familia, entre otros.

Así mismo, algunos ejemplos propuestos por la guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela para estimular el habla son:

  • Diseñar actividades de producción de sonidos y comunicación corporal.
  • Realizar actividades de habla enmascarada.
  • Reforzar la respuesta verbal del niño.
  • Plantear juegos de pareja que requieran emisiones verbales sencillas.

La disfemia, causas y pautas en el aula

La disfemia, más conocida como tartamudez, es un trastorno del habla, basada en alteraciones de la fluidez del lenguaje y que se caracteriza por la repetición de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones e interrupciones continuas en la comunicación debido a bloqueos motores, tiene su máximo desarrollo entre los 2 y 5 años.

Entre sus causas se encuentran:

  • Causas neurológicas: tienen características orgánicas específicas en el cerebro.
  • Causas psicológicas: el desarrollo lingüístico es vital en la edad temprana, al igual que el estado psicológico del niño, donde entran factores como el estrés, tensión prolongada, ansiedad, miedo, falta de autoestima, etc.
  • Causas hereditarias: según J. Sangorrín en su artículo sobre disfemia o tartamudez “Se admite la existencia de un factor genético de predisposición a desarrollar una tartamudez, aunque no se sabe hasta qué punto es determinante de la gravedad del trastorno ni de su posible cronificación”.
  • Causas sociales: conductas de las personas que se encuentran en su entorno más cercano, como pueden ser las burlas, la impaciencia, la presión social, etc.
  • Género: existe un porcentaje mayor de casos de disfemia en niños que en niñas, 4/1.

El niño con disfemia suele ser tímido, siente una gran incomodidad al hablar, y además le cuesta, muestra tensión corporal y le aterra hablar en determinados momentos por miedo a equivocarse o bloquearse, provocando de esa manera la repetición o prolongación de palabras, frases, sílabas o sonidos, mostrando cambios de intensidad y frecuencia en su voz y dificultad en su patrón respiratorio, acabando por no participar en clase para no ser objeto de burla ni sentirse nervioso o angustiado.

En el momento de la intervención se deberían tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Mantener una charla con el grupo para explicarles lo que es la disfemia y en qué consiste, para que los compañeros empaticen y no surjan burlas o insultos.
  • Crear en el aula un ambiente de seguridad y confianza para que el alumno se sienta relajado y optimista para interaccionar con el docente y sus compañeros.
  • Escucharle atentamente hasta que finalice lo que quiera decir, sin presionarle o terminarle las frases.
  • Permitirle en todo momento que se exprese, creando en el aula un ambiente natural y tranquilo, normalizando la situación.
  • Mostrar interés en sus comentarios, sin corregirle ni hacer sugerencias.
  • Ofrecerle comprensión y apoyo desde una perspectiva afable y empática.
  • Diseñar actividades en grupo para que interaccione con sus compañeros.
  • Fomentar su participación en todos los eventos, sin obligarle o presionarle.
  • Como docentes, ser conscientes de las sensaciones que nos provoca la situación, aceptando cualquier emoción que pueda surgir.
  • Trabajar con el grupo las emociones para sensibilizarles ante los problemas ajenos.