Magnitudes y medidas

Siguiendo el anterior post sobre espacio y geometría, en este hablaré sobre las magnitudes y medidas.

Una magnitud es una propiedad cuantitativa de los cuerpos que puede ser medida, como el tamaño o el peso.

La construcción de la noción de magnitud en los niños parte de una comparación perceptiva visual y táctil directa sobre los objetos, es decir, el niño establece una relación comparativa entre los objetos a partir de las cualidades que percibe de estos a través de la vista y el tacto.

Posteriormente, el niño desplaza los objetos aproximándolos entre sí para poder compararlos de manera más precisa y, finalmente, realizará comparaciones indirectas, es decir, no necesitará tener los objetos próximos operando así con la propiedad transitiva.

Una actividad que podemos proponer en la clase para trabajar estos conceptos es la siguiente:

“¿Qué pesa más?”

Nivel: De 5 a 6 años.

Material: Objetos varios, por ejemplo:

  • Una manzana.
  • Una mochila vacía.
  • Una mochila llena de libros.
  • Una silla.
  • Una pluma.
  • Una muñeca de trapo.
  • Una muñeca de plástico.
  • Una botella vacía.
  • Una botella llena.
  • Una pelota de cuero.
  • Una pelota de plástico hinchable.

Número de jugadores: El conjunto de la clase.

Reglas: Nos colocaremos en fila con todos los objetos delante de nosotros. Detrás de ellos habremos dibujado con cinta adhesiva tres círculos de diferentes colores. El verde significará poco peso, el naranja peso medio y por último el rojo significará mucho peso. Cada niño, por orden, elegirá un objeto y sopesará dentro de qué círculo lo va a poner, según el peso del mismo. Lo dirá en voz alta y luego le pasará el objeto al resto de los compañeros que también tendrán que decir dónde lo colocarían. Una vez todos hayan expresado su opinión lo comentaremos y lo pondremos en el círculo correcto.

Variante: Podemos realizar grupos de 4 o 5 niños para que sean ellos mismos los que sin la intervención del docente elijan dónde colocarlos.

Competencias y Objetivos:

  • Reconocer diferentes pesos.
  • Diferenciar pesos entre dos objetos.
  • Diferenciar peso de volumen.

Contenidos:

  • El peso.
  • El volumen.

Vocabulario que se trabaja:

  • Peso.
  • Conceptos “más – menos”.
  • Vocabulario objetos.
  • Vocabulario de cantidades: poco – mucho – un poco – no mucho.

Diálogo o comentario posterior:

Hablaremos de objetos que tengan en casa, de si les cuesta mucho cargarlos, de qué es lo que más pesa en su casa, de qué es lo que pesa menos. Hablaremos de animales, de cuál pesa más y cuál pesa menos. Hablaremos del volumen, de que no más volumen significa más peso poniendo algunos ejemplos con los objetos trabajados en la actividad.

La estructuración del espacio y la geometría

Los niños, desde que nacen, establecen una relación con el espacio que les rodea, entendiendo este como medio que los envuelve, en el que se encuentran todos los objetos, y donde tienen lugar todas las actividades.

El desarrollo de nociones geométricas comienza con la organización de dicho espacio en cuanto a la posición y se alcanza mediante desplazamientos del propio niño y de los objetos.

Al principio, la exploración del espacio se limita al propio cuerpo y al entorno más cercano del niño y, gradualmente va ampliándose en función de sus posibilidades de movimiento/desplazamiento. Esta relación con el espacio determinará la formación de conceptos como dentro/fuera, delante/detrás, encima/debajo o antes/después de.

A su vez, la progresión en los desplazamientos, la manipulación y la experimentación hace que los niños organicen el espacio, es decir, dividan este en parcelas en relación a la posición de su propio cuerpo al principio para, posteriormente, ir descentralizándose. Así, el niño va conociendo el espacio que le rodea, sus representaciones, figuras y formas y se va desarrollando en él la capacidad de hacer representaciones mentales de las relaciones espaciales que se establecen entre los objetos y su propio cuerpo.

Esta estructuración le ayudará a elaborar su esquema corporal, a orientarse, y a localizar y reconocer elementos contenidos en el espacio teniendo en cuenta las transformaciones que puedan haber sufrido por cambios de posición y de forma.

Una posible actividad que se puede realizar con el grupo para trabajarlo sería:

“¡En busca del tesoro!”

Nivel: De 5 a 6 años.

Material: Objetos, frutas y comida de varias formas geométricas. Cartas previamente fabricadas con figuras geométricas dibujadas.

Número de jugadores: El grupo clase. Luego los dividiremos de dos en dos.

Reglas: Formaremos un círculo en el suelo para charlar sobre las diferentes formas geométricas existentes (cuadrado, círculo, triángulo y rectángulo). Les enseñaremos a los niños las cartas con las figuras geométricas dibujadas y dejaremos que las manipulen y comenten. Después las colocaremos encima de una mesa, donde queden bien visibles. Seguidamente les enseñaremos los objetos que hemos elegido para representar las formas geométricas (manzana, pan de molde, celo, libreta, monedero cuadrado, trozo de queso triangular, etc.) Los colocaremos encima de otra mesa que estará al otro lado del aula y haremos que los niños se unan de dos en dos. Por turnos uno del equipo elegirá el objeto que más le guste y en voz alta dirá la figura geométrica que representa y el otro compañero tendrá que ir corriendo a buscar la carta que representa su forma geométrica.

Variante: Podremos realizar el mismo juego pero al revés, el primer niño cogerá la carta con la figura representada y el segundo tendrá que ir a buscar el objeto correspondiente.

Competencias y Objetivos:

  • Reconocer las figuras geométricas principales.
  • Nombrar las principales figuras geométricas correctamente.
  • Relacionar objetos con su forma.
  • Cooperar con los compañeros.
  • Respetar el turno de palabra.

Contenidos:

  • Figuras geométricas.
  • Formas.

Vocabulario que se trabaja:

  • Vocabulario geométrico: círculo, triángulo, cuadrado y rectángulo.
  • Vocabulario de los objetos manipulados para la actividad.

Diálogo o comentario posterior: Realizaremos una pequeña asamblea para hablar sobre la actividad realizada y lanzaremos al aire estas preguntas: ¿Qué objeto os ha gustado más? ¿Y qué forma geométrica representaba? ¿Conocéis otros objetos con la misma forma?

Los juegos matemáticos en la Educación Infantil

Diversas teorías, tanto clásicas (siglo XIX y principios del XX) como modernas (a partir de la década de 1960), avalan que el juego es una práctica especialmente importante en la vida de los niños, ya que es su modo natural de interactuar, de aproximarse y de comprender la realidad que les rodea; es su forma principal de aprender y ejercitar destrezas.

Así, la Teoría Pragmática o del Pre-ejercicio de Karl Gross postula que el juego surge de una predisposición innata que conduce a las personas a estar activas y a potenciar sus cualidades y funciones biológicas para adaptarse al medio. Es la forma primordial de aprendizaje. Para el niño, la finalidad del juego está en sí misma, ya que presta más atención a los procesos que a los resultados, y eso le permite probar y experimentar mediante ensayo y error con total libertad.

Del mismo modo, la Teoría Psicoevolutiva de Piaget muestra que el juego participa del establecimiento y desarrollo de nuevas estructuras mentales y la Escuela soviética de Vygostsky y Elkonin señala al juego como impulsor del desarrollo que emerge de la necesidad de conocer y que el juego conforma el surge de la necesidad de conocer, reconocer y dominar los objetos del medio.

En definitiva, el juego se presenta como una actividad, tanto física como mental, que despierta el interés y la motivación en los niños y les ayuda a desarrollar estrategias para resolver sus problemas, lo que aumenta la confianza en sí mismos. Además, contribuye a su crecimiento y maduración favoreciendo la socialización y el desarrollo de su personalidad.

Por lo dicho anteriormente, el modelo lúdico como método de intervención educativa basada en el juego, se ha convertido en un instrumento más que adecuado en el proceso de construcción del conocimiento matemático en el ámbito escolar al tratarse de un acto insustituible en el desarrollo psicosocial del niño; aprendemos como consecuencia del juego.

Dicho modelo parte de un diagnóstico previo de la situación de los niños y comprende unos objetivos didácticos y una justificación razonada de las propuestas de intervención. También es necesario organizar el tiempo, el espacio y los recursos educativos además de tener instrumentos eficaces para evaluar.

Desde la perspectiva de la Teoría de las Situaciones Didácticas y de la Educación Matemática Realista (EMR), las situaciones problemáticas que se planteen deben presentarse en contextos significativos próximos a la experiencia previa de los alumnos y estar diseñadas para provocar en ellos la necesidad de actuar, comunicarse e interaccionar con sus iguales, el docente y con el entorno físico y de utilizar recursos matemáticos para su organización y solución.

De este modo, los alumnos se sitúan como sujetos activos en el proceso de enseñanza-aprendizaje organizando su actividad, tomando sus propias decisiones, comprobando sus estrategias y relacionándose socialmente, es decir, construyen su propio conocimiento matemático desde la acción e interacción como instrumento de adaptación en respuesta a los obstáculos surgidos en contextos funcionales.

Para finalizar, debemos destacar el papel a desempeñar por el docente como promotor de la investigación, organizador, animador, facilitador de situaciones problemáticas, guía y mediador entre estas y los alumnos.