Perspectiva sociocultural de Vygotsky

Vygotsky dirigió numerosos estudios sobre el pensamiento infantil. Debido a que destacó la importancia de la sociedad y la cultura para la promoción del desarrollo cognitivo, su teoría suele denominarse también perspectiva sociocultural.

Principales ideas:

Los procesos mentales complejos tienen su origen en actividades sociales; a medida que los niños se desarrollan, van interiorizando progresivamente tales procesos hasta que pueden utilizarlos sin depender de las personas que les rodean. El proceso mediante el cual las actividades sociales se convierten en actividades mentales internas, se denomina internalización. Pero no todos los procesos mentales se originan en las interacciones entre niños y adultos; algunos también proceden de las interacciones que los niños establecen con sus propios compañeros.

– Durante los primeros años de vida, el pensamiento y el lenguaje se van haciendo cada vez más interdependientes. Vygotsky propuso que durante esos años, el pensamiento se produce de manera independiente del lenguaje, y cuando este aparece, suele utilizarse como un medio de comunicación y no tanto como un mecanismo de pensamiento. Pero, en torno a los dos años, el pensamiento y el lenguaje comienzan a entrelazarse: los niños empiezan a expresar su pensamiento cuando hablan y, también, a pensar con palabras.

Cuando se combina el lenguaje con el pensamiento empezamos a hablar para nosotros mismos, lo que se conoce también como habla privada. Llega un momento en que este tipo de habla evoluciona a un habla interna: los niños se hablan a sí mismos, pero ahora la hacen mentalmente y no en voz alta. Según Vygotsky, tanto el habla privada como el habla interna sirven al mismo propósito: cuando se hablan a sí mismos, los niños están aprendiendo a dirigir su propia conducta de una manera similar a como lo habían hecho antes los adultos cuando les ayudaban. Por lo tanto, el habla privada y el habla interna son casos específicos de un proceso de interiorización: los niños interiorizan progresivamente las instrucciones que inicialmente habían recibido de las personas que había a su alrededor, hasta que son capaces de dirigirse a sí mismos.

Estudios recientes apoyan la hipótesis de Vygotsky respecto a la evolución y el papel del habla privada y del habla interna. La frecuencia del habla privada audible disminuye a lo largo de los años de preescolar, si bien dicha disminución va acompañada de un incremento de los susurros y de los movimientos labiales silenciosos, lo que aparentemente refleja la transición hacia el habla interna. Es más, el habla privada aumenta cuando los niños realizan tareas muy difíciles.

– Tanto a través de las conversaciones informales como de la escolaridad formal, los adultos transmiten a los niños las diversas maneras en las que su cultura interpreta y responde al mundo. A lo largo de su interacción con los niños, los adultos comparten el significado que ellos mismos atribuyen a los objetos, acontecimientos y a la experiencia humana. En este proceso median en las situaciones que van encontrando los niños. Si bien Vygotsky, al igual que Piaget, veía interesante permitir a los niños que descubrieran algunos conceptos por sí mismos, su propuesta más importante radica en el papel que tienen los adultos cuando describen y comunican los descubrimientos de las generaciones anteriores.

En la medida en que cada cultura transmite conceptos, ideas y creencias singulares, los niños que se desarrollan en el seno de cada una, terminarán por desarrollar conocimientos, habilidades y formas de pensar diferentes.

 Por lo tanto, la teoría de Vygotsky induce a esperar una mayor diversidad entre los niños, al menos en lo que concierne a su desarrollo cognitivo, de lo que se desprende de la teoría de Piaget. Por ejemplo, en algunas culturas es frecuente utilizar mapas que se enseñan a los niños muy pronto, mientras que en otras culturas los mapas son un artilugio casi desconocido.

– Los niños pueden realizar tareas más difíciles cuando reciben la ayuda de personas cognitivamente más competentes que ellos. Vygotsky distinguió dos tipos de capacidad que los niños pueden poner de manifiesto en un momento concreto de su desarrollo.

 El nivel actual de desarrollo de un niño es el límite máximo de una tarea que es capaz de realizar de manera independiente, sin ayuda de nadie. El nivel potencial de desarrollo es el límite superior de una tarea que pueden realizar con la ayuda de una persona más competente.

Vygotsky sugirió que para captar el auténtico nivel de desarrollo cognitivo de un niño, deberíamos evaluar sus capacidad tanto de manera individual como cuando recibe ayuda de otra persona.

Lo normal es que los niños puedan realizar tareas más difíciles cuando reciben ayuda de los adultos que cuando las hacen individualmente. Por ejemplo, los estudiantes pueden resolver problemas matemáticos más difíciles cuando su profesor les ayuda a identificar los componentes cruciales del problema, y les enseña estrategias fructíferas para resolverlo.

– Las tareas difíciles promueven un desarrollo cognitivo máximo. El conjunto de tareas que los niños todavía no pueden hacer por sí mismos, pero sí con la ayuda de otras personas más competentes, recibe el nombre de zona de desarrollo próximo (ZDP) e incluye las capacidades de aprendizaje y de resolución de problemas que están a punto de empezar a desarrollarse en el niño.

Vygotsky defendía que los niños aprenden más cuando intentan resolver problemas que sólo pueden solucionar en colaboración con alguien más competente, esto es, cuando se enfrentan a tareas que están dentro de su zona de desarrollo próximo. Son los desafíos de la vida, más que el éxito fácil, lo que promueve el desarrollo cognitivo.

El pensamiento lógico

El pensamiento lógico es aquel pensamiento que surge de la interacción entre el sujeto y el medio físico y social y procede de la propia elaboración del individuo, es decir, no puede enseñarse de forma directa sino que se desarrolla a través de la observación sensorial del entorno, la manipulación, experimentación, comparación y clasificación de los objetos, la verbalización de los descubrimientos y el JUEGO.

Estas acciones sobre el mundo real llevarán al niño a construir las relaciones que conforman los conocimientos lógico-matemáticos:

  • Conservación de la materia.
  • Reversibilidad.
  • Correspondencia término a término.
  • Seriación (relación de orden).
  • Clasificación (relación de equivalencia).

A nivel matemático, este pensamiento, acompañado de la simbolización progresiva, proporciona al niño una serie de habilidades que le permiten construir conocimientos relativos a los números y sus operaciones, la resolución de problemas, la geometría, la magnitud y la medida.

Una actividad que se puede realizar en el aula para trabajar el pensamiento lógico podría ser:

“Baile numérico”

Nivel: De 4 a 6 años

Material: un radiocasete para la música, flashcard o cartulinas con los números que queramos usar.

Número de jugadores: Todo el grupo aula.

Reglas: Se pone música para que los niños bailen por la sala, mientras se desplazan por ella el docente detendrá la música y dirá un número, de modo que los niños tendrán que hacer grupos del número que haya dicho.

Variante 1: Mientras bailan, el docente puede aprovechar para trabajar las nociones espaciales (arriba, abajo, derecha, izquierda, etc.).

Variante 2: En vez de decir el número en alto, el docente enseñará una flashcard o una cartulina con el número escrito.

Variante 3: La cartulina tendrá una suma sencilla para formar el grupo.

Competencias y Objetivos:

  • Reconocer los números que va diciendo el docente.
  • Vivenciar el juego a través del propio cuerpo y del movimiento.
  • Fomentar el trabajo en equipo.

Contenidos:

  • Posiciones espaciales.
  • Números.

Vocabulario que se trabaja:

  • Las palabras relativas a las nociones espaciales.
  • Los números que se quieran trabajar en dicha sesión.

Diálogo o comentario posterior: “¿Qué números hemos trabajado hoy? ¿El 6 va detrás de qué número? ¿Y cuál va delante? Vamos a repasar las sumas de la actividad…4+3, ¿cuánto habíamos dicho que es?”

Conductas en el acoso escolar

En el anterior post hablé sobre la definición del acoso escolar y sus diferentes términos, ahora toca detallar las conductas que suele tener el acosador.

Algunas de las conductas más comunes son las siguientes:

  • Maltrato Verbal: Insultos, difamaciones, rumores, mensajes telefónicos, correos electrónicos o comentarios en redes sociales, etc.
  • Intimidaciones Psicológicas: Amenazas para sembrar el miedo en la víctima, conseguir algo (como dinero) o realizar cosas en contra de su voluntad. Esto se hace a través del chantaje, notas, burlas públicas, comentarios en redes sociales, etc.
  • Maltrato Físico: Golpes, lesiones con objetos, patadas, empujones, collejas, robo o rotura de objetos personales, etc.
  • Aislamiento o Exclusión Social: Coacción a los compañeros o amigos de la víctima para que le ignoren, evitar que los demás realicen los trabajos grupales con ella, etc.

Ortega, R. (2001) define cinco categorías que se dan en el caso de violencia y agresividad en los centros:

  • Vandalismo o violencia contra las pertenencias del centro.
  • Disruptividad o violencia contra las tareas escolares.
  • Indisciplina o violencia contra las normas del centro.
  • Violencia interpersonal.
  • Violencia potencialmente criminal, que puede convertirse en criminalidad cuando las acciones tienen, o pueden tener, consecuencias penales.

Iñaki Piñuel y Araceli Oñate, investigadores españoles y autores del estudio Cisneros, han querido ser más precisos y han descrito hasta 8 modalidades de acoso en las que se observa una mayor incidencia de los niños con respecto a las niñas, excepto en la dimensión Bloqueo Social (Piñuel, I. y Oñate, A. 2007):

  • Bloqueo Social.
  • Hostigamiento.
  • Manipulación.
  • Coacciones.
  • Exclusión Social.
  • Intimidación.
  • Amenazas a la Integridad Física.
  • Agresiones.

En el Informe Cisneros X, se habla de 25 comportamientos característicos del acoso escolar:

  • Llamarle con motes.
  • No hablarle.
  • Reírse de él cuando se equivoca.
  • Insultarle
  • Acusarle de cosas que no ha dicho o no ha hecho.
  • Contar mentiras sobre él.
  • Meterse con él por su forma de ser.
  • Burlarse de su apariencia física.
  • No dejarle jugar con el grupo.
  • Hacer gestos de burla o desprecio.
  • Chillarle o gritarle.
  • Criticarle por todo lo que hace.
  • Imitarle para burlarse.
  • Odiarle sin razón.
  • Cambiar el significado de lo que dice.
  • Pegarle collejas, puñetazos y patadas.
  • No dejarle hablar.
  • Esconderle cosas.
  • Ponerle en ridículo ante los demás.
  • Tenerle manía.
  • Meterse con él para hacerle llorar.
  • Decir a otros que no estén con él o que no le hablen.
  • Meterse con él por su forma de hablar.
  • Meterse con él por ser diferente.
  • Robar sus cosas.

Otras dos formas de acoso serían el Bullying racista y homo-fóbico, y el cyberacoso.

El acoso escolar se puede confundir perfectamente con la violencia, pero existen algunas diferencias entre ambas:

  • Temporalidad: No se trata de un hecho aislado, sino que se produce de forma repetitiva y continuada.
  • Desigualdad de poder entre el agresor y su víctima, que permanece indefensa sin hacer frente al ataque.
  • Existen observadores que presencian la agresión y no intervienen.
  • Se dan una gran variedad de conductas violentas.

Tanto los docentes como los familiares deben conocer exactamente qué es el acoso escolar y saber diferenciarlo de lo que no lo es, para poder seguir el protocolo establecido en el centro. El estudio, prevención, evaluación e intervención requiere que sea enmarcado en el contexto individual y social de cada niño, así obtendremos una mayor efectividad para actuar en consecuencia y sobre sus distintas variantes.

El acoso escolar en el aula

El acoso escolar es un fenómeno en el que un niño o varios niños ejercen maltrato físico y/o psicológico de forma intencionada, repetitiva y prolongada hacia otro niño con la finalidad de dominarlo, asustarlo o hacerle daño para satisfacer su propia necesidad, que puede ser la mera agresión o desmoronar al compañero.

Esto provoca que el niño agredido sea excluido y aislado socialmente poco a poco y se tambalee su estabilidad mental o psicológica.

Se usan diferentes términos para definir el acoso escolar:

  • Bullying.
  • Violencia o maltrato escolar.
  • Mobbing escolar.
  • Matonismo escolar.

El término inglés bullying es aceptado internacionalmente y no existe una palabra en castellano que lo defina literalmente. En este caso se utiliza intimidación, maltrato, acoso y abuso. Según esto, podemos decir que se trata del poder que unos alumnos ejercen sobre otros en determinadas etapas educativas, y que produce una victimización psicológica (Joseph Toro Trallero, Profesor Titular de Psiquiatría Universidad de Barcelona).

En España, el término mobbing se usa para denominar el acoso laboral; mientras que bullying hace referencia a la violencia o la intimidación de tipo físico. El matonismo, según la RAE, es la conducta de quien quiere imponer su voluntad por la amenaza o el terror, pero el término más empleado es el de acoso escolar.

Estas son algunas de las definiciones que se dan sobre el acoso escolar:

Hace más de 20 años el noruego Olweus (1983) definió el maltrato entre iguales como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede escapar por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: ansiedad, descenso de la autoestima, y cuadros depresivos, que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes. El alumno acosador ejerce siempre una influencia destructiva, actúa sobre su víctima practicando una conducta negativa que trata de perjudicar o provocar malestar, y que se realiza repetidamente y de manera reiterativa (Olweus, D. 1993). Un alumno acosado se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro alumno o un grupo de ellos (Olweus, D. 1998).

Piñuel y Oñate (2007), definen el acoso escolar como un continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño, o una niña, por parte de otro u otros, que se comportan con él/ella cruelmente con el objeto de someter, amilanar, arrinconar, excluir, intimidar, amenazar u obtener algo de la víctima mediante chantaje y que atentan contra su dignidad y sus derechos fundamentales.

Es un comportamiento prolongado de insultos, rechazo social, intimidación y/o agresividad física de unos alumnos contra otros, que se convierten en víctimas de sus compañeros (Ortega, R.1998).

En el siguiente post definiré más detalladamente cuáles son las conductas que suele tener el acosador para saber si tenemos un caso de acoso escolar en el aula.

Magnitudes y medidas

Siguiendo el anterior post sobre espacio y geometría, en este hablaré sobre las magnitudes y medidas.

Una magnitud es una propiedad cuantitativa de los cuerpos que puede ser medida, como el tamaño o el peso.

La construcción de la noción de magnitud en los niños parte de una comparación perceptiva visual y táctil directa sobre los objetos, es decir, el niño establece una relación comparativa entre los objetos a partir de las cualidades que percibe de estos a través de la vista y el tacto.

Posteriormente, el niño desplaza los objetos aproximándolos entre sí para poder compararlos de manera más precisa y, finalmente, realizará comparaciones indirectas, es decir, no necesitará tener los objetos próximos operando así con la propiedad transitiva.

Una actividad que podemos proponer en la clase para trabajar estos conceptos es la siguiente:

“¿Qué pesa más?”

Nivel: De 5 a 6 años.

Material: Objetos varios, por ejemplo:

  • Una manzana.
  • Una mochila vacía.
  • Una mochila llena de libros.
  • Una silla.
  • Una pluma.
  • Una muñeca de trapo.
  • Una muñeca de plástico.
  • Una botella vacía.
  • Una botella llena.
  • Una pelota de cuero.
  • Una pelota de plástico hinchable.

Número de jugadores: El conjunto de la clase.

Reglas: Nos colocaremos en fila con todos los objetos delante de nosotros. Detrás de ellos habremos dibujado con cinta adhesiva tres círculos de diferentes colores. El verde significará poco peso, el naranja peso medio y por último el rojo significará mucho peso. Cada niño, por orden, elegirá un objeto y sopesará dentro de qué círculo lo va a poner, según el peso del mismo. Lo dirá en voz alta y luego le pasará el objeto al resto de los compañeros que también tendrán que decir dónde lo colocarían. Una vez todos hayan expresado su opinión lo comentaremos y lo pondremos en el círculo correcto.

Variante: Podemos realizar grupos de 4 o 5 niños para que sean ellos mismos los que sin la intervención del docente elijan dónde colocarlos.

Competencias y Objetivos:

  • Reconocer diferentes pesos.
  • Diferenciar pesos entre dos objetos.
  • Diferenciar peso de volumen.

Contenidos:

  • El peso.
  • El volumen.

Vocabulario que se trabaja:

  • Peso.
  • Conceptos “más – menos”.
  • Vocabulario objetos.
  • Vocabulario de cantidades: poco – mucho – un poco – no mucho.

Diálogo o comentario posterior:

Hablaremos de objetos que tengan en casa, de si les cuesta mucho cargarlos, de qué es lo que más pesa en su casa, de qué es lo que pesa menos. Hablaremos de animales, de cuál pesa más y cuál pesa menos. Hablaremos del volumen, de que no más volumen significa más peso poniendo algunos ejemplos con los objetos trabajados en la actividad.

Estilos actitudinales del docente

La educación tradicional ha estado siempre marcada por una situación jerárquica donde los roles de profesores y alumnos estaban claros: “mientras que los profesores han desempeñado un papel activo en calidad de oradores, los alumnos han adoptado una pasiva como oyentes» (Sinclair, 1982).

Sin embargo, actualmente el enfoque educativo ha cambiado, dando lugar a una enseñanza más activa por parte del alumno, combinando los aspectos cognitivos, propios de la educación, con los aspectos socio-afectivos y emocionales.

“El rol tradicional del profesor, centrado en la transmisión de conocimientos, está cambiando. La obsolescencia del conocimiento y las nuevas tecnologías conllevan a que la persona adquiere conocimientos en el momento que los necesita. En este marco, la dimensión de apoyo emocional del profesorado en el proceso de aprendizaje pasa a ser esencial. En el siglo XXI probablemente se pase de rol tradicional del profesor instructor centrado en la materia a un educador que orienta el aprendizaje del estudiante, al cual presta apoyo emocional”.

Bisquerra (2003: 17)

DISTINTOS ESTILOS ACTITUDINALES DEL PROFESOR

Profesor centrado sólo en el currículo

Este tipo de profesores, cuando están en las aulas con sus alumnos, solo se centran en el currículo, lo que quiere decir que no les gusta improvisar, hacer diferentes actividades buscando mejores objetivos o contenidos que no estén marcados en el currículo de educación, por el que nos basamos los profesores y que tenemos como referencia para la actividad diaria en las aulas.

Dejan poco espacio a la espontaneidad, donde los alumnos solo y exclusivamente aprenden o adquieren las capacidades que están detalladas en él.

A estos profesores nos les gusta salirse de los marcos que nos dictan las leyes y esto puede provocar que los alumnos se aburran o pierdan el interés, ya que hay algunos que van más avanzados y necesitan seguir aumentando sus conocimientos, sus habilidades, etc. y no les es permitido, ya que como esas capacidades u objetivos no están marcados en el currículo mencionado anteriormente, el profesor no les da la posibilidad de seguir adelante o aprender cosas nuevas.

Profesor centrado en sí mismo

Este tipo de profesores pretende ser él el centro de atención de la clase en todo momento, dejando en un segundo plano a los alumnos, dándose mucha importancia a sí mismo, a su sabiduría y a su forma de dar las clases. Son profesores que tienden a no dejar mucho espacio para que sus alumnos interactúen, les gusta tener la última palabra y llevar sus clases muy planificadas y estructuradas para no dejar cabida a la improvisación, ya que no les gusta salirse de lo establecido.

Con respecto a sus alumnos, quieren que dediquen tiempo y esfuerzo a su asignatura. Su principal propósito es que adquieran los conceptos y conocimientos específicos de la materia.

Pero por otro lado, con este estilo actitudinal, puede que los alumnos pierdan interés en la materia, ya que el profesor no permite que colaboren entre ellos y pierden las ganas de aprender o de investigar, al saber que no podrán compartir sus ideas u opiniones ni debatir los temas que se traten en el aula con los demás compañeros o con el profesor.

Con respecto a los exámenes, se puede decir que, por lo general, son muy estructurados, detallados y amplios.  

Profesor centrado sólo en la relación con el alumno

Con este estilo actitudinal se consigue involucrar al alumno en todo lo relacionado con el aula, una cohesión grupal y una participación activa por parte del alumnado.

El docente ejerce de profesor-amigo utilizando la empatía y la escucha activa:

 “Las criaturas deben sentir en las maestras y en los maestros la persona que hay en ellos para poder establecer relaciones positivas, claras, auténticas. Personas que les acogen, les quieren, les escuchan y también que les contienen y les limitan. Personas que deben caracterizarse por su disponibilidad corporal, afectiva e intelectual. Personas que creen que a partir de las relaciones positivas próximas se puede influir en ámbitos más generales porque se tiene esperanza optimista en la vida y, en definitiva, se tiene el convencimiento de que la educación emocional de nuestros pequeños contribuye a la madurez emocional de jóvenes y adultos” .

Gómez Bruguera (2003: 36)

Este les brinda toda su confianza, generando un buen ambiente en el aula, aumentando su autoestima y ayudándoles a crecer y a confiar en sí mismos, consiguiendo, de esta manera, mejores resultados en los alumnos.

No obstante, puede ser también que el docente, al dejar de tener el rol que le permite disponer de un respeto y obediencia por parte de los alumnos, lo que conlleve sea a que, poco a poco, deje de tener su control, pudiendo encontrarse con malas respuestas de algunos alumnos e incluso rebeldía.

Puede encontrarse con que los alumnos ya no le respetan al haberse puesto en una situación de igual a igual, que estos no realicen las actividades propuestas y la motivación de los alumnos decaiga.

Profesor yema

El profesor YEMA tiene una disposición favorable hacia los alumnos que usa como requisito obligatorio para poder llevar a cabo un proyecto de enseñanza-aprendizaje y lograr de ellos una actitud favorable, poniendo en juego lo cognitivo, afectivo, conductual, teniendo en cuenta que lo habitual es que la actitud favorable tenga que estar inducida por el profesor.

Debe tener cuidado con los elementos para evitar centrarse en sí mismo, centrarse sólo en el currículum o centrarse sólo en la relación con el alumnado.

Este profesor trata de llevar sus conocimientos, teniendo confianza en sí mismo, relativizando los problemas y compartiéndolos, dotándose de habilidades de conducción de la clase que conlleven a un control ante los alumno, que aunque sea mínimo, tiene que ser suficiente para fijar unos límites y mantenerlos, debe evitar actitudes evasivas manteniendo la calma, y por supuesto revisar periódicamente los planteamientos metodológicos.

El profesor debe aprender a gestionar eficazmente con buenas prácticas docentes, las resistencias y disrupciones que genera el alumnado teniendo en cuenta que no solo la diversidad se centra en capacidades y conocimientos, sino en expectativas, intereses y actitudes, llegando al alumno a través de la autoestima y empatía, así que podríamos decir que su gran desventaja como profesional es que debe planificar más que los contenidos de su materia y mantener un equilibrio entre control y empatía.

“Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría de los alumnos”.

Ever Garrisson